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La Otra Historia de Hungría de 1956

A continuación se reproduce un artículo que defiende la postura soviética de la entrada del ejército rojo a Hungría. El editor del blog aclara que puede no estar plenamente de acuerdo con el autor del texto.

 

 

Hungría: El dorado y sangriento otoño del 56


Traducido del ruso  por Josafat S. Comín para Kaos en la Red

De los sucesos húngaros y los dobles raseros

 

El otoño dorado de Budapest es una época especial, no solo en lo turístico, también en lo político: Una gran cantidad de monumentos con la fatídica fecha de 1956 están engalanados con banderas tricolores, cintas de duelo, coronas de flores y velas encendidas. Es ahora la principal y más sagrada fiesta de la independencia, son días de vacaciones y celebraciones.

Mientras que nosotros seguimos sin aclararnos con eso del Día de la Independencia de Rusia: se les ocurrió la increíble fecha del 12 de junio- día del reconocimiento oficial de la desmembración del país, en Hungría y otros países del antiguo campo socialista todo es infinitamente más sencillo: todos los enemigos sempiternos, los invasores extranjeros que los han sojuzgado y los acontecimientos sangrientos se dejan a un lado, y en primer plano se coloca “la liberación del principal enemigo”: la Rusia soviética.

Y por si no fuese suficiente va nuestro Consejo de la Federación (cámara alta del parlamento. N de la T.), en otoño del 2006 al que no se le ocurre nada mejor que hacer una declaración estúpida, carente de toda credibilidad histórica, con motivo de los sucesos en la Hungría del 56, donde mostraban su pesar por el hecho de que las ansias de libertad del pueblo húngaro, trajese consigo grandes pérdidas humanas, y ofrecían sus disculpas por los sucesos de hace medio siglo. Para volverse locos. ¿A qué fin?

En primer lugar, si Rusia históricamente no está relacionada en modo alguno con la Unión Soviética-como no se cansan de repetir muchos medios de comunicación y sus ideólogos- entonces los sucesos de aquel entonces no guardan ninguna relación con la Rusia actual, y disculparse por ellos, se puede hacer sobre la misma base que si nos arrepintiéramos de aplastar la revolución húngara de 1848. Por lo visto, llegaremos a verlo, pero aquí en Rusia, no en Alemania ni Austria. En segundo lugar, si somos herederos de la Unión Soviética, no es de recibo menospreciar las trágicas y gloriosas páginas de nuestra historia, los condicionantes geopolíticos y las obligaciones estatales.
No sé si se acordarán en el Consejo de la Federación, que hubo una Segunda Guerra Mundial, que Hungría luchó del lado fascista, con la formación de tres divisiones de las SS, y que existían los acuerdos de Yalta y una organización política como el Pacto de Varsovia.

Supongamos por ejemplo, que uno de los países miembros de la OTAN declare mañana: abandonamos la OTAN, se creen “milicias populares” y comiencen a atacar las bases militares, de misiles y a matar soldados de la Alianza. ¿Qué ocurriría? Se puede esperar cualquier cosa. Ya sabemos por el ejemplo yugoslavo, que en el centro de Europa, en pleno siglo XXI, en una batalla cruenta se pueden llegar a utilizar armas prohibidas. Entonces no habían pasado más que o­nce años desde el fin de la guerra. Todavía andaban sueltos fascistas supervivientes y seguidores de Horthy, aunque ya se habían definido claramente los bandos de la “guerra fría”, los partidarios y detractores del socialismo. Ahora nos lo quieren simplificar hasta la ridiculez: había una aspiración de libertad y democracia occidental que la Unión Soviética aplastó brutalmente en aquel dorado otoño del 56.

Un hecho curioso: recientemente en Hungría después de 40 años parado, pusieron en marcha un tanque soviético T-34 de los tiempos de la Gran Guerra Patria. Los especialistas del Museo de Historia, consiguieron arrancar esta legendaria máquina casi sin esfuerzo. El tanque pese a estar oxidado y sin mantenimiento, mantuvo la capacidad de conducción, y estoy seguro que también la de disparar si hubiesen probado a cargarlo con munición. Imagino que lo harían para recordar la amenaza que supone el armamento soviético, cuya participación en los sucesos del 56, ha sido enormemente exagerada. Hace unos días compré en la fortaleza de Buda una guía de viaje. Allí cuentan que en la realmente hermosa ciudad de Budapest, en 1896, en la celebración de los mil años de la fundación de la patria húngara y en señal de reconocimiento del gran crecimiento que experimentaba el país, tuvo lugar la Exposición Universal.

Luego dicen: “Este increíble crecimiento de Budapest se verá frenado por la Primera Guerra Mundial, y más tarde durante el segundo “incendio” mundial, la ciudad vuelve a quedar convertida en ruinas. Las tropas alemanas en su retirada, vuelan los puentes sobre el Danubio, en los combates quedan dañados los principales edificios. En 1945 los habitantes de Budapest reconstruyen la ciudad, y se vieron obligados a volver a hacerlo, cuando en 1956 los tanques soviéticos volvieran a destruirla”. O sea, que la destruimos, apuntábamos directamente al centro, e hicimos volar, como los alemanes, todos los puentes y los principales edificios de Budapest. Da vergüenza leer esto. Yo viví en la isla Margit, al lado del famoso puente diseñado por Eiffel. El maravilloso puente fue volado sin compasión por los alemanes el 4 de noviembre de 1944, hace 65 años, cuando nuestras tropas se acercaban a Budapest. Los alemanes tenían tanta prisa, que el tramo principal del puente se desplomó sobre el Danubio con viandantes y cuarenta zapadores alemanes.

En los años 44-45 las tropas húngaras fueron derrotadas y el territorio fue ocupado por las tropas soviéticas. Tras el final de la guerra, se celebraron elecciones libres, de acuerdo con los acuerdos de Yalta, donde obtuvo mayoría el Partido de los Pequeños Propietarios: Sin embargo el gobierno de coalición impuesto por la comisión de control de los aliados, que estaba encabezada por el veterano mariscal soviético Voroshilov, dio a los vencedores la mitad de los puestos del gabinete, mientras que los puestos clave se dejaron en manos del Partido Comunista Húngaro. Los comunistas, contando con el apoyo de las tropas soviéticas apostaron por la vía no democrática y en 1947 convocaron nuevas elecciones. Una práctica habitual, en Afganistán bajo las bayonetas usamericanas acabamos de presenciar una farsa electoral.

En Hungría se instauró el régimen de Matyas Rakosi. Se llevó a cabo una colectivización forzosa, la AVH (seguridad del estado) reprimió a la oposición, a la iglesia, a los oficiales y políticos del viejo régimen, y demás enemigos del nuevo gobierno.

Hungría, como aliada de la Alemania nazi, estaba obligada a pagar una significativa contribución a la URSS, Checoslovaquia y Yugoslavia, que suponía una cuarta parte de su PIB. El país atravesaba un momento difícil, y los comunistas cometieron muchos errores. La muerte de Stalin y especialmente la poco perspicaz intervención de Jruschov en el XX Congreso del PCUS, propiciaron intentos de liberarse de los gobiernos populares en todos los países de la Europa del Este. ¿Pero quién entrega el poder voluntariamente? Díganme un ejemplo de la historia moderna. Incluso el traidor Gorbachov no terminó de creer que Yeltsin, el destructor, lo fuese a echar del Kremlin de un modo tan humillante.

Las luchas internas en el Partido del Trabajo Húngaro entre conservadores y partidarios de las reformas comenzaron desde principios de 1956 y el 18 de julio de 1956 condujeron a la dimisión de Sec. Gral. del PTH Rakosi, quien fue sustituido por el ministro de la Seguridad del Estado, Erno Gero.
Un enorme papel jugó la actividad subversiva de los servicios secretos occidentales, especialmente del británico MI-6, encargado de preparar a numerosos cuadros de los “rebeldes populares” en sus bases secretas de Austria a los que luego introducían en Hungría.

La destitución de Rakosi, y la influencia del levantamiento de Poznan en Polonia en el 56, provocó un aumento de los sentimientos críticos en el seno estudiantil e intelectual. Desde mediados de año había comenzado a funcionar en la Unión de escritores el “Círculo de Petofi” en el que se debatían los temas más candentes, que el país tenía ante sí.

Finalmente, el 23 de octubre comenzó una manifestación, en la que participaron decenas de miles de personas, estudiantes y destacados intelectuales. Los manifestantes portaban banderas rojas, pancartas con lemas sobre la amistad soviético-húngara, peticiones de incluir en el gobierno a Imre Nagy, etc. En las plazas del Quince de marzo y Mari, y las calles de Kossuth y Rakosci, se les unieron manifestantes radicales, que gritaban consignas totalmente distintas. Exigían la restauración del antiguo escudo nacional, la recuperación de la antigua fiesta nacional, en lugar de la celebración de la liberación del fascismo, y la supresión de las clases de ruso. También exigían la celebración de elecciones libres, la creación de un gobierno encabezado por Nagy y la salida de las tropas soviéticas de Hungría.

El ovillo de los sangrientos sucesos comenzaba a desenredarse. Un nutrido grupo de manifestantes intentó entrar en los estudios de la Casa de la radio, con la exigencia de poder sacar al aire sus reivindicaciones. Este intento condujo al enfrentamiento con las tropas del AVH encargadas de defender la emisora, que pasadas las 21 horas, provocó los primeros heridos y muertos.

Las rebeldes se hicieron con armas arrebatadas a las tropas de refuerzo que enviaron a defender la radio, así como con otras sacadas de los armeros de Defensa Civil y comisarías de policía. El encarnizado combate en la Casa de la radio y alrededores continuó durante toda la noche. A las 23h, en virtud de la decisión de Presídium del CC del PCUS, el jefe del Estado Mayor de las FFAA de la URSS, general Sokolovsky dio la orden al Comandante del Cuerpo Especial de comenzar el avance en dirección a Budapest para prestar ayuda a las tropas húngaras “en el restablecimiento del orden y la creación de condiciones para el trabajo pacífico”.

Las unidades del Cuerpo Especial llegaron a Budapest sobre las 6 de la mañana y entablaron combate con los rebeldes. La noche del 23 de octubre del 56, la dirección del Partido Comunista Húngaro tomó la decisión de nombrar primer ministro a Imre Nagy, que ya había ocupado este cargo en 1953, destacando por sus ideas reformistas, por las que fue represaliado, y posteriormente rehabilitado poco antes del levantamiento. A Nagy a menudo le acusan de que la petición formal a las tropas soviéticas para que ayudasen a sofocar el levantamiento también fue respaldada por él.

Fue precisamente ese día, 23 de octubre, el que convirtieron en Día de la Independencia nacional de Hungría. Pero ¿quién es este luchador contra el comunismo y reformista Imre Nagy, para tener un monumento cerca del majestuoso edificio del parlamento en Budapest? Nació en 1896, luchó en las filas del ejército austro-húngaro. En 1916 fue hecho prisionero. En 1917 ingresa en el Partido Comunista Ruso (de los bolcheviques), y durante la guerra civil combate con el Ejército Rojo. En 1921 regresa a Hungría, pero en 1927 se ve obligado a refugiarse en Viena, huyendo del régimen de Horthy. Desde 1930 vive en la URSS, trabaja en el Komintern y en el Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de la URSS, junto a Bujarin. Fue arrestado, pero puesto en libertad al poco tiempo. Pero no solo puesto en libertad…sino aceptado al servicio de la Dirección Política Estatal Unificada adjunta al Consejo de comisarios Populares de la URSS, (OGPU por sus siglas en ruso).

Como se supo más tarde ya en 1933 había sido reclutado para informar a los órganos de seguridad sobre la actividad de sus compatriotas húngaros, que habían encontrado refugio en la URSS. Esto posiblemente salvó entonces al propio Nagy. En el verano de 1989, hace 20 años, el presidente del KGB Vladimir Kriuchkov, entregó a Gorbachov una carpeta de documentos de los archivos del KGB, de los que se desprendía que Imre Nagy en los años anteriores a la guerra había sido informante del NKVD.

Estos documentos Gorbachov los entregó a la parte húngara, que los puso a buen recaudo, sin que hasta la fecha hayan sido hechos públicos. Entre 1941 y noviembre de 1944 Nagy trabajó cómodamente en la emisora de radio “Kossuth-radio” que emitía en húngaro desde Moscú para los habitantes de Hungría, antigua aliada de Alemania en la guerra. Vale la pena que volvamos a recordar que Hungría fue uno de los más impacientes y principales aliados de los nazis en la lucha contra la URSS.

En el telegrama con fecha 22 de junio de 1941, enviado a Berlín, se informaba que el gobernante húngaro Horthy, al leer la carta de Hitler, exclamó entusiasmado: “Llevo 22 años esperando este día. Estoy feliz”. A los horthystas les consumía el ansia del lucro, la conquista de nuevos territorios: En el frente soviético combatieron casi millón y medio de húngaros (1 de cada 7 húngaros), de los que 404 700 murieron y 500 000 fueron hechos prisioneros.

Las tropas húngaras cometieron infinidad de crímenes en territorio soviético (especialmente crueles en el territorio de los Cárpatos anteriormente anexionado por Hungría), sin que se le pidieran nunca responsabilidades, abandonando a su aliado en el momento justo y saliendo de la guerra en 1944. Mucho callamos entonces, -todo fuese por la solidaridad socialista- perjudicándonos a nosotros mismos, dando pie a especulaciones y mentiras.

El 4 de noviembre de 1944, el día que volaron el puente Margit y comenzó activación del frente antifascista húngaro, Nagy regresó a su país. Pero se vio muy decepcionado, al no poder convertirse en la primera figura de Hungría. Hubo de conformarse con diferentes puestos ministeriales, en los distintos gobiernos de coalición. Su modesta carrera hasta tal punto lo desmoralizó y enfureció, que atacó abiertamente a la dirección del partido, acusando al entonces secretario general Rakosi, de “desviarse de la línea de Lenin y Stalin”, y de ser incapaz de trabajar con los cuadros.

Eso le llevó, en 1949, a ser expulsado del CC y apartado de todos los cargos. Después de ser apartado, Nagy, hasta tal punto se asustó, que en 1951 respaldó la idea de duplicar las estimaciones iniciales del plan quinquenal, siendo de nuevo admitido en el Politburó. Aunque por lo visto, aquí mucho tuvo que ver la intercesión de sus supervisores soviéticos, que defendieron a su valioso agente e insistieron en que pudiese volver a la gran política. A juzgar por las revelaciones de gente próxima a los archivos del KGB, Nagy nunca rompió lazos con los servicios secretos.

En 1951-52 el suministro obligatorio previsto, recayó como un pesado fardo sobre los hombros de los campesinos, y Nagy –antes enemigo de la colectivización- escribía un artículo tras otro, insistiendo en la obligatoriedad de cumplir los planes. Todas las desviaciones en el desarrollo de la economía y las torpezas en la colectivización, con el concurso de Nagy, condujeron a Hungría a la crisis del 56. Los que hoy ensalzan su figura, dicen que él “luchaba por la unidad de Hungría”, que pronunció el famoso llamamiento:”Nueve millones y medio de corazones húngaros, que laten como un solo corazón, nueve millones y medio de almas húngaras que se inspiran como una sola alma…” Pero repetimos, que en Hungría si algo no había, era unidad.

El país estaba dividido. Había un grupo importante de “auténticos húngaros”, representantes de las capas burguesas y de un aparte de la intelectualidad, que defendían su visión, como se diría ahora desde “posiciones imperiales”, había una gran parte de comunistas pro-soviéticos, y había por último un grupo bastante numeroso de horthystas- nazis de cuño húngaro, ocultos a la espera de su momento. ¡Y ese momento llegó! Aunque formalmente Nagy abogaba por sofocar el levantamiento, hasta el último momento estuvo saboteando el decreto del estado de emergencia, llegando el día 25 a abolir el toque de queda y ordenando el regreso de las tropas a los cuarteles, dando a los golpistas la posibilidad de reagruparse y recuperarse tras los primeros enfrentamientos infructuosos.

Esta decisión les permitió recuperar fuerzas y lanzar desde el 29 de octubre una nueva ofensiva del alzamiento armado. La dirigencia soviética, que había evitado hasta el último momento inmiscuirse en los acontecimientos, aceptó las exigencias de Nagy, y el 28 de octubre las tropas soviéticas abandonaron Budapest, lo que solo sirvió para aumentar la escalada de la guerra civil. Cualquier investigador imparcial tiene hoy claro, que el aventurismo político de este antiguo soplón, condujo a que se desencadenase en la práctica una guerra civil, cuyas consecuencias, de no haber mediado la intervención soviética, hubieran sido impredecibles.

Las tropas fueron extremadamente moderadas. En unas condiciones de zozobra e indecisión de los dirigentes de la URSS, por orden del 30 de octubre, los soldados soviéticos, tenían prohibido repeler los disparos, “caer en provocaciones” y salir de su ubicación. Todas las tropas fueron conducidas a sus emplazamientos. Las calles quedaron sin gobierno. Comenzó el derramamiento de sangre. Los guardias de Béla Király y Dudás ejecutaban a comunistas, miembros del AVH, y militares húngaros que se negaban a subordinarse.

En eso primeros momentos los rebeldes animados por el éxito, se radicalizaron rápidamente, abriendo fuego contra las tropas soviéticas. Fueron numerosos los casos en que asesinaron a soldados soviéticos de permiso, o que estaban de guardia, en numerosas ciudades húngaras. Que probasen hoy en cualquier país a matar tan impunemente a un soldado usamericano y escuchar un tan condescendiente “no abrir fuego, no responder”. Imposible imaginar, pero entonces a nuestros muchachos, los dejaron expuestos.

Los insurrectos tomaron al asalto la sede local del Partido del Trabajo, y más de 20 comunistas fueron ahorcados por la multitud. Las fotos de los comunistas ahorcados con signos de tortura, con los rostros desfigurados por el ácido, dieron la vuelta al mundo. Los rebeldes correteaban por las calles a la caza de miembros de la seguridad de estado. Los reconocían por sus famosas botas amarillas, los descuartizaban o los colgaban por los pies; a veces los castraban.

A los dirigentes del partido que capturaron les clavaban al suelo con enormes clavos mientras les hacían sujetar los retratos de Lenin en las manos. Hay fotos terribles, bien conocidas: el cadáver desfigurado de un miembro de la seguridad del estado, colgado cabeza abajo, el asesinato de un comunista con un disparo a quemarropa, un tanque soviético destruido.

Pensemos, que 4 días antes, el 29 de octubre de 1956, Israel y después los miembros de la OTAN, Francia y Reino Unido, habían atacado a Egipto -al que respaldaba la URSS-, para hacerse con el control del Canal de Suez, donde habían desembarcado las tropas, mientras el 31 de octubre en la reunión del Presídium del CC del PCUS Jruschov había declarado:”si salimos de Hungría esto alentará a los americanos, ingleses y franceses imperialistas. Lo tomarán como una debilidad y atacarán”.

Se tomó la decisión de crear un ”gobierno revolucionario de obreros y campesinos “ encabezado por János Kádár y ejecutar una operación militar con el objetivo de derrocar al gobierno de Imre Nagy. El operativo, bautizado como “Remolino” fue encomendado al ministro de defensa de la URSS, Gueorgui Zhukov.

El 1 de noviembre, cuando las tropas soviéticas recibieron la orden de no abandonar sus emplazamientos, el gobierno húngaro tomó la decisión de retirar a Hungría del Pacto de Varsovia, con la consiguiente notificación a la embajada de la URSS. Al mismo tiempo, Hungría dirigió a la o­nU una solicitud de ayuda para defender su neutralidad. La madrugada del 4 de noviembre comenzaron a entrar nuevas tropas soviéticas bajo el mando del Mariscal Zhukov.

Ese mismo día 4 tomaron el control de los puntos clave de Budapest, los miembros del gobierno de Imre Nagy se refugiaron en le embajada yugoslava. Sin embargo, unidades de la guardia húngara nacional y divisiones aisladas continuaron oponiendo resistencia a las tropas soviéticas, las cuales abrieron fuego de artillería sobre los focos de resistencia, para que la infantería pudiese llevar a cabo las operaciones de limpieza bajo la protección de los tanques. Los principales centros de resistencia se concentraron en los arrabales obreros de Budapest, donde los consejos locales y los oficiales horthystas, supieron contraponer una resistencia más o menos organizada. Contra esas zonas se siguió utilizando el fuego de artillería, pero en ningún modo contra el centro de la ciudad ni los puentes sobre el Danubio.

El 10 de noviembre los Consejos obreros y estudiantiles propusieron a la comandancia soviética el cese del fuego. Era el cese de la resistencia armada. El Mariscal Zhukov sería condecorado por la “neutralización del levantamiento fascista húngaro”, siendo merecidamente reconocido con la cuarta estrella de Héroe de la Unión Soviética. El oro y la sangre del otoño…El 22 de noviembre del 56, el Primer Ministro Imre Nagy y los miembros de su gobierno, fueron sacados de la embajada yugoslava, donde se escondían, y encarcelados en territorio rumano. Luego serían llevados de regreso a Hungría para ser juzgados. Imre Nagy y el ministro de defensa Pál Maléter serían condenados a pena de muerte, acusados de traición a la patria. Nagy fue ejecutado en la horca el 16 de junio del 58.

Tras la caída del régimen socialista, los restos de Nagy y Maléter fueron enterrados con todos los honores en julio de 1989. Y desde hace 20 años este soplón y contradictorio político arribista, Imre Nagy, es considerado como héroe nacional de Hungría. Ellos verán. ¿Pero por qué a nuestros soldados, que cumplían con su deber y obligación, se les llama verdugos sanguinarios? Está perfectamente constatado que como resultado de los sucesos de 1956 en Hungría murieron 2470 personas, hubo 25 000 represaliados y 200 000 huyeron del país. Por costumbre se considera que a todos ellos, a esos 2740, los aniquilaron los “ocupantes soviéticos”. Algo que poco tiene que ver con la realidad. No se quienes son los que aparecen en las fotografías que ponen junto a los monumentos del 56, ¿son víctimas de los dos bandos? ¿Cómo explican a su hijos quienes eran esa víctimas inocentes caídas a manos “de su propia gente”, los hijos y nietos de los que fueron asesinados y torturados por los rebeldes?

Como atestiguan los documentos, tan solo en los primeros días del “alzamiento” murieron más de 300 “comunistas y cómplices”, a manos de los “alzados”, como por ejemplo, los soldados fusilados junto al Ministerio del Interior, que tuvieron la desgracia de encontrarse en el lugar y momento equivocado. ¿Y los milicianos obreros? Hay que decir, en honor a la verdad, que desde luego no todos en Hungría perdieron la cabeza y se lanzaron a combatir. Por ejemplo, en todo el ejército húngaro, apenas hubo un puñado de oficiales que se pasaron al bando de los golpistas. Ni un solo general participó en esta carnicería.

El principal “héroe” terminó siendo el ya mencionado Maléter, coronel de la unidad de constructores del ejército, quien, por ridículo que parezca, no era en realidad más que otro agente soviético, antiguo oficial del ejército de Horthy, que había caído como prisionero en el 44, donde se le dio preparación en la escuela de contrainteligencia para ser introducido en Hungría, con la tarea de organizar unidades de partisanos. Fue él, el que se convirtió en líder militar de los golpistas, no sin antes, dar la orden a los tanques de disparar sobre los “insurgentes”, y fusilar en persona a dos estudiantes capturados. Pero cuando la muchedumbre no le dejó otra salida, dio la orden a los soldados de tomar partido por el pueblo y jurar el mismo fidelidad a Nagy. Junto a él, recibió su merecido castigo.

Hablemos ahora de la correlación de fuerzas y de las pérdidas. En aquel entonces la guarnición de Budapest contaba con 30 000 soldados; se sabe que alrededor de 12 mil se pasaron al lado rebelde, pero ni mucho menos todos ellos tomaron parte en los combates. Con Maléter arrestado, la mayoría se fue a sus casas. En los distintos destacamentos armados combatieron en total unas 35 mil personas, de las que más de la mitad eran antiguos soldados y oficiales horthystas, que formaban la columna vertebral de los golpistas .

Pocos son hoy los que se aventuran a cargar las tintas sobre el tema de la composición social de los “sediciosos”. Lo habitual es que pongan de relieve que se trataba de “estudiantes y obreros”, pero a juzgar por las listas, tampoco es que hubiese muchos estudiantes entre ellos. Incluso los historiados húngaros se ven obligados a reconocer, a regañadientes, que la mayoría eran horthystas.
Los golpistas contaban con 50 mil fusiles, hasta 100 tanques, y cerca de 200 piezas de artillería y morteros. Una fuerza considerable.

Las tropas soviéticas en apenas cuatro días pudieron derrotar y dispersar a un ejército de 15 000 insurgentes, y tomar bajo control los puntos estratégicos de la ciudad. Según los datos con los que contamos, entre el 23 de octubre y el 31 de diciembre d 1956, a raíz del levantamiento y los enfrentamientos que le sucedieron, cayeron de ambos bandos 2652 ciudadanos húngaros y 19226 resultaron heridos. Las pérdidas del lado soviético ascendieron a 720 soldados muertos, 1540 heridos, y 51 desaparecidos.

En el transcurso de la posterior investigación de los hechos fueron abiertas 22 mil causas judiciales. Hubo 400 condenas a muerte, aunque se cumplieron 300. 200 000 huyeron a Occidente, de los cuales no todos eran enemigos del régimen comunista, ¿pero cómo dejar escapar la oportunidad de buscarse la vida en Occidente con la categoría de “víctima”?
Se podría decir, que teniendo en cuenta la época de la que hablamos, la operación fue bastante humanitaria.

Valga como comparación: dos años antes de los sucesos de Hungría, el ejército francés comenzó una operación de castigo en Argelia, durante la que morirían -hasta 1962- un millón de argelinos: A nadie le vino a la cabeza entonces acusar de criminales a los franceses. Tuvieron que pasar más de 40 años para que se desatase el escándalo: a medida que el ejército francés iba sufriendo derrotas, y perdiendo la esperanza de dominar al pueblo alzado, aplicaron la tortura como método habitual contra la población local.

La lógica del gobierno colonial era la siguiente: por cuanto la organización patriótica del Frente de liberación nacional era respaldada por todo el pueblo, cualquier argelino era visto a ojos de los franceses como miembro del Frente, y por consiguiente como enemigo. Los interrogatorios para sacar información a los insurgentes se hacían con una increíble saña y crueldad. Además no solo contra la población local, también contra los franceses residentes que se oponían a la guerra. Las acusaciones y las denuncias no cesan en Francia, hasta el día de hoy.

Mientras que con los sucesos de Hungría todo es mucho más sencillo: Agrandan la tragedia con el paso de los años, la acomodan a los moldes liberales occidentales y se inculca machaconamente de un modo sesgado y primitivo a las nuevas generaciones. ¿Qué es lo que recuerdan y conocen? Junto a los monumentos con velas no están los participantes, víctimas ni culpables de los sucesos, sino sus enfurruñados hijos y nietos, los mismos a los que podemos ver junto a los templos, convertidos en mezquitas por los turcos, frente a los monumentos en honor de Petofi caído en la lucha por la libertad ante el imperio de los Habsburgo. Lo fácil es echarle la culpa al reciente “pasado maldito”. Pero Rusia, como país vencedor, no debería aceptar esa culpa ni someterse a esos descarados dobles raseros.

Por cierto que la mayoría de los húngaros sensatos e instruidos, comprenden perfectamente la correlación de fuerzas entonces existente, el papel de la Unión Soviética en la reconstrucción y floreciente desarrollo de la Hungría socialista. Mucho de aquello sigue funcionando, descollando y produciendo desde aquel bendito tiempo. Así que no tenemos nada por lo que justificarnos o halagar a Occidente.

El Budapest otoñal, aún con sus mendigos en el centro, sus borrachos en los soportales y sus velas conmemorativas, es esplendoroso.En el puente reconstruido de Margit, en el monte Gellert con el memorial espectacular en honor a la liberación de los fascistas de la Madre-Patria, en el monumento a los soldados soviéticos junto al parlamento (que no tiene ni una flor fresca), me puse de nuevo a pensar en el precio por salvar y reconstruir una de las más hermosas ciudades de Europa. Pero de eso, mejor en otro artículo, en invierno, quizá. Puede que para el 65 aniversario de la liberación de Budapest se anime alguno de nuestros lectores veteranos, que salvaron a la dorada capital húngara de la “peste parda”…

Alexandr Bobrov, escritor y publicista
Artículo publicado originalmente en Sovietskaya Rossia

http://www.sovross.ru/modules.php?name=news&file=article&sid=56466


 

 

19/11/2009 12:24 Autor: altermediamundo. Enlace permanente. Tema: La Otra Historia Mundial No hay comentarios. Comentar.

Muere Uno de los Ultimos Judíos Rebeldes del Levantamiento Antinazi de Varsovia de 1944

Murió Mark Edelman, uno de los últimos luchadores sobrevivientes de la rebelión del gueto de Varsovia

 

http://i.telegraph.co.uk/telegraph/multimedia/archive/01495/edelman_1495253f.jpg

Mark Edelman, luchó con técnicas de guerrilla urbana contra los nazis en la Polonia ocupada, durante la 2da. Guerra Mundial. Foto: Telegraph de Inglaterra.

 

 

Edelman, fallecido anoche en su casa de Varsovia, era miembro de la organización obrera judía “El Bund” que predicaba la vida judía en sus países de origen y no en Israel (Traducido para Rebelión por Julia Majlin).

 

Mark Edelman, de los últimos luchadores sobrevivientes de la rebelión del gueto de Varsovia, lugarteniente del comandante de la rebelión, Mordejai Anilevich, murió el último viernes en su casa de Varsovia a la edad de 86 años. Edelman, de profesión cardiólogo, era miembro de la organización judía Bund.

Esta organización se oponía al sionismo y veía como una necesidad histórica la vida judía en sus países de origen. Como consecuencia de su postura, hubo peleas ideológicas e históricas entre Edelman y los combatientes y los sobrevivientes que emigraron a Israel finalizada la segunda guerra mundial. Sin embargo, Edelman ablandó su postura en los últimos años y se encontró con sus compañeros combatientes israelíes.

Edelman escribió un libro con sus memorias, que se publicó al término de la guerra, en idioma polaco y, al poco tiempo, en otros cinco idiomas. Salió publicado en hebreo cincuenta y seis años más tarde.

www.haaretz.co.il/hasite/spages/1118459.html

 

 

 

05/10/2009 20:59 Autor: altermediamundo. Enlace permanente. Tema: La Otra Historia Mundial No hay comentarios. Comentar.

Otra Memoria Sobre Los 60 Años de La Revolución China

Una revisión de la Revolución "Socialista" China desde el Trokismo.

 

 

 

Hace 60 años triunfaba la revolución china

 

 



En el país más poblado de la Tierra caía la dictadura de Chiang Kai Shek. Una revolución agraria encabezada por Mao Tse Tung expulsó al imperialismo y expropió a los terratenientes y burgueses chinos, iniciando el socialismo. Era una conducción burocrática, cuyos sucesores, décadas después, restauraban el capitalismo. (Nota 1)

El triunfo de 1949 significó para las masas chinas comenzar a dejar atrás una situación de atraso y superexplotación espantosas. Casi toda la población vivía en el campo, y el país estaba fragmentado, en los hechos, en inmensas regiones dominadas por “señores de la guerra” y dominada por el imperialismo. Desde 1931 el Japón ocupó la península de Manchuria y en 1937 avanzó sobre China continental. A partir de 1945, ingleses y yanquis dieron apoyo al dictador Chiang Kai Shek.

El proletariado chino había tenido un desarrollo vertiginoso en la década del 20. Era importante el prestigio de la URSS y se iba masificando el joven Partido Comunista, fundado en 1921 por cincuenta militantes. Entre 1925 y 1927 hubo un poderoso ascenso revolucionario, que fue llevado a la derrota por la conducción burocrática de Stalin y la Tercera Internacional, que impuso la subordinación de los obreros a la “burguesía nacional” de Chiang Kai Shek y su partido, el Kuomintang. Millones de obreros fueron reprimidos y masacrados en las insurrecciones de las principales ciudades industriales sobre la costa del Mar de la China. Desde entonces no resurgió la clase obrera, y la resistencia a los terratenientes y el imperialismo pasó al campo, donde varios cientos de millones de campesinos muy pobres vivían en condiciones casi infrahumanas.

La lucha contra el imperio japonés

En noviembre de 1931, el sector del Partido Comunista que encabezaba Mao, fundó en el sur la República Soviética campesina, basada en la confiscación de las tierras de los terratenientes. Chiang logró aniquilarla en 1934. A partir de esta derrota, Mao, para defender los escasos restos de sus fuerzas (que según el propio Mao pasaron de 300.000 a menos de 20 o 30.000), inició la “Gran Marcha hacia el Norte”. Se cerró el movimiento revolucionario campesino del sur.

En 1937 Japón invadió China continental. Se comenzó a masifi car un creciente movimiento de resistencia antijaponés, fundamentalmente en el campo y con la guerra de guerrillas. Lo encabezaba el Partido Comunista y su dirigente era Mao, quien aceptó un acuerdo con el Kuomintang para controlar las zonas bajo su dominio y poner sus fuerzas bajo la disciplina de Chiang.

 

Dirigentes del Partido Comunista Chino disfrutando de una opípara recepción de festejos en un lugar suntuoso. La opulencia y el derroche son visibles

 

 

En octubre de 1945, luego de la derrota del Japón, el Kuomintang y el PC sellaron un acuerdo para la “reorganización nacional” de la China burguesa y semicolonial, que contemplaba desde la formación de un gobierno de coalición encabezado por Chiang hasta la unifi cación de las fuerzas armadas.

El PC y su Ejército Popular eran un partido-ejército guerrillero campesino, pequeñoburgués de masas, con un funcionamiento vertical, burocrático, y un líder indiscutido, Mao Tse Tung. Políticamente, éste compartía la concepción de Stalin de desarrollar una etapa democráticoburguesa, de unidad con la burguesía, que permita la modernización capitalista en China. Posteriormente, en otra etapa, se avanzaría hacia una sociedad socialista. Por eso estaba dispuesto a formar un gobierno burgués con el Kuomintang (lo que llamamos una concepción frentepopulista o de conciliación de clases). Una particularidad del maoísmo fue que en lo organizativo era independiente del aparato burocrático del PCUS (Partido Comunista de la URSS) dominado por Stalin. Los restos del maoísmo son una de las pocas corrientes de la izquierda que mantienen vivo el culto al estalinismo y al propio Stalin.

La lucha entre las masas campesinas y el dictador Chiang

El dictador Chiang no quería la coalición con los comunistas y apostó a barrer la guerrilla campesina y al PC. Desde julio de 1946 desconoció los acuerdos y empezó a presionar con sus ejércitos en las zonas dominadas por el Ejército Popular. Obligado por la ruptura y agresión de Chiang, después de muchas dudas, idas y venidas, el PC asumió el enfrentamiento y ordenó el reparto de tierras. En un proceso de revolución agraria multitudinario, los campesinos pobres fueron mucho más allá de lo que indicaban las ordenanzas que a regañadientes adoptaron en 1946, enfrentando no sólo a los terratenientes (que hasta Mao aceptaba), sino a los campesinos ricos, desatando en el campo la lucha de clases y formando las comunas revolucionarias que imponen su poder en las aldeas.

 

Lejos quedaron los años en que la vestimenta campesina tradicional caracterizaba a los líderes chinos.

 

 

La vida era insostenible para los campesinos pobres. Estaban agobiados por los impuestos (que habitualmente superaban con creces todo lo obtenido en la cosecha) y todo tipo de arbitrariedades. La revolución agraria se puso en marcha en millares de aldeas. Y se sumó la más grande movilización de las mujeres en el siglo XX contra su sumisión. En la cerrada sociedad patriarcal china, gran parte de ellas vivían una situación de semiesclavitud. Se fueron incorporando cada vez más al apoyo a la guerra de guerrillas contra el invasor japonés primero, y luego contra Chiang.(1) Contra las expectativas de éste, hubo una guerra civil que en tres años culminó con su derrota y la toma del poder por Mao.

Triunfó la revolución

“La República Popular China se proclama a fi nes de 1949 como consecuencia de un desarrollo desigual del movimiento de masas: revolución agraria de los campesinos pobres en el norte con sus organismos de poder, las Asociaciones de Campesinos Pobres; revolución contra el feudalismo, el capitalismo burocrático y el imperialismo yanqui en el sur. Los dos procesos están íntimamente ligados, pero la tónica es la señalada. La dirección maoísta hace esfuerzos por mantener la revolución dentro de los marcos de una revolución democrática, sin poderlo lograr por la lógica, justamente, de la revolución socialista en el campo […].

“Al poco tiempo de subir al poder tiene que enfrentar en Corea al imperialismo yanqui. Este enfrentamiento izquierdiza la política del gobierno y lo obliga a lanzarse contra los restos burgueses en el país. Se inician los grandes juicios contra los contrarrevolucionarios y la confi scación o transformación en sociedades mixtas de la mayor parte de las empresas capitalistas de China. […] Es así como China se transforma en un Estado Obrero con profundas deformaciones burocráticas […].” (2)

Esa burocracia (3), que dominó el colosal aparato represivo del Partido Comunista de China, desde comienzos de los setenta comenzó a aproximarse política y económicamente al imperialismo yanqui. En 1978 puso en marcha un proceso de restauración del capitalismo, que, fortalecido por la derrota de la revolución política en 1989 (4), impuso la brutal dictadura capitalista que hoy gobierna el país más poblado del mundo. A eso nos referiremos en la próxima nota. 

 

 

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Las fotos revelan lo que no está evidente en las imágenes.

 

 

1 Jack Belden: China shakes the World. Harpers and Brothers, New York, 1949. 2. Nahuel Moreno: Las revoluciones china e indochina. Pluma, Bs. As., 1973.

3. Véase El Socialista Nº51, 9/11/06.

4. Véase El Socialista Nº137, 3/6/09.

Las conquistas de la revolución

En 1949 la revolución china sacudió al mundo. No era para menos: tenía una población de más de 500 millones de habitantes, en su abrumadora mayoría campesinos muy pobres. La tradición eran las periódicas hambrunas. Gracias a la expropiación de la burguesía y la planifi cación, a pesar de la burocracia y la falta de libertades, cambió por completo la vida del pueblo chino. Decía Nahuel Moreno: “A partir de 1953 se inicia la etapa de la acumulación primitiva socialista. Los logros son verdaderamente espectaculares: la bomba atómica y un progreso constante de su economía, superior a todo lo conocido. Un solo dato: en 1958 China supera a Gran Bretaña y Alemania Occidental para transformarse, con 270 millones de toneladas, en el tercer productor de carbón del mundo. China se benefi cia de la existencia de la URSS y de los otros estados obreros, no sólo por la ayuda -que por amplia que fuera siempre sería mezquina- sino por el ejemplo de los Planes Quinquenales.” (Las revoluciones …, ya citado).

Lo más importante fueron los logros sociales. En la década del sesenta, era común escuchar que “casi mil millones de chinos habían logrado comer un tazón de arroz, tener un reloj y una bicicleta”. A fi nes de los setenta el consumo medio de alimentos (en calorías) estaba un poco por encima de la media mundial y por encima de 14 países americanos. El 96 por ciento de los niños estaban escolarizados (con menos del 50% incluso en 1952). En ese período, prácticamente se había duplicado la población. Además, en 1949, la esperanza de vida al nacer era de 35 años, y había subido a 68 en 1982. (Datos Eric Hobsbawm: Historia del siglo XX).

China volvió al capitalismo

La conducción burocrática y represiva del Partido Comunista china comenzó en los setenta la apertura hacia la restauración del capitalismo. Las masas fueron perdiendo las conquistas de la revolución y se volvió a una brutal diferenciación social, la superexplotación capitalista y la subordinación al imperialismo.  

En la nota anterior 1 señalábamos los profundos cambios que se lograron en la China gracias al triunfo de la revolución en 1949. Con la expulsión del imperialismo, la expropiación de los terratenientes y la gran burguesía y la planificación económica, comenzaron a mejorar las condiciones de vida de las masas rurales y urbanas. Había surgido lo que los trotskistas denominamos un estado obrero burocrático. En los sesenta, los aparatos obreros burocráticos más poderosas del mundo se dividieron. Con el discurso de la “coexistencia pacífica” y la construcción del “socialismo real” el PC de la URSS, y el combate al “socialimperialismo” de Kruschev y la reivindicación de Stalin el chino, ambas burocracias siguieron alejándose de cualquier perspectiva de lucha por el socialismo mundial y fortaleciendo sus vínculos con el imperialismo.

La responsabilidad política de los chinos en primer lugar, y también de los soviéticos, en la feroz derrota de la revolución en Indonesia, en 1965, fue una prueba más del carácter contrarrevolucionario de ambos aparatos. Adormecieron a las masas apoyando al régimen burgués de Sukarno, hasta que éste fue aplastado por un golpe militar (el Yakartazo) y fueron masacrados centenares de miles de trabajadores y campesinos. 

Las reformas económicas de 1978

En la década de los setenta, los gobiernos de todos los estados obreros burocráticos comenzaron a abrir sus economías a la inversión capitalista y fueron aumentando cada vez más sus relaciones con Europa Occidental, Estados Unidos y Japón. En China esta situación se dio junto con relaciones diplomáticas de alto nivel y la visita del presidente Nixon a Pekín en 1972, recibido con honores por el propio Mao Tse Tung.

Mientras mantenía el régimen totalitario del partido único y la total falta de libertades, la burocracia china iba a poner en marcha un proceso de restauración y semicolonización del país. Bajo la presidencia de Deng Xiao Ping (Mao falleció en 1976), se inició en diciembre de 1978 una “modernización” bajo la consigna de “ser rico es glorioso”. En el campo (la mayoría de la población) se inició la descolectivización de las tierras. Diez años después existían 70 mil mercados agrícolas de comercialización privada. Este proceso incrementó la miseria y la corrupción. Las estimaciones actuales dan cuenta de que la población rural (800 millones en este siglo, unos dos tercios del total) tiene un PBI de 350 dólares per cápita.2

Se fue desmontando la planificación económica y abandonando el control estatal del comercio exterior. Se fueron instalando “zonas económicas especiales”, primero sobre la costa, en las cuales comenzó una oleada de instalación de fábricas de las multinacionales (una especie de maquilas), autorizadas a comprar y vender en forma directa en el extranjero, y avanzaron las privatizaciones. El “milagro” chino se había puesto en marcha: instalar la superexplotación capitalista de una mano de obra superbarata, formada por cientos de millones de campesinos pobres que huían de la miseria rural para caer en una semiesclavitud capitalista urbana, al servicio de los burócratas, los nuevos empresarios y el imperialismo, especialmente el yanqui.

La burocracia del PC chino imponía este tremendo retroceso en nombre del “socialismo a la china” y con enormes carteles con Marx y Lenin en sus congresos. Deng tenía un defensor ampliamente conocido. Decía Fidel Castro en 1985: “Yo no pienso que los chinos hayan renunciado a sus objetivos socialistas, e incluso diría que, a mi entender, muchas de esas reformas son compatibles con una concepción socialista”. 3 En las revistas especializadas y la prensa mundial comenzó a aparecer el “caso chino” para argumentar a favor del mercado y las privatizaciones, y seguir denigrando a ese falso “sistema socialista” de los burócratas. 

La derrota de Tiananmen aceleró la restauración

En 1989 se produjo una gran rebelión estudiantil en Pekín y muchas otras ciudades chinas. Desde dos años antes crecía el descontento y las protestas contra las reformas capitalistas, que provocaban inflación, caída de los salarios, la aparición de la desocupación (combinada con el permanente éxodo rural) y una corrupción galopante. A medidados de 1989 estalló una revolución contra las reformas. Los estudiantes no se movilizaron a favor del capitalismo. Era una revolución política, no social, que iba contra la dictadura del PC chino y su política restauracionista. En las grandes manifestaciones de fin de mayo (llegaron a juntarse 700.000 personas) y comienzo de junio se cantaba la Internacional, se vivaba al PC exigiendo cambios, y hubo apoyo y participación de los trabajadores en la capital y otras ciudades. El 4 de junio hubo una sangrienta represión cuando el ejército cargó contra la multitud reunida en la Plaza Tiananmen. Se estimó una cifra de 3.000 muertos (otros denunciaron hasta 10.000). El gobierno solo reconoció 200, y 3.000 heridos. Tiempo después surgió la organización Madres de Tiananmen, que denuncian el asesinato de sus hijos. Fue un golpe contrarrevolucionario, una derrota que le permitió a la dictadura seguir consolidando la restauración capitalista.

¿Potencia mundial o una maquila pobre y gigantesca?

China tuvo el mayor crecimiento económico del mundo entre 1988 y 1998, con un promedio anual entre el 12 y el 14%. Luego comenzó a descender, pero manteniéndose entre los más altos del mundo. Se fue instalando la visión de una China potencia mundial e imparable, alimentada ahora por el relativamente “buen desempeño” de su economía en medio de la crisis aguda que sacude al mundo desde 2008 (la pagan los obreros y campesinos, con despedidos y la caída de los salarios).

No es esa la realidad. No se ha dado un alto desarrollo de tecnología, y el crecimiento se apoya fundamentalmente en la superexplotación masiva de millones, con salarios promedio de 60 o 70 dólares mensuales, y una importante inversión extranjera. Esto ha permitido un gran crecimiento de la exportación de productos de bajo costo, en primer lugar a Estados Unidos, pero que se desparraman por todo el mundo. Se han desarrollado muchas ciudades nuevas, y una clase media con buen poder adquisitivo, pero la mayor parte de la población sigue en la miseria rural o sufre condiciones de semiesclavitud en el trabajo fabril. Un dato: China figura como una de las principales potencias económicas del mundo, pero “en el reparto del ingreso por habitante (PBI per cápita) cae al puesto 132, detrás de Samoa y Tonga (La Nación, 31/12/05).

El PC chino, que desde el 2002 incluye a los “camaradas capitalistas”, es decir, los nuevos empresarios, ha convertido al país en uno de los más desiguales del mundo, y de mayor represión. Según la revista Forbes, China ocupa el segundo lugar (el primero lo tiene EE.UU., con 415) en la lista de multimillonarios, con 66, mientras que otras fuentes hablan de 100. Habría unas 320.000 personas con un capital mayor al millón de dólares. Habría unos 10.000 con más de 10 millones. Un grupo menor supera los mil millones. Seis de las diez mujeres más ricas del mundo son chinas. Yang Huiyan, de Country Garden, tiene 16.000 millones de dólares, más que George Soros.

Entre los trabajadores y los campesinos se vienen dando oleadas de resistencia contra la explotación capitalista y la represión. Hay que apoyar todas las expresiones de esta resistencia, hasta lograr el derrocamiento de la dictadura del PC, y seguir la lucha por imponer un gobierno socialista de los trabajadores y campesinos chinos, que retome el camino iniciado en 1949, con un programa revolucionario y con una auténtica democracia obrera. 

1. El Socialista Nº 147. Veanse otras notas en ES Nº 51 y 137.

2. Estos y otros datos en “China, ¿«socialismo de mercado»?”, por Miguel Sorans, en Correspondencia Internacional Nº 25, junio 2008.

3. Le Monde Diplomatique, 9/85, citado en “China, ¿vuelve al capitalismo?”, Correo Internacional Nº 13, octubre de 1985. 

¡Abajo la dictadura capitalista del PC Chino!

Muy pocas voces en el mundo denuncian a la siniestra dictadura del PC chino. Y mucho menos desde la izquierda, el “progresismo” o el chavismo. Los hermanos Fidel y Raúl Castro desde Cuba y el presidente venezolano Hugo Chávez se deshacen en alabanzas a Hu Jin Tao y su régimen. Se suman a la increíble mentira del “socialismo de mercado” y esconden la represión, la prohibición del derecho de huelga y de formar organizaciones sindicales o estudiantiles que no sean los oficiales de la dictadura y de la utilización de Internet. La empresa Yahoo ha entregado datos de activistas a la policía. El gobierno yanqui premió la sumisión del gobierno chino dándoles un puesto de primera línea en el Banco Mundial, además de mantener su status de relaciones económicas privilegiadas.

La Unidad Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI), a la cual adhiere Izquierda Socialista, llama a la más amplia unidad de acción para apoyar a la resistencia de las masas chinas en su lucha por libertades y para acabar con la dictadura capitalista en China.

 

 

La otra versión:

 

(este artículo fue duramente criticado por la mayoría de los comentaristas del mismo, se pueden ver los mismos en el enlace del título)

China celebra los 60 años de una revolución socialista




Hu Jintao pide unidad para garantizar el desarrollo de China

El presidente chino, Hu Jintao, ha pedido unidad al pueblo, a las fuerzas armadas y al Partido Comunista para construir un país "fuerte, democrático y con un socialismo modernizado" y ha destacado que sólo la reforma y la apertura garantizarán el desarrollo de China.

GARA

BEIJING-. Un espectacular desfile en la plaza Tiananmen y alrededores en el que militares de las tropas chinas han exhibido su más moderno armamento ha sido el principal acto conmemorativo del 60 aniversario de la creación de la República Popular de China, en presencia de más de 100.000 personas.

Junto a la puerta de Tiananmen, en cuyo balcón Mao Zedong proclamó el 1 de octubre de 1949 la creación de la República Popular de China, 8.000 soldados de élite, 150 cazas de última generación y cerca de 500 vehículos de combate han formado ante los líderes comunistas.

El espectáculo, que China celebró anteriormente sólo en los años 50, en 1984 y en 1999, ha tenido lugar en una ciudad tomada por las fuerzas de seguridad y cuyo centro permanece completamente cerrado a los ciudadanos de a pie durante todo el día de hoy.

El el discurso que ha pronunciado desde el mismo balcón que ocupó Mao hace 60 años, el presidente chino, Hu Jintao, ha señalado que "sólo la reforma y la apertura pueden garantizar el desarrollo de China".

"El desarrollo y el progreso de la nueva China en los últimos 60 años demuestran plenamente que sólo el socialismo puede salvar China", ha afirmado el mandatario, que ha estado acompañado del ex presidente Jiang Zemin y los ocho miembros del Comité Político del Partido Comunista.

"Hoy en día, una China socialista se abraza a la modernización, se abraza al mundo y se abraza a los retos del futuro de forma noble y firme", ha proclamado.

Hu Jintao ha recordado que la historia demuestra que China "nunca ha tenido todo el viento en popa" para alcanzar su actual nivel de desarrollo, pero "un pueblo que pone su destino en sus propias manos y actúa unido supera todas las dificultades y obstáculos y alcanza grandes logros históricos".

China se enfrenta, según ha dicho, a "perspectivas brillantes e infinitas", y por ello ha instado al Partido Comunista, a las fuerzas armadas y a los pueblos de todas las comunidades étnicas a unirse más estrechamente para "construir un país rico, fuerte, democrático, civilizado, armonioso y con un socialismo modernizado", con el fin de contribuir al "rejuvenecimiento de la gran nación china".

Junto a ello, el presidente chino ha pedido al país que siga adelante con sus esfuerzos para, mediante "los principios de la reunificación pacífica y de ’un país, dos sistemas’, mantener a largo plazo la prosperidad de Hong Kong y Macao y avanzar el desarrollo de unas relaciones pacíficas a través del Estrecho de Taiwan".

En limusina "Bandera Roja"

Antes de ello, ataviado con un traje estilo Mao, Hu Jintado ha pasado revista a los soldados en una limusina Hong Qi ("Bandera Roja"), el mismo modelo de vehículo que trasladó a Mao y a su familia, pero por primera vez con todas sus piezas fabricadas en el país asiático.

Tras el desfile, un espectáculo con 180.000 personas (entre ellas 80.000 niños y niñas) ha ofrecido un mosaico de color, bailes tradicionales y cultura china.


Los 60 años de la China Popular

Xulio Ríos
Rebelión

Todo está dispuesto en Pekín para conmemorar el sexagésimo aniversario de la fundación de la República Popular China. A la par de un vasto programa de actividades en todos los órdenes, sorprende la intensidad de la celebración, que alcanza todos los rincones de la ciudad, así como la obsesión por la seguridad, agravada tras los sucesos de Xinjiang, con un despliegue incluso superior al organizado con motivo de los JJOO de 2008.

A su regreso de las cumbres de la ONU y el G20, Hu Jintao presidirá los actos de Tiananmen. La reunión de otoño del Comité Central, celebrada del 15 al 18 de septiembre, ha dado el tono de lo que será su discurso conmemorativo, en un momento en que se multiplican las alertas sobre las insuficiencias de la recuperación económica global y las dificultades propias, que desde la economía trascienden a la estabilidad social y política. La meta de crecimiento para este año (8%) parece alcanzable después del incremento registrado en el segundo trimestre (7,9%), pero es consecuencia esencial de la fuerte dosis de inyección pública en la economía y no de la recuperación de su dinamismo intrinseco.

¿Cual es el mapa de esos desafíos? Destacaría los siguientes. En lo económico, lo primero es la crisis y sus efectos. A la vista de los datos de crecimiento en lo que va de año, el gobierno chino ha logrado capear el temporal, pero las autoridades insisten en que todo puede ser un mero espejismo si no se atajan los desequilibrios y problemas estructurales. Y eso nos lleva a lo segundo, el cambio en el modelo de desarrollo, que supone un enorme reto, sólo equivalente a la transformación operada en la economía china al inicio de la reforma y apertura. En lo social, se trata de completar las innovaciones que Hu Jintao ha introducido desde 2005, con especial énfasis en la mejora general de los servicios de salud, educación y otras pestaciones sociales. En lo político, destacan tres variables. Primera, las tensiones territoriales, con el protagonismo de nacionalidades minoritarias como la tibetana o la uigur, bien lejos de apaciguarse. Segunda, el control del proceso por parte del PCCh y su objetivo democratizador, cuyas aristas están aún por definir (en Nanjing se celebraron recientemente las primeras elecciones directas de los comités del partido en algunos barrios). Tercera, la transición a la quinta generación de dirigentes, con la mirada puesta en 2012, cuando Hu Jintao debe abandonar su cargo. En el plano exterior, con una agenda generosa y compleja, el asunto más delicado será cómo encarar la nueva diplomacia de Obama cuando parece instalarse una dinámica dual: todo sonrisas en el plano institucional, mientras se multiplican los palos en las ruedas en el día a día.

Las seis décadas transcurridas ilustran a las claras la senda de una transformación que con sus sombras y altibajos ha fortalecido las capacidades del país en todos los órdenes. El PCCh, principal artífice de ese cambio, vive en el ojo del huracán, acaparando el reconocimiento por el éxito, pero ante el temor a ser victima de él. Los llamados a la lucha contra la corrupción son constantes, porque su magnitud ha crecido exponencialmente en los últimos años y amenaza seriamente con dañar su credibilidad. Sorprende contemplar en la televisión china la multitud de series donde se da cuenta de los inmensos sacrificios realizados por los comunistas chinos para lograr llegar al 1 de octubre de 1949, y sorprende, sobre todo, porque los militantes del PCCh de hoy viven en las antípodas de tanta abnegación y cualquier signo de heroísmo en su trayectoria constituye una anécdota ausente.

El intento de reforzar la legitimidad de los actuales gobernantes con semejante discurso virtual puede, al contrario, exacerbar los ánimos, al constatar que sus herederos se han apropiado indebidamente de trayectorias bien alejadas de la voluntad de “servir al pueblo” que profesaban los protagonistas de la Larga Marcha y otros episodios épicos.

La triple representatividad ideada por Jiang Zemin para que el PCCh pudiera atraer a sus filas a los nuevos sectores sociales emergentes y la gangrena que asedia sus estructuras territoriales amenazan la identidad y naturaleza de un PCCh que insiste en mantener el control directo de las principales empresas y los principales sectores estratégicos de la economía nacional. Nadie sabe si el “desarrollo científico” que promueve Hu Jintao puede acabar diluyendo estas últimas fronteras.

Entre la protodemocracia y el neoautoritarismo, el populismo paternalista chino debate en torno a la construcción de su democracia, cuidando de evitar la apertura de flancos de debilidad que erosionen su poder, pero a sabiendas de que el inmovilismo es la peor de las soluciones posibles.

Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

30/09/2009 20:40 Autor: altermediamundo. Enlace permanente. Tema: La Otra Historia Mundial No hay comentarios. Comentar.

El Guardaespalda de Hitler Estuvo Casado Con Una Judía

A 70 años de uno de las peores masacres de la historia humana, la que dio origen al concepto de Genocidio, siguen saliendo secretos del círculo íntimo del líder de los locos nazis, Adolf Hitler. Esta vez la BBC revela hasta qué punto llegaba la hipocrecia racial en el régimen nazifascista:

 

"Vi a Hitler muerto"

 

Brigitta y sus padres

Él estuvo encarcelado durante buena parte de la niñez de Brigitta.

En su hogar en la campiña de Baviera, en Alemania, Brigitta Jacob-Engelken me muestra fotos de su infancia.

Una de las fotografías es sorprendente. Es ella en un cochecito.

Nada hay de especial a primera vista... hasta que te enteras de la procedencia del coche: un regalo de la amante de Adolfo Hitler.

"Mi madre lo recibió de Eva Braun", me dice Brigitta. "Y también ropa".

La razón de estos regalos es que el padre de Brigitta, Rochus Misch, era parte del círculo íntimo de Hitler al trabajar en la unidad de las SS encargada de la seguridad del Führer en los puestos de guardaespaldas, mensajero y operador telefónico.

Él se encontraba en el búnker donde Hitler se suicidó.

Brigitta sólo posee una fotografía de su padre cargándola cuando ella era una bebé. Abruptamente, el rostro de él desaparece de los álbumes familiares.

Esto se debió a que al escapar del búnker fue capturado por el Ejército Rojo. Junto con otros cientos de miles de prisioneros de guerra alemanes fue enviado a los gulags soviéticos.

"Fui una niña sin padre", recuerda Brigitta. "Yo sabía que tenía padre y que estaba preso. Pero había muchos otros niños cuyos padres también estaban presos e iban volviendo poco a poco".

De vuelta

Brigitta recuerda cómo la radio emitía listas de prisioneros que habían sido liberados en Rusia y se encontraban en el camino de regreso. Su madre solía sentarse en las noches a escuchar si se mencionaba el nombre de Rochus.

Brigitta

El cochecito fue un regalo de la amante de Hitler.

"Su nombre nunca se mencionaba y mi madre lloraba".

Entonces, en la Noche Vieja de 1953, un taxi se paró frente a la puerta de su casa. Tocaron el timbre.

"Mi abuela abrió la puerta y comenzó a llorar. ’Rochus ha vuelto".

Nos levantamos de un tirón y fuimos hacia la puerta. Recuerdo que salté a sus brazos. Al principio fue feliz porque sentía que mi familia estaba completa. Fue algo muy emocional.

"Me decepcionó que él no vistiera una de esas chaquetas soviéticas que veía en las películas. Él llevaba traje y abrigo y sombrero normales como se usaba en la época.

"Cuando abrió su maleta comencé a buscar monedas rusas. Yo buscaba rastros de Rusia. No podía entender que él se sintiera feliz de no tener ese tipo de monedas en su maleta".

Raíces judías

La alegría inicial de tener a su padre de vuelta pronto se evaporó.

Brigitta Jacob-Engelken

Brigitta Jacob-Engelken

"No culpo a mi padre del trabajo que hizo porque fue inofensivo".

Padre e hija parecían tener poco en común. Discutían. Luego, la abuela materna de Brigitta reveló un secreto sorprendente: la madre de Brigitta era judía.

"Mi abuela me dijo: ’Creo que es bueno mantener las raíces. Pero no se lo digas a tu madre. Ella no quiere saber nada de eso".

Misch se negó a aceptar el origen de su esposa.

"Todavía dice: ’No, no voy a creerlo’. Pero yo lo sé por mi abuelita".

Brigitta aprendió hebreo y pasó un tiempo en un kibbutz en Israel. De regreso en Alemania hizo carrera como arquitecta, y entre sus proyectos figuró la restauración de sinagogas.

Su padre tiene ahora 92 años. Vive en Berlín, a 800 kilómetros de ella. Durante mucho tiempo él mantuvo silencio sobre su pasado.

Ahora habla abiertamente sobre los cinco años que pasó en el séquito de Hitler trabajando para "el jefe".

"No culpo a mi padre del trabajo que hizo porque fue inofensivo", expresa Brigitta.

"Lo que no entiendo es que no muestre señales de que se distancia (de su pasado). La reflexión posterior. Eso es lo que extraño. Su reflexión crítica".

Sin embargo, Brigitta estima que las historias de su padre sobre el búnker tienen una utilidad.

"Creo que tiene algún valor poder escuchar cómo era el círculo íntimo de Hitler. Y estar seguros de que Hitler murió. Mi padre es alguien que puede decir: ’Yo lo vi muerto".

05/09/2009 20:57 Autor: altermediamundo. Enlace permanente. Tema: La Otra Historia Mundial No hay comentarios. Comentar.

Hace 70 Años Comenzaba El Horror Del Fascismo Mundial

En tiempos aciagos y de Crisis Ecosistémica Cataclísmica y Global, dónde la amenaza de guerra vuelve a levantarse nuevamente en el mundo, solo que como amenaza final por el poder de las armas nucleares, es bueno recordar todo el dolor y la amargura que generó esa tragedia universal que terminó con la detonación del Apocalipsis en Hiroshima (para dar inicio a la Guerra Fría) Primero reproducimos la entrevista que hizo la BBC a una luchadora polaca que resistió a la ocupación nazifascista de Varsovia, luego la memoria rusa sobre la guerra.

 

Hanna Fuglewicz

Hanna Fuglewicz tenía 11 años cuando la guerra llegó a las puertas de Varsovia.

 

 

Ya todos lo sabían. Que la guerra estaba a las puertas, que el ejército necesitaba a sus reservistas, que se respiraba en las calles un sentido de urgencia cuando todavía el miedo no se sentía en la piel.

 

 

Un día de verano de 1939, Hanna Fuglewicz volvió de quién sabe dónde y vio a su madre poniendo tiras de cinta adhesiva gruesa en las ventanas de su casa de Varsovia. "Si algo pasa, por lo menos no se van a caer los vidrios", le dijo a la niña.

Así, con los vidrios a medio tapar, llegó el 1º de septiembre a Polonia. El primer día del ciclo escolar, aunque a Hanna ese año le quedó el uniforme planchado y sin uso.

"Me desperté sintiendo que algo raro estaba pasando. La empleada entró corriendo, ’hay guerra, hay guerra’ y faltó poco hasta que empezamos a escuchar los aviones".

Después llegarían las noticias de que las tropas alemanas habían entrado en territorio polaco en la madrugada, y la Luftwaffe sobrevolaba ya la capital.

La ocupación

No alcanzamos a salir por las rutas repletas de civiles escapando. Y después ya no hubo esperanza… La ciudad luchó y luchó, hasta que no pudo más

A los 11 años, Hanna aprendió a distinguir el sonido de las bombas alemanas del de la artillería polaca que repelía a los invasores. Lo aprendió incluso antes de sentir por primera vez el olor del miedo. A ella le llamaban la atención esas latas de jamón de cinco kilos y las estanterías llenas de frascos y conservas que por esos días se compraban con frenesí. Provisiones desmedidas para una familia de cuatro.

"Mi mamá había pasado la Primera Guerra, y sabía…".

Quisieron huir al este, hacia la frontera con Rusia, para ganar tiempo antes de que las tropas alemanas avanzaran. Pero el plan se frustró con la invasión rusa unos días después.

"No alcanzamos a salir por las rutas repletas de civiles escapando. Y después ya no hubo esperanza… La ciudad luchó y luchó, hasta que no pudo más. Me acuerdo cuando fue la capitulación de Varsovia (27 de septiembre). Salimos a la calle con mi mamá y vimos las veredas. Las veredas de la capital eran amplias y adornadas con flores, y ahora esos espacios de tierra se habían convertido en tumbas… no había tiempo de llevar a los muertos al cementerio".

Hanna con su uniforme de combatiente

Hanna formó parte del ejército clandestino polaco.

Las calles de Varsovia fueron escenario del desfile triunfal de las tropas alemanas. Un despliegue de milicias engalanadas y armas recién usadas, ante la mirada atenta de Adolf Hitler en la recién rebautizada "Adolf Hitler Platz". Hanna lo recuerda aunque no estuvo, lo vio quizás mucho después en la película épica de Leni Riefenstahl, la cineasta del nazismo.

"La gente vivía como podía… uno iba caminando tranquilo por la calle y llegaban esos enormes camiones, cerraban dos calles y se llevaban a todos los que quedaban ahí, a cualquiera, para hacer trabajos forzados en Alemania. No sé cuánta gente murió en esos años…".

 

A su padre la muerte sin aviso le tocó una noche. Corría 1941 y el hombre estaba en una reunión con la intelligentsia polaca. Un año más tarde, una nota escueta del campo de concentración de Flossenbürg les notificó que era uno más en la lista de víctimas fatales. La madre de Hanna nunca lo creyó. No pudo o no quiso, hasta el final de la guerra.

La resistencia

Vio levantarse los muros del gueto: judíos construyendo tapiales para poner frontera a su propia libertad. Judíos de Polonia y judíos traídos de fuera. Judíos que murieron en el levantamiento heroico pero imposible de 1943, y judíos que se salvaron del gueto y fueron trasladados a campos de concentración de los que no se salvaron.

 

"Nosotros los ayudábamos. Entre la juventud no había diferencias religiosas, al contrario. Los chicos se escapaban y mamá les daba de comer, les tenía pan o sopa. Cuando no venían, ya sabíamos lo que había pasado... Cuando fue el levantamiento, vimos escenas dantescas: mirábamos el cielo de fuego rojo, las llamas en las casas que todavía tenían gente adentro…".

Su hermano mayor tenía 19 años entonces. Estaba preso en el gueto porque las cárceles no daban abasto y murió un año después. "No murió, lo fusilaron", se corrige Hanna y el recuerdo se calla. De eso no quiere hablar.

"Se empezó a organizar muy pronto lo que luego fue el ejército clandestino, el Armia Kraiova. Nosotros éramos una generación muy patriótica, la de aquellos que habíamos nacido después de la independencia de Polonia en 1918. Aunque al principio todo lo hacíamos de una manera infantil".

Primero fueron las pintadas furtivas en edificios tomados: una P y una W, "Polonia Lucha", una expresión de deseo, un "demostrar que vivimos" a la espera de la asistencia militar de los aliados que los sacara de la opresión.

Carnet de pertenencia al ejército clandestino

El carnet de combatiente.

"Todos querían luchar. Era imposible ser joven en esos días y no involucrarse. Imposible, imposible…".

En 1944 prestó juramento en una célula del ejército clandestino. Aprendió a limpiar armas, a dar primeros auxilios, a hacer de correo humano, de correveidile de información estratégica. Hanna se convirtió en Lalka, "muñeca" en polaco: nombre de combate de la muñeca de un pelotón del Armia Kraiova.

La única foto que tiene de la época la muestra con traje sastre de tela gruesa, impermeable gris, boina ladeada, pelo corto con algún rizo, la cara aniñada para sus 16 años, todavía sin la huella que las esquirlas le dejaron para siempre al lado del ojo derecho.

La batalla fue calle por calle, edificio por edificio. "Podemos decir que fueron pérdidas iguales entre el ejército alemán y el nuestro, 20 mil de cada lado. Pero ellos tenían todo tipo de armas, nosotros teníamos algo escondido… pero poco".

La salida

Los combates urbanos duraron 63 días, aunque ellos estaban preparados para tres o cuatro. Creían que los rusos, apostados cerca del río Vístula, llegarían en su auxilio: "Era ahí, era un movimiento y ya estaban adentro. Pero se quedaron esperando de brazos cruzados… y no se movieron".

De golpe apareció un tanque que rompió el portón y unos oficiales… ¡Y hablaban polaco!

Y a los jóvenes de la resistencia les llegó la hora de la rendición. Tuvieron garantías: serían tomados como prisioneros de guerra, pero para ellos no habría campos de concentración ni trabajos forzados, según exigieron los aliados. El trató se cumplió.

"Tuvimos enorme suerte. Nos llevaron a un campamento muy cerca de la frontera con Holanda, llamado Overlangen, y allí, el 12 de abril, una patrulla no muy grande del ejército polaco que estaba combatiendo en Alemania, nos liberó. Éramos 1.730 mujeres. No voy a olvidarme nunca del enorme portón de hierro y alambre, donde de golpe apareció un tanque que rompió el portón y unos oficiales… ¡Y hablaban polaco!".

Su madre había quedado en Varsovia, única sobreviviente de las bombas y las ausencias a fuerza de rezos a la virgen de Czestochowa, la Madonna negra que vio en misa, sin faltar un solo día, para pedir por la hija a la que no volvería a ver en doce años.

La emigración

Sygmunt

Sygmunt, el esposo "apuesto, muy apuesto" de Hanna.

 

Madre e hija se reencontraron en Argentina, donde Hanna desembarcó en 1949, al final de la oleada inmigratoria desatada por la Segunda Guerra.

Antes, Hanna había conocido a Zygmunt, su esposo "apuesto, muy apuesto, cómo no", muy James Dean, ojos intensos, pelo a la gomina. Se casaron en Londres, ella de traje sastre y sombrero de Harrods, sin madre cerca ni vestido blanco ni ganas de festejar.

"Era la Guerra Fría y parecía que iba a estallar la Tercera Guerra Mundial. A mí me agarró temor… creo que nunca en mi vida había tenido tanto temor. Me quería ir de la isla porque no quería soportar otra guerra".

A sus manos llegó oportunamente una revista New Argentine, propaganda de la era peronista con Evita engalanada de perlas y vestidos Dior y promesas de un nuevo comienzo. Y se fueron, con una hija a cuestas y otra en el vientre.

Y la vida siguió en Buenos Aires. Una fábrica de plásticos para ganarse el sustento. Dos hijas, cuatro nietas, seis bisnietos

Llegaron a un puerto sucio y vacío de un país de idioma ajeno. "De esta también vamos a salir", prometió Zygmunt.

Y la vida siguió en Buenos Aires. Una fábrica de plásticos para ganarse el sustento. Dos hijas, cuatro nietas, seis bisnietos, "una vida buena".

Volvió a Polonia por primera vez en los años 80, cuando el activista Lech Walesa y su movimiento Solidaridad se convertían en pieza clave en el enfrentamiento contra el gobierno comunista. Estaban ella y Zygmunt, en medio de un estallido de estandartes rojos y blancos, los de su militancia joven, los de la esperanza de una nueva Polonia para miles de ciudadanos.

"Nos hicimos ese regalo con mi marido después de tantos años, después de tantas cosas…".

Todavía había signos de la ciudad de la guerra: marcas de bombas, el gueto destruido, edificios a medio hacer o a medio caer. Hanna, ya viuda, hizo otro viaje en 1993. Para entonces, su Varsovia era otra, y de los escombros no había ya rastros.

 

 

 

Es inaceptable minimizar el papel de la URSS en la Segunda Guerra Mundial

 

 

Moscú, 1 de septiembre, RIA Novosoti. Los intentos de revisar y minimizar el papel que desempeñó  la URSS durante la Segunda Guerra Mundial, son inaceptables, declaró el periodista cubano, director del programa de la televisión cubana "Mesa Redonda" y del sitio Cubadebate., Randy Alonso Falcón.

"Cuando el mundo recuerda  con dolorosas huellas el inicio de la Segunda Guerra Mundial hace 70 años, con la invasión nazi a Polonia el 1 de septiembre de 1939, vuelven a resurgir los intentos de sepultar el heroísmo y la enorme contribución del pueblo soviético en aquellos difíciles años", señaló Falcón en su opinión intitulada "Cinismo histórico", publicada en el sitio Cubadebate.

Según el periodista cubano, algunos medios y especialistas de la Europa Occidental, en algunos países del Este y de las naciones bálticas, minimizan alevosamente el papel de la URSS en el combate al fascismo y lo reducen al papel de vulgar invasor.

Asimismo, recordó que El mes pasado, la Asamblea Parlamentaria de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa  (OSCE) aprobó una resolución que culpa a partes iguales a la Alemania nazi y a la Unión Soviética del inicio de la conflagración mundial, por la firma del Pacto Ribbentrop-Mólotov en 1939.

Al respecto, Falcón citó las declaraciones del presidente de la Federación Rusa, Dmitri Medvédev, que llamó a semejante aseveración de "cínica mentira" añadiendo: "Nadie puede cuestionar quién empezó la guerra, quién mató a la gente y quién salvó millones de vidas: quién, en un análisis final, salvó a Europa".

Falcón agregó en su opinión que la participación soviética fue decisiva en la derrota del fascismo. Destacó que el Ejército Rojo se enfrentó a 201 divisiones del adversario y a más de 4,5 millones de soldados alemanes; y que el 70 por ciento de las bajas alemanas y el 75 por ciento  de los carros blindados, piezas de artillería, aviones y material de guerra que perdió el ejército nazi en la guerra fue gracias a las acciones de las tropas soviéticas.

"La Unión Soviética perdió unos 27 millones de personas en la guerra; soldados soviéticos cayeron en Polonia, Budapest, Praga, liberando a sus pueblos, cuando ya los soldados nazis habían sido expulsados de la URSS", apuntaló el director del programa de la televisión cubana "Mesa Redonda".

En contraposición a lo que la prensa occidental y de algunos países del Este intentan hacer, Falcón recordó que en una de sus misivas a Stalin, el premier británico Winston Churchill reconoció la valía de la hazaña soviética: "Fue el Ejército ruso el que sacó las tripas a la máquina de guerra alemana".

"Más allá de los errores que cometió Stalin, nadie puede borrar de un plumazo las hazañas liberadoras de un pueblo que resistió el bloqueo a Stalingrado y el asedio a Moscú, que libró y ganó la batalla del Arco de Kurks, que tomó y develó los horrores de los campos de concentración como Auschwitz y Terezín.  La humanidad tiene que rendirle tributo a ese heroico pueblo y seguir alerta para que no se repitan los horrores del fascismo", culminó su opinión el distinguido periodista.

 

 

Tambores de Guerra Argentina a 70 años del inicio de la II Guerra Mundial

El 1 de septiembre de 1939 las fuerzas militares de Alemania invadían el territorio de Polonia y se daba inicio a una nueva guerra mundial que en principio se desarrollaría en Europa y sus colonias, pero luego se extendería prácticamente a todo el globo terráqueo.

Nuestra América y en especial Argentina se mantendría neutral durante casi todo el conflicto mundial, al igual que numerosos países iberoamericanos. Es más, uno de los países que seria mas beneficiado con ese conflicto; Estados Unidos de Norteamérica se incorporaría recién a fines de 1941.  

Hace pocos días, el director del Instituto de Historia (Academia de Ciencias de Rusia) Alexandr Chubarian, que investiga  el Pacto Molotov-Ribbentropp (entre la Unión Soviética y la Alemania Nacionalsocialista), demistifica al mismo pues se lo consideraba  para la historiográfica occidental el causante de la aventura de Hitler, y con datos concretos refuta esa versión maniquea de la historia.

Y no, por ejemplo, el acuerdo de Munich donde las dos potencias militares de la época Inglaterra y Francia claudicaron ante Hitler entregándole Chescolovaquia.

Igual nos ocurre a los argentinos, pues se instaló en la historia una tesis que intenta imponer la "irracionalidad" argentina frente a la segunda guerra mundial y ello se basó en la propaganda política de los Estados Unidos contra una Argentina que se oponía a sus intentos de hegemonía y de conducción de la región sin interferencia.

Para la época de la iniciación del conflicto armado gobernaba la Argentina Roberto M. Ortiz y Ramón Castillo que asumieron en 1937 en la denominada "década infame" donde la corrupción y el fraude conocido como "patriótico" gobernaban, es mas su triunfo estuvo marcado por el fraude y la violencia (muertos y heridos en unas elecciones en las que solo votaban los hombres).

Estos gobiernos legales pero ilegítimos serian los que agobiaban a una sociedad que quería cambios profundos en su seno. Detrás de estos dos hombres, volaba la sombra del General Justo (el monje negro de la política argentina desde el golpe militar de 1930). Personaje conservador muy ligado a la oligarquía e ideológicamente identificado con las ideas del liberalismo económico ortodoxo y a Inglaterra, su muerte en 1943, deja al sector conservador de la argentina sin un referente de envergadura en la política nacional.

La Argentina tenía para ese periodo una triangulación económica en su comercio exterior: Inglaterra era su principal cliente comprador de los productos alimentarios que proveíamos (pacto Roca Runciman) y Estados Unidos de Norteamérica era nuestro proveedor de bienes de capital y manufacturas (que cubría una incipiente industria sustitutiva, de mala calidad y que había crecido sin planificación). Inglaterra ya había iniciado su decadencia política y económica pero las clases dirigentes conservadoras argentinas seguían aferrados a la relación con Inglaterra.

 

Una Neutralidad muy particular

 Así como la Argentina fue neutral en la Primera Guerra Mundial al inicio de la Segunda intento mantener esa misma línea. Desde la segunda guerra se trata de hacer creer en el conciente colectivo argentino que la neutralidad fue por presiones de los sectores pro Eje (Alemania-Italia), pero la realidad es que la neutralidad fue aconsejada por Inglaterra.

El aporte de Argentina a los aliados fue gigantesco ya que comercio durante toda la guerra solamente con el mercado ingles y aliado (represento el 40% del consumo de carne británico), desde el punto de vista económico la Argentina no fue neutral pues abasteció a los aliados, y esto se realizo sin pago inmediato por parte de Inglaterra y ello dio lugar a las llamadas "libras bloqueadas" al terminar la guerra e intentar la argentina cobrar.

Desde el mismo inicio de la guerra, en realidad se paralizó todo comercio exterior con Alemania y los países del Eje.

Los británicos no estuvieron de acuerdo con la tesis intencionada de los estadounidenses de que la Argentina era neutral por motivos ideológicos pro Eje. Eso los llevó a enfrentarse con EE.UU. cuando este último intentó imponer sanciones a la Argentina a los finales de la guerra. Es más, los ingleses temían que el abandono de la neutralidad argentina les causaría un grave problema de desabastecimiento y con ello un deterioro del esfuerzo de guerra aliado.

El enfrentamiento diplomático con Estados Unidos no se dio en la guerra sino mucho tiempo antes en las conferencias panamericanas de Buenos Aires de 1936, la de Lima de 1938 y la de la Habana de 1940 como vemos todas cuando aun Estados Unidos no había entrado en la segunda guerra mundial. Luego del ataque Japonés a Pear Harbour en diciembre de 1941, es cuando ese Pais intenta que todo el continente le declare la guerra al Eje, en la Conferencia de Ministros de Relaciones  Exteriores Americanos de Río de 1943. Argentina logra cambiar el documento oficial en el que se "recomienda" a los países del continente, quedando el libertad cada uno de romper o no las relaciones diplomáticas.

Internamente en la Argentina; la neutralidad tenia sus seguidores en: sectores militares, católicos y nacionalistas, los pro aliados se encolumnaban en los cuestionados partidos políticos tradicionales, el PC argentino recién después de la invasión de Alemania a Rusia y los Socialistas; y los pro eje podemos encontrarlos en algunos sectores duros de los militares y en grupos minoritarios de la política nacional, que no tenían ni fuerza ni poder para imponer su tendencia.

 Argentina fue neutral junto con Suiza, Suecia, Turquía, España, Irlanda y Portugal (no olvidemos que en esa época África y gran parte de Asia eran colonias de Países Europeos). Igualmente en América fueron neutrales hasta ultimo momento: Venezuela, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Perú y Chile y que con escasa diferencia de tiempo todos estos países le declararon la guerra al Eje. Argentina declararia la guerra al eje en marzo de 1945.

Todos estos acontecimientos que estamos describiendo sobre la situación política interior y exterior de argentina desembocara en la denominada Revolución del 43.

Dando inicio a un cambio profundo cambio en nuestra historia política con la aparición del Peronismo que se fogueara en los enfrentamiento del entones Coronel Perón y el embajador norteamericano en argentina Braden. (Autor del mito del nazi fascismo  argentino).

Un alzamiento popular exigirá la liberación de Perón que congregara a miles de personas que ocuparan Plaza de Mayo, y movilizaciones en todo el interior del Pais, Perón será liberado.

Argentina estaba comenzando una de las etapas más relevantes de su historia republicana, que encontrara fuerte resistencia en el gobierno norteamericano por las medidas punitivas que aplicara a causa de la posición política de Argentina desde 1936 a 1945. La Argentina establecerá a los pocos días de la asunción de Perón (1946), como presidente  las relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, y se iniciara en el Pais un gigantesco esfuerzo para trasformar un pais semicolonial en una nación desarrollada social, económica y tecnológicamente y con una política exterior basada en el no reconocimiento de zonas de influencias sino en una tercera posición embrión de los no alineados. Pero esa es otra historia.

 1 de septiembre de 2009.- 

Lic. Carlos A. Pereyra Mele

Centro de Estudios

Estratégicos Suramericanos CeeS

 

 

 

A setenta años del inicio de la Segunda Guerra Mundial

 

Ya es muy poca la gente que mantiene recuerdos sobre la Segunda Guerra Mundial.

En los países que participaron cada vez hay menos ex combatientes o incluso niños que vivieron sus duras experiencias. En los países como Argentina -que no participó- van quedando pocos de quienes seguían el conflicto a través de los diarios, la radio y los noticieros de cine.

La gran mayoría de la población conoce lo que sabe a través de los medios de comunicación.

En un país como Argentina, la imagen predominante del conflicto es la generada por los medios occidentales, los que inevitablemente, durante la segunda mitad del siglo XX, la generaron signada por la llamada Guerra Fría.

Ella impedía una visión objetiva sobre el rol de Rusia, porque ella terminaba favoreciendo a la URSS, que pugnaba con EEUU y sus aliados por la hegemonía mundial.

En Occidente, la caída del muro no trajo en general como consecuencia una revisión de esta cuestión.

Desde esta perspectiva, se puede poner el énfasis en el acuerdo Stalin-Hitler para la partición de Polonia, y esta es una visión que ha predominado durante la Guerra Fría, pero también se puede asumir que Rusia fue el país que más muertos tuvo en la guerra más sangrienta de la historia.

En mi opinión, la derrota de las potencias del Eje fue la consecuencia de la combinación del tesón británico, con la capacidad industrial de los EEUU y la sangre rusa.

Posiblemente, sin la participación de alguno de los tres, el resultado de la Guerra hubiera sido diferente.

El tesón británico fue decisivo para impedir que Hitler consolidara su dominio sobre Europa y negociara desde una posición de fuerza tanto con Washington como con Moscú.

La capacidad industrial y tecnológica de los EEUU resultó fundamental, porque aportó los recursos materiales con los cuales, tanto Gran Bretaña como Rusia, pudieron enfrentar con éxito la maquinaria militar alemana y la de sus aliados.

Pero la sangre que aportó Rusia fue fundamental. Sin su resistencia, un éxito alemán en el frente del Este seguramente hubiera cambiado la historia. El testimonio al respecto del mismo Winston Churchill es elocuente.

Las bajas rusas fueron aproximadamente 25 veces más que las británicas, aunque la población era entonces 3 veces mayor. Tomado todo el Imperio británico, las bajas rusas fueron 10 veces más.

A su vez, aproximadamente fueron 12 veces más que las americanas, aunque la población de los EEUU era cerca de 2 más.

Además, ni EEUU ni el Reino Unido sufrieron la ocupación como la sufrió Rusia, y esta fue cruel y despiadada.

En términos humanos, Rusia aportó una cuota de sufrimiento sensiblemente mayor que la de sus aliados para derrotar al nazismo.

A casi dos décadas de la disolución de la URSS y a setenta años de la Segunda Guerra Mundial, cabe reflexionar -sin las distorsiones de la Guerra Fría- que la cuota de sangre y sufrimiento que aportó Rusia fue decisiva para la definición de la contienda.

Rosendo Fraga

Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

 

 

Fotos del Inicio de la invasión nazifascista a Polonia:

(fotos publicadas por Ria Novosti)

 

 

Así comenzó la Segunda Guerra Mundial. © RIA Novosti..

 

 

Así comenzó la Segunda Guerra Mundial. © RIA Novosti..


1 de septiembre de 1939. Tropas alemanas en las calles de Varsovia. Fotograma de una película.

 

 

Así comenzó la Segunda Guerra Mundial. © RIA Novosti..

Militares alemanes fusilando a ciudadanos polacos en 1939.


Así comenzó la Segunda Guerra Mundial. © RIA Novosti..

28 de octubre de 1939. Manifestación antinazi en Praga.


Así comenzó la Segunda Guerra Mundial. © RIA Novosti..

31 de octubre de 1939. Tropas hitlerianas en la Plaza de Venceslao (Praga)



Así comenzó la Segunda Guerra Mundial. © RIA Novosti..


Antes del inicio de la guerra, la URSS y Alemania firmaron el Pacto de No Agresión, más bien conocido como el Pacto Mólotov-Ribbentrop. El Pacto fue suscrito en Moscú el 23 de agosto de 1939.


Así comenzó la Segunda Guerra Mundial. © RIA Novosti..

El Pacto fue firmado por el Ministro de Relaciones Exteriores de la Unión Soviética, Viacheslav Molotov, y su homólogo alemán, Joachim von Ribbentrop. Se firmó un anexo secreto al Pacto que delimitaba las esferas soviética y alemana de influencia en la Europa del Este. En la foto: el führer (presidente alemán) Adolfo Hitler (a la izquierda), y el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Joachim von Ribbentrop (en el centro), luego de su regreso a Berlín después de la firma del Pacto de No Agresión Mólotov-Ribbentrop.




Así comenzó la Segunda Guerra Mundial. © RIA Novosti..

En la foto: 1 de septiembre de 1939. El Ejército Rojo en el territorio de Ucrania Occidental. En la foto: 1 de septiembre de 1939. El Ejército Rojo en el territorio de Ucrania Occidental



Así comenzó la Segunda Guerra Mundial. © RIA Novosti. Ivan Shagin.

El 17 de septiembre de 1939, tropas soviéticas entraron en regiones orientales de Polonia. A solicitud de los gobiernos de Letonia, Lituania y Estonia, estos países pasaron a formar parte de la URSS (1939-1940). En la foto: soldado del Ejército Rojo conversando con habitantes de la ciudad de Vilnius (hoy capital de Letonia) días después de que Letonia fuera admitida en la URSS.



Así comenzó la Segunda Guerra Mundial. © RIA Novosti..

Los actuales gobiernos bálticos consideran que Letonia, Lituania y Estonia fueron “anexadas” por la URSS. En Polonia, el anexo secreto al Pacto Mólotov-Ribbentrop es utilizado como instrumento para homologar a la Alemania nazi con la URSS y mancillar el honor y la memoria de los soldados soviéticos. Cabe recordar que en los combates por la liberación de Polonia murieron unos 600 mil soldados soviéticos.

 

 

 

 

Y finalmente una imagen que nos trae de vuelta a nuestros tiempos:

 

 

 

 El cartel dice "Unase a la guerra contra el Terrorismo"

No hacen falta más explicaciones.

01/09/2009 20:32 Autor: altermediamundo. Enlace permanente. Tema: La Otra Historia Mundial No hay comentarios. Comentar.


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