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Somoza García contra los patriotas sandinistas








En las fotografías de arriba hacia abajo:
Sandino (al centro)
FD. Roosevelt y Somoza García
Farabundo Martí
Sócrates Sandino
Sandino y Pedrón
José María Moncada
Adolfo Díaz

Somoza García contra los patriotas sandinistas*
Manuel Moncada Fonseca


Sandino un “bandolero”

A Anastasio Somoza García (1896-1956), fundador de una de las más sanguinarias y entreguistas dictaduras que América Latina conociera en el siglo XX, se le atribuye la obra El Verdadero Sandino o el Calvario de las Segovias (1936). Durante la presidencia de José María Moncada (1929-1932), dicho personaje se desempeñó como Subsecretario de Relaciones Exteriores. Valiéndose de ese cargo y de sus “habilidades criollas”, plantea Armando Amador en su Origen, Auge y Crisis de una Dictadura (sin fecha de edición), logró convertirse en amante de la esposa del embajador estadounidense Hanna (2. p. 91). Esta circunstancia dirá por su parte el periodista argentino Gregorio Selser, en Nicaragua de Walker a Somoza (1984) y el hecho que Somoza se convirtiera en secretario particular de Moncada, le valieron mucho en su vertiginosa carrera hacia el poder (11. p.229).

El historiador estadounidense Richard Millett, en Guardianes de la Dinastía (1979), cita la recomendación de Hanna al Departamento de Estado, hecha en octubre de 1932, expresando, ante este poder estadounidense, su preferencia por Somoza, en quien descubría al “mejor hombre del país para el cargo de Jefe” de la Guardia Nacional (GN), agregando que nadie trabajaría “tan inteligentemente o tan concienzudamente como él como para mantener el carácter no partidario de la guardia y nadie será tan eficiente en todos los asuntos relacionados con la administración y mando de la fuerza” (7. pp. 183-184).

Abelardo Cuadra, en Hombre del Caribe (1967), participante directo en el asesinato de Sandino, relataría las causas de las rebeliones que estallaron en la GN, en 1934 y 1935, contra el nombramiento de Somoza como jefe de esa entidad castrense:

• “Nosotros habíamos cargado con las dificultades de la guerra bien jodida como es esa de andar y andar sin ver al enemigo, expuestos a emboscadas y lo que era peor, una guerra injusta con la que nos habíamos manchado para siempre. Y resultaba ahora que unos burgueses que […] se habían quedado en sus casas, venían a ocupar, por obra y gracia de un acuerdo […] manejado por los yanques las altas jerarquías del ejército; y a nosotros los oficiales, salidos de la Escuela Militar nos dejaban abajo” (3. p. 143).

Hechas estas acotaciones, entremos de lleno al análisis de El Verdadero Sandino o El Calvario de las Segovias, obra en la que se compilan y comentan documentos que, en muy buena parte, pertenecían al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua (EDSNN). Se recogen en ella, igualmente, “testimonios” contra el héroe de las Segovias. Así, la obra entera trata en vano de destruir su imagen.

En su “A manera de prólogo”, Somoza ya la arremete, con fuerza, contra Sandino, al que caracteriza como “individuo sin criterio propio, jefe de varias cuadrillas de hombres […] que se ocupaban […] del saqueo, del incendio y del asesinato, en […] forma despiadada y brutal […] contra los propios nicaragüenses, en su gran mayoría infelices campesinos ajenos por completo a la política”. Esta es una tónica permanente de El Verdadero Sandino o El Calvario de las Segovias: los invasores y la Guardia Nacional por ellos controlada, perseguían y mataban “bandoleros”, hombres puestos al margen de la Ley. Éstos, por su parte, mataban siempre gente “inocente” que jamás se inmiscuía en política, aunque apoyara, indefectiblemente, la intervención extranjera y se beneficiara con el orden por ella impuesto. Así las cosas, Somoza dibuja al héroe “como un espíritu rebelde, un instrumento de mezquinas ambiciones, un jefe de pandilleros, sin ley y sin verdaderos ideales”. Y la muerte del mismo es “consecuencia lógica, inevitable y fatal de su vida inquieta y amenazante para […] la Libertad, la Prosperidad y la Paz de la República”. Esta es otra constante de la obra del tirano: a todo lo largo y ancho de la misma, se pretende inducir en el lector la idea de que la muerte de Sandino fue obra de la fatalidad, un hecho inevitable.

Al describir la vida de Sandino, Somoza, quien insistía en la incultura de los combatientes sandinistas para explicar su supuesta naturaleza “bandolera”, escribe que al Guerrillero “las primeras letras le fueron enseñadas por su madre, quien lo guió en la lectura, como se lo permitían sus escasos conocimientos”. A los 14 años, su padre se lo llevó consigo para que trabajara, después de tenerlo “en una escuela donde recibió fuertes castigos por su carácter levantisco y agresivo con los discípulos y profesores”. No puede menos que esperarse que, al abordar la biografía de Sandino, Somoza haga referencia al disparo que, en 1920, el primero acertara en una pierna a Dagoberto Rivas (12. pp. 2-7), pero no hace alusión alguna a las circunstancias que le empujaron a ello, tal como sí lo hiciera el periodista José Román, en su libro Maldito País (1983).

En verdad, Sandino relata a Román que, ese año, tuvo “un incidente de gran trascendencia” para su vida, que le dio otro rumbo a su destino: Dagoberto Rivas era un hombre de su pueblo con el que siempre tuvo amistad. Eso hasta que una hermana del último, una viuda, “parecía estar ligada amorosamente” al primero. Eso era, al menos, lo que el vulgo sostenía. El chisme lo propagó un amigo de Dagoberto. Un día, sin saber nada del asunto, Sandino y quien sería su “víctima” se encontraron casualmente en misa. Comenzaron las chifletas de los amigos de Rivas en contra del héroe. El primero dirigió insultos contra el segundo. En un momento dado, hasta se atrevió a abofetearlo. “Acto continuo -relata Sandino- irreflexivamente saqué mi revolver y le disparé. Dichosamente sólo le herí una pierna” (8. p. 54).

Sobre el lenguaje que Sandino empleaba, Somoza sostiene que era el “de gente maleante y tabernaria”. Pretende desprestigiarlo afirmando que durante las actividades armadas, Sandino, “para darle más sonoridad a su nombre, aprovechó la “C” inicial de su apellido materno, y la transformó en el nombre convencional y sonoro de Augusto César Sandino” (12. pp. 7-8). Empero, este jamás ocultó el apellido de su madre, Calderón (8. p. 44). Gregorio Urbano Gilbert, dominicano que peleó en las filas del Libertador, en su obra Junto a Sandino (1979), escribe:

“El nombre del libertador era el de Augusto y sus apellidos los de Sandino y Calderón. Primero era el del padre y el segundo el de la madre, pero como antes de ser legitimado por sus padres solo usaba el de la madre, seguido de su nombre, al suceder la legitimación no quiso cambiar el sitio que le tenía al apellido de la madre en su firma, aunque nada más la señalaba con la letra inicial, firmando del modo siguiente: A. C. Sandino”. Sandino dice, a su vez, que sus amigos y los de su causa le atribuyen el nombre de César, agregando que él no había tenido nada que ver con ello y que nunca pretendió “parangonearse [sic] con celebridad alguna” (5. pp. 307–308).

Ahora bien, como el héroe, según Somoza, “todo lo hacía de manera bien calculada”, su casamiento con Blanca Aráuz fue debido a que ésta, siendo telegrafista de San Rafael del Norte, suministraba a Sandino “importantes informaciones que ella trasmitía como empleada del Gobierno Conservador”. En verdad, la perversidad somocista para tergiversar el contenido de la lucha de Sandino, no tuvo límites. Ello se expresó claramente en la interpretación antojadiza que daba a la correspondencia del héroe. Porque en todo lo que Sandino hiciera, dijera o escribiera, él miraba una intención malsana, una actitud calculadora, un interés oportunista, un signo de corrupción, una expresión de desquicio o cosa semejante. Después de todo, el ladrón piensa que todos son de su condición. Veamos, a manera de ejemplo, lo que dice sobre el matrimonio del patriota con Blanca Aráuz:

“Contra los muchos que han creído de que Sandino fue un marido ejemplar, en el siguiente documento el guerrillero dice que si se juntó con su esposa fue por conveniencia de su causa en el exterior” (12. pp. 8, 201-202). Pero ¿a qué se refiere realmente Sandino en la carta que Somoza menciona? Comprobémoslo:

• “Tengo todo el cabal concepto de la moral inmoral de la actual sociedad de la tierra; pero sinenbargo [sic], si hemos de corregir a esos inmorales necesitamos de llenar los requisitos necesarios para podernos introducir en ellos. No existe más matrimonio ante las leyes divinas que el del amor puro y libre, sin ritos de ninguna clase, pero no podremos salirnos en estos momentos de las leyes de los hombres y tenemos que aceptarlas”.

Y añade:

• “…Quien efectivamente goza de mi afecto sin límites es Blanca”.

Y tras exponer las cosas de este modo tan franco, reconoce su gran aprecio por Teresa Villatoro, pero señala que a ésta no la quiere como a su “propia mujer” (10. Tomo 2. pp. 161-162) ¿Hay algo en este escrito que compruebe el supuesto que Sandino se casó por conveniencia? La respuesta sobra. Una cosa es el reconocimiento de los prejuicios sociales -como los relacionados con el matrimonio- y otra, muy distinta, es lo atinente a los sentimientos humanos, como el del amor por la mujer con quien se vive, lo cual acá está fuera de duda.

Los “incultos y violentos” hombres de Sandino

Sobre los hombres que acompañaron a Sandino en la lucha, las palabras expresadas por el fundador de la tiranía somocista tampoco fueron, ni podían ser, de elogio. Miguel Ángel Ortez “fue uno de los jefes más jóvenes y valerosos que militaron bajo las órdenes de Sandino”. Agustín Farabundo Martí fue un “agitador profesional y candente comunista”, autor intelectual “del movimiento comunista salvadoreño que quiso derrocar al Presidente General Martínez”. Y aunque reconoce en Martí a “uno de los hombres de más acción a quien las masas obedecían con entusiasmo”, esto no es elogio, sino acusación, en este caso, de manipulación de masas. Tal ha sido siempre el sentido que la reacción mundial y, particularmente, la latinoamericana le ha dado al concepto “agitador profesional”.

Abrahán Rivera fue apresado en Bluefields por una denuncia. El simple deseo de venganza lo empujó “a las filas de Pedrón […] pero todo su odio contra los [norte] americanos lo concretó Rivera, en despojar a los pobres y semi-salvajes indios mosquitos de sus pequeñas cosechas y ganado en las márgenes del Río Wanky”. Francisco Estrada “fue un gran enamorado y desobligado en sus deberes conyugales. Había abandonado a su esposa y niños”. Carlos Salgado es un hombre que con dificultad sabe leer y escribir. “Es tahúr profesional y borracho consuetudinario”. José León Díaz es un “fugitivo de la justicia de su tierra”, Honduras. Vino la paz de 1927 “y como él no estaba acostumbrado a esa vida tranquila, buscó las madrigueras de Sandino en las Segovias”.

Marcial Rivera Zeledón era un jornalero jinotegano, “borracho y tahúr; pendenciero y de instintos sanguinarios”. Juan Gregorio Colindres es un hombre que “sabe leer y escribir, tiene bonita letra y regular redacción”. Como se ve, al menos acá, no se utilizan adjetivos denigrantes para caracterizar a un patriota sandinista. Al contrario, parece denotarse que, precisamente por saber leer y escribir y tener una regular redacción, se aleja del carácter de “bandolero” atribuido a sus compañeros de lucha. Simón González, en cambio, es fugitivo de la justicia hondureña, “es completamente analfabeta”. Heriberto Reyes “es campesino ignorante y borracho […] ladrón de ganado y granos […] Es completamente analfabeta”.

Juan Pablo Umanzor, hondureño, tenía “alma emponzoñada y corazón de pantera […] Era prófugo de la justicia hondureña por crímenes cometidos en aquella república”. Ramón Raudales “tiene inteligencia natural despejada y carácter fuerte”. Pedro Altamirano (Pedrón), era un hombre “de color negro y presencia repugnante […]. No sabe leer. Es ladrón y borracho. El más cruel y sanguinario de los soldados de Sandino […] Autor del tremendo CORTE DE CHALECO” (12. pp. 12-16). Pero Gregorio Urbano Gilbert transcribe lo que Sandino expresó sobre su subordinado:

• “Pedrón, con todo lo criminal que es, le está prestando a la patria muchos buenos servicios, mientras que todos sus acusadores juntos lo único que hacen es mancillarla” (5. p. 309).

Sobre el vínculo violencia–ignorancia, Somoza dice expresamente: “El temperamento violento de Sandino había sembrado la inquietud en los ánimos sencillos y predispuestos a la violencia por su misma ignorancia” (12. p. 34). Seguramente la ignorancia llevó a Henry L. Stimson, en su calidad de Secretario de Guerra de Estados Unidos, a “ordenar el disparo de la bomba atómica que destruyó Hiroshima” (4. p. 146). Según referencias de Sofonías Salvatierra, Stimson dijo que “uno de los errores de España fue no haber suprimido a todos los indios” (9. p. 63). ¿Sería la ignorancia, acaso, la causa del genocidio que la Dictadura Somocista practicó contra la nación nicaragüense de 1934 a 1979?

Los defensores del orden

Si la actitud de Somoza García hacia los patriotas sandinistas es de rechazo absoluto, la que adopta hacia los liberales, conservadores e interventores es completamente distinta. José María Moncada es un hombre de “mente previsora”, su cerebro, el “de un político sagaz”. Él “fue el eslabón fuerte que ató el honor de los Estados Unidos de Norte América a la justicia de un pueblo”. Era un “reconocido estratega y valeroso militar”. Y, por supuesto, se refiere al Pacto de Espino Negro de 1927 con los términos entrecomillados de “Imposición Stimson”, con lo cual, probablemente, pretende negar irónicamente que, en efecto, fuera eso. Veamos, sin embargo, lo que el mismo Moncada expresaba sobre sí mismo:

• “Yo no tengo deseos de inmortalidad, es decir, no quiero ser un segundo Zeledón. Ya estoy viejo, y si puedo vivir algunos años más cuanto mejor. Les digo esto a propósito de la imposición americana”.

Pero, contumaz, Somoza interpreta así la actitud de Moncada:

• “Antes de llevar a sus soldados a una muerte segura e infructuosa, y de sumir a Nicaragua a una ocupación más fuerte y ultrajante para su dignidad, resolvió, con serenidad y alto espíritu de patriota, sacar partido de la situación”. Y Stimson, quien, según Somoza, se comprometió con la justicia del pueblo nicaragüense en nombre de Estados Unidos, simplemente “ofreció en nombre del Presidente Coolidge la supervigilancia de las elecciones presidenciales del año de 1928” (12. pp.17-18,22-23,26-27).

Paradójicamente, no otro que el conservador Carlos Cuadra Pasos es el que desnuda el trasfondo del Pacto del Espino Negro. Éste, a su parecer, fue una doble imposición: la de Díaz y la de Moncada. No hubo trato directo entre las partes beligerantes. Sacasa no aceptó el convenio y más bien abandonó el territorio nicaragüense, como protestante vencido. Y una parte del ejército encabezado por Moncada, desconociendo igualmente lo pactado, se alejó hacia el norte, bajo el mando de Sandino. En Washington, por otra parte, Stimson afirmaba la conveniencia que tenía, para justificar la política de su país en el Caribe, un triunfo del liberalismo en Nicaragua. Más aún, los oficiales de la marina estadounidense abiertamente manifestaban sus simpatías por Moncada, “por el mérito - añade Cuadra Pasos- de haber sido el factor principal para lograr la paz en Nicaragua sin derramamiento de sangre americana” (4. pp.140, 155).

Y lejos de la inocencia y del heroísmo que Somoza le atribuye, Moncada tratando de ocultar su disposición para pactar en su propio provecho con las fuerzas intervencionistas yanquis, decía que una causa noble y generosa lo había puesto “al frente de las fuerzas constitucionalistas”, pero que él no podría “aconsejar a la Nación” que derramara su sangre por la libertad, porque ésta “sucumbiría ante fuerzas infinitamente mayores y la Patria caería más hondo entre las garras del águila norteamericana” (12. p.31).

Moncada era, ciertamente, un patriota cipayo, que quiso perpetuar el Espino Negro, decretando el cambio de nombre de Tipitapa por el de Villa Stimson. No olvidaba que gracias al acuerdo con este representante de Coolidge, en Tipitapa “floreció su presidencia”. Pero el recuerdo del Cacique Tipitapa, agrega con tino Cuadra Pasos, era “más profundo para los nicaragüenses que el que dejó el señor Stimson” (4. p. 146). No debe ignorarse, por otra parte, que Moncada no estaba autorizado por Sacasa para llegar a ese arreglo. Por el contrario, “tenía órdenes terminantes de no pactar y de llegar, caso necesario, hasta el último sacrificio por Nicaragua” (8. p. 16).

Por algo Salvatierra observaría: “Ahora el general Moncada aparecía afiliado al partido liberal a ver qué resultaba”. (9. p. 37). Hablaba del momento en que este personaje comandaba la expedición al Atlántico en agosto de 1926, en contra del Gobierno de Díaz.

Sandino, tal como dice Somoza, se negó a firmar el acuerdo mencionado, aduciendo que él delegaba sus derechos para que Moncada arreglara el asunto como mejor le conviniera, pidiéndole tan sólo que lo pusiera al corriente de los resultados (12. p. 33). “Bien conocía yo a Moncada y sabía que una conferencia con él significaría mi muerte”, refería Sandino a José Román, explicando así porqué había escrito a Moncada, comunicándole que delegaba en él sus derechos para que arreglara la paz a su manera. (8. p. 76)

Infundios versus realidad

Veamos la forma en que Somoza ataca la disposición de Sandino de mantener la lucha contra el dominio imperialista estadounidense y sus adeptos: señala que el héroe siempre buscó un pretexto para dedicarse al vandalismo: primero fue porque no aceptaba a Díaz como presidente; luego, porque debió enfrentarse a la intervención armada estadounidense; tras ello, vino la consideración de que Moncada era un vendepatria; más tarde apareció el argumento de que la Guardia Nacional era controlada por oficiales estadounidense “y en 1933 habiéndose retirado en sus cacerías, [Sandino] continuó en sus asaltos y asesinatos de indefensos nicaragüenses, a pesar de estar al frente del Gobierno el hombre [Sacasa] bajo cuyas banderas empuñó las armas en 1926 y 1927” (12. p. 36).

Dejemos que Adolfo Díaz responda a Somoza. En una entrevista que el primero concediera, en febrero de 1933 a “El Correo de Granada”, leemos:

• “Es un error suponer siquiera que ya se acabó la intervención [norte] americana en Nicaragua; al contrario está latente y más fuerte que nunca; tengo la más absoluta convicción de que lejos de haber concluido está empezando, y el día que menos lo pensemos veremos sentir sus efectos” (1. p. 150). Dada su condición de hombre venal y entreguista, esta convicción que Díaz expresaba, en él era, además, un profundo anhelo. No en vano, Sandino decía que la intervención armada de Estados Unidos sólo en apariencia había desaparecido porque, tras el retiro de los marines, en Nicaragua, subsistía la sujeción no sólo política y económica, sino también militar (10. Tomo 2. pp. 330-331). En el mismo sentido, debe estimarse su consideración de que “los dirigentes políticos conservadores y liberales, son una bola de canallas, cobardes y traidores, incapaces de poder dirigir a un pueblo patriota y valeroso”, así como su concepto de autonomía absoluta que “consiste en que ningún poder extraño, ni directa ni indirectamente, tenga que intervenir en nuestros asuntos de Nación Libre” (10. Tomo 1. pp. 79, 317).

Como afirma Somoza, Sandino, en mayo 1927, envió al Jefe del Destacamento de Marinos en Jinotega, una carta en la que hablaba de que si EEUU había intervenido con buena fe en el país, su condición sine qua non para deponer las armas era que el poder fuera asumido por “un gobernador militar de los Estados Unidos, mientras se realizan las elecciones presidenciales supervigiladas por ellos mismos” (12. p. 36). Otros autores, como el historiador estadounidense Richard Millett, también han reparado en este asunto (7. pp. 90-91). La carta señalada es auténtica y se incluyó en el libro del periodista Emigdio Maraboto Sandino ante el Coloso (1929), quien, a su vez, explica que Sandino, por complacer a su padre (que insistía en que él se desarmara), habló precisamente de tal cosa (6. p. 13). Debe señalarse que el guerrillero conoció la obra de Maraboto y que, indirectamente, corroboró la explicación mencionada, al hacerle sólo dos correcciones menores a la misma: una relativa a su hermano Sócrates Sandino, aclarando que sólo eran hermanos de padre; otra indicando que el ministro de Nicaragua en Washington no era Díaz sino “el pelele Sacasa”. Por lo demás, “es un folleto que contiene en esencia toda nuestra actuación” (1. p. 83).

En el afán de dividir las filas sandinistas, la reacción interna y externa trató de lograr que el “cabecilla sandinista” Carlos Salgado, se desarmara. Sin embargo, no logró nada porque, según Somoza, “Sandino era un dios para estos hombres, y nada se atrevían a resolver sin previa consulta y autorización de él” (12. p. 61). Pero esta afirmación resultaba gratuita para los soldados del EDSNN quienes, al ser entrevistados, sostuvieron:

• “No seguimos ciegamente al general Sandino; lo seguimos, porque nos ha dado razones que comprendemos son ciertas, y porque sabemos que la verdad es su norma de conducta” (1. pp. 190-191).

El autor de El Verdadero Sandino o El Calvario de las Segovias, dice en esta obra que al héroe le encantaba hacerse publicidad, “haciendo fantásticos relatos de encarnizadas batallas en las que siempre salía triunfante” (12. p. 82). Sin embargo, Sandino hablaba de sus victorias, pero también de sus derrotas; jamás ocultó la crudeza de los enfrentamientos no sólo para los invasores y los soldados de la Guardia Nacional, sino también para sus propios hombres. “Siguió la lucha enconada y hubo alternativas. Vencimos y nos Vencieron”, señala. Más aún, confiesa que, en un momento dado, “la escuela militar [la de los marines] se impuso sobre la táctica primitiva de los sandinistas” (1. p. 32). “Para Nicaragua –relata a José Román- está fue una guerra de desolación, pues ambos bandos nos empeñábamos en aniquilarnos. La principal diferencia está en que ellos [los del bando enemigo] lo hacían por esclavizarnos y nosotros por liberarnos…” (8. p. 166).

El fundador de la tiranía somocista, con el ánimo de desprestigiar al héroe segoviano, habla de un Sandino que deseaba establecer un poder proletario en Nicaragua, agregando que, por ello, lograba despertar simpatías “en muchos elementos malsanos” y, por lo mismo, poseía un “poderoso sistema de espionaje, entre las clases bajas”, lo que le permitía vivir permanentemente informado de todas las operaciones que el enemigo llevara a efecto. Agrega que otro factor que contribuyó “a engrosar sus filas fue la distribución entre el pueblo de las mercaderías que robaban sus tropas, después de tomar lo que necesitaban”. Y después de transcribir una circular de Sandino, en la que éste hablaba de que su ejército estaba preparándose para tomar el poder, a fin de que los obreros y campesinos organizados en cooperativas pudieran explotar las riquezas naturales del país “en provecho de la familia nicaragüense en general”, Somoza se pregunta: “¿Es este […] el patriota desinteresado, que decía empuñar las armas, sin otra mira que obtener la libertad de Nicaragua?” (12. pp. 354-355). Sin que de nuestra parte haya de por medio espíritu positivista alguno, debe decirse: la respuesta es obvia, la pregunta estúpida.
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*. Artículo publicado inicialmente en cinco entregas en El Nuevo Diario, en sus ediciones del 21, 22, 23, 24 y 26 de febrero de 2001, en la sección Página de Opinión. Posteriormente, apareció en la revista del Departamento de Historia de la UNAN-Managua Historia y Ciencias Sociales, Nº 3.

Imágenes tomadas de:

http://www.latinamericanstudies.org/sandino/sandino13.gif
http://www.latinamericanstudies.org/somoza/somoza-roosevelt.jpg
http://www.fmln-ny.org/images/farabundo.jpg
http://www.radiolaprimerisima.com/cms/pic/350/galeria/1154040291_CoronelSocratesSandino.jpg
http://www.sandinorebellion.com/images/PedronSandino.jpg
http://www.grupoese.com.ni/1999/bn/12/especial/Moncada.jpg
http://www.latinamericanstudies.org/nicaragua/adolfo-diaz.jpg

Bibliografía citada:

1. Alemán Bolaños, Gustavo. Sandino el Libertador. Editorial Nueva Década. San José Costa Rica. 1980.

2. Amador, Armando. Origen, Auge y Crisis de una Dictadura. Guatemala, Centroamérica. Sin fecha de edición.

3. Cuadra, Abelardo. Hombre del Caribe. Memorias presentadas y pasadas en limpio por Sergio Ramírez Mercado. EDUCA, Centroamérica. 1967.

4. Cuadra Pasos, Carlos. Historia de Medio Siglo. Ediciones El Pez y la Serpiente. Julio de 1964.

5. Gilbert, Gregorio Urbano. Junto a Sandino. Editora “Alfa y Omega, Santo Domingo, República Dominicana. Marzo de 1979.

6. Maraboto, Emigdio E. Sandino ante el Coloso. Managua. Ediciones Patria y Libertad. Febrero de 1980.

7. Millett, Richard. Guardianes de la Dinastía. EDUCA, Centroamérica. 1979.

8. Román, José. Maldito País. Ediciones El Pez y la Serpiente. Managua, Nicaragua, 1983.

9. Salvatierra, Sofonías. Sandino o la Tragedia de un Pueblo. Talleres Litográficos Maltez Representaciones, S.A. Marzo de 1980.

10. Sandino, Augusto C. El Pensamiento Vivo. Tomo 1 y 2. Selección, introducción y notas de Sergio Ramírez. 2ª ed. Revisada y ampliada. Managua: Nueva Nicaragua. 1984.

11. Selser, Gregorio. Nicaragua de Walker a Somoza. Mex-Sur Editorial S.A. 1984.

12. Somoza, A. El verdadero Sandino o el Calvario de las Segovias. 2da. Edición. Edit. Y Lito. “San José”, S.A. Managua, Nic. C.A. Abril 1976.

Terrabusi Destruye El Planeta y Persigue A Los Trabajadores

LA FUERZA REPRESIVA DEL ESTADO AL SERVICIO DE LA EMPRESA YANQUI KRAFT TERRABUSI QUE VIOLA ABIERTAMENTE LAS LEYES ARGENTINAS E INTERNACIONALES

 

Buenos Aires, Argentina, 8 de septiembre del 2009

 

Estimadas compañeras y compañeros:

 

Desde siempre es costumbre de la multinacional de origen norteamericano Kraft FOODS (Terrabusi), -que durante el 2007 obtuvo una facturación de 37.000 millones de dólares-, estar comprometida hasta los tuétanos en acciones contra la clase obrera y el campo popular, dentro de sus plantas y también en general, no casualmente hoy es uno de los principales apoyos que goza el gobierno golpista que preside el criminal de lesa humanidad Micheletti (miembro de los comandos paramilitares que asolaron y asolan Centroamérica y súper numerario del Opus Dei) en la república hermana de Honduras, además junto a Chiquita Banana y otras empresas multinacionales, ha contratado y contrata paramilitares en Colombia para asesinar a compañeros militantes y dirigentes obreros, por otro lado, en sus tres plantas industriales en Chicago, emplea solamente a compañeros trabajadores, que con el cuento de ser supuestamente ilegales, porque son legítimos tanto en su condición de clase como a la hora de dejar una inmensa plusvalía, lo cual les hace muy difícil organizarse, dada la posibilidad de ser denunciados y terminar deportados o asesinados. Todo esto, entre otras lindeses y sólo para no abundar.

 

Asimismo  es uno de los principales inversores en el mundo, del negocio de los agro combustibles, lo cual no hace más que confirmar su condición de criminales seriales (en la república hermana de Guatemala ha hecho estragos con la bio diversidad para implantar la agroindustria), ya que bien se sabe que el objetivo es aumentar el hambre del mundo haciendo perder a los países donde penetra, como el nuestro, nada menos que la soberanía alimentaría, sin olvidar el envenenamiento de los suelos y del  agua dulce, por un término de tiempo todavía no cuantificable con precisión, solo como ejemplo diremos que las tierras rociadas con glifosato en la república de Vietnam, por la soldadesca yanky, han dejado 3 millones de hectáreas yermas por no menos de trescientos años, de la mejor zona arrocera, alimento fundamental del pueblo vietnamita.

 

Esta es la patronal con que se están enfrentado heroicamente los compañeros de KRAFT TERRABUSI  y,  es lógico que el gobierno que solo está para gerenciar los intereses de la clase doninante, por más alharaca supuestamente progresista que pregone, hará todo los posible para preservar hasta las últimas consecuencias la posición de la patronal, represión incluida. ESA ES LA SEGURIDAD JURÍDICA QUE TANTO SE EXIGE

 

LA FEDERACIÓN DE TRABAJADORES DE LA ENERGÍA EN CTA HA ESTADO Y SEGUIRÁ ESTANDO, CON CLARA SOLIDARIDAD DE CLASE, JUNTO A LOS TRABAJADORES DE KRAFT TERRABUSI

 

VIVA SU HEROICA LUCHA!!!!!

 

VIVA LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL QUE HAN CONCITADO, SOBRE TODO DE LOS COMPAÑEROS DE SINALTRAINAL DE NUEVA PALMIRA DE COLOMBIA!!!!

 

VIVA LA CLASE OBRERA !!!!!!!

 

SOCIALISMO O BARBARIE!!!!!!!!

 

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE !!!!!!!!!!!!!!

 

 

FeTERA Flores (colectivo de base de la Federación de trabajadores de la energía de la República Argentina en CTA) Aurora Tumanischwili Penelón, Guillermo López 15-52217918; 15-50254948

 
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Mirá toda la cobertura de la lucha de las y los trabajadores de Kraft Terrabusi contra los despidos masivos y por el reconocimiento de su cuerpo de delegados. La Bonaerense, para variar, apalea a quienes luchan por sus derechos
 
 
 
 
 
 
 
 


LA BONAERENSE CÓMPLICE DE UNA EMPRESA YANQUI QUE VIOLA ABIERTAMENTE LAS LEYES ARGENTINAS


En la madrugada de hoy lunes 7 de setiembre, un fuerte operativo de centenares de efectivos de la Bonaerense en la puerta de la empresa Kraft Terrabusi de General Pacheco impedió a el ingreso del personal despedido por el que se desató el actual conflicto. La empresa alimenticia despidió a 164 operarios y operarias hace 20 días, lo que fue calificado entonces por la CGT como una “provocación”.

Hasta el dia de hoy, y durante la semana pasada, los depedidos ingresaban sin restricciones a la planta. Está vigente la conciliación obligatoria impuesta por el Ministerio de Trabajo de la Nación y por lo tanto la empresa norteamericana vuelve a violar impunemente la legislación laboral de nuestro país. Esta vez cuenta con la ayuda de la nefasta y corrompida Policía Bonaerense que ha militarizado el predio. Sin embargo los despedidos presentes con ayuda de cientos de sus compañeros y compañeras lograron sortear el operativo y, en en defensa de sus legítimos y legales derechos, ingresaron a la planta donde los efectivos policiales intentaron varias veces sacarlos violentamente con balas de goma y palazos, dejando varios heridos. La presencia policial dentro de la fábrica es una violación a los más elementales derechos laborales y democráticos. Las y los trabajadores se negaron a trabajar en estas condiciones, con una planta rodeada de alambres de pua especiales, como si fuera un campo de concentración o una “Guantánamo” en Gral Pacheco como denuncian los propios trabajadores y ahora con un despliegue policial con el objetivo de detener a los despedidos que se presentaron para que les den tareas como dicta la conciliación obligatoria que está en manos de Noemí Rial y Carlos Tomada.


Un número importante de trabajadores, familiares y organizaciones solidarias están apostados en la puerta alentando a los compañeros y velando por su integridad y para evitar que se los lleven detenidos.


A las 14 horas la empresa impidió el ingreso de las y los trabajadores del turno tarde, volviendo a imponer un lock out patronal ofensivo para quebrar la lucha de los operarios por sus derechos elementales. En una asamblea masiva, se decidió permanecer en la puerta de la planta para evitar que la empresa pudiera aludir supuesto “abandono de trabajo”.


Una delegación acompañada por personalidades de los organismos de derechos humanos se hizo presente en el Ministerio de Trabajo a fin de denunciar nuevamente a la prepotencia empresarial, exigir la reincorporació n efectiva de todas y todos los despedidos y el reconocimiento del cuerpo de delegados. El Ministerio lejos de denunciar a la empresa vuelve a jugar para la patronal: les plantea a los trabajadores que deben aceptar una "licencia" para poder "negociar".


Cabe destacar que en el día de la fecha Kraft Foods le ofreció al gigante británico de golosinas Cadbury 17 mil millones de dólares para comprarla.


TV PTS seguirá cubriendo esta lucha minuto a minuto, como lo viene haciendo desde que se conocieron los despidos, subiendo los materiales que nos envían nuestros corresponsales y los propios trabajadores, además de los comentarios recibidos sobre esta importante lucha testigo.


¡VIVA LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES Y LAS TRABAJADORAS DE KRAFT TERRABUSI! Reincoporación efectiva ya, sin dilaciones ni condiciones, de todas y todos los despedidos.
 
www.tvpts.tv
El Canal de la Izquierda
Lo que te ocultan otros medios
 

 

¡Horror! Juanes en La Habana

Jorge Jorge González

www.kaosenlared.net/noticia/horror-juanes-en-la-habana

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Un artículo de la super famosa bloguera Yoani Sánchez - la multipremiada por los medios, las Organizaciones “No Gubernamentales”, la defensora de los cubanos de adentro, la que habla por todos los que nacimos en  el verde caimán llamado Cuba sin sonrojo y sin preocuparse si compartimos o no sus ideas- , cayó en mi bandeja de entrada y me  paralizó la digestión: sentí repugnancia de alguien a  quien no conozco personalmente y no porque dijera cosas con las que no estoy de acuerdo, sino porque a sabiendas de que miente, sigue adelante, buscando las tajadas doradas que alguien le tirará en su estercolero para que pueda seguir escribiendo las verdades del cerdo.
 
La autora se lamenta de la decisión del cantante colombiano de venir a actuar a Cuba, donde, según ella , “ impera una dictadura hace ya cincuenta años” y, eso, creo es lo único cierto que dice: acá, desde aquel lejano para mi hijo1959 , los hermanos Castro han dirigido  la dictadura del proletariado, de los hombres humildes convertidos de parias en  médicos, artistas como yo, de campesinos arrendatarios a propietarios de sus tierras y sus cosechas y esos dictadores le piden al pueblo sus criterios, les oyen y atienden sus críticas y son electos diputados al Parlamento en elecciones que Yoani dice no existen y allí, se les otorga la facultad de dirigir los destinos de una nación.

En esas elecciones de las que no se habla, un hombre como yo, que no es militante del Partido Comunista, ni desea estar en ninguno, aunque hubiese cientos, ha sido elegido Delegado de base del Poder Popular por cuatro mandatos consecutivos en diez años, sin que nadie haya cuestionado su no afiliación política, sino lo que los electores aprecian a la hora de otorgar su voto a aquellos que pueden defender sus derechos ciudadanos pero no,  la hipercrítica  del sistema, la única que posee las verdades, no puede hablar de esos temas porque no serían bien pagados por sus amos de ocasión, que han sido los mismos que décadas tras décadas han buscado lugartenientes de  feria para que les sirven en sus tenebrosos planes contra nuestro pueblo.
 
Según la bloguera Yoani, Juanes le ha llamado  en más de una oportunidad para pedirle su opinión -¡tremenda deferencia!, diría yo- y ella se ha encargado, como vocera de nadie, de alertarlo sobre las consecuencias políticas favorables que tendría para el gobierno castrista su actuación aparentemente “blanca”, en la Plaza de la Revolución habanera, junto a otros artistas internacionales y algunos de los mejores que hoy viven en la Isla. Y yo me pregunto seriamente, ¿el gobierno de Raúl Castro necesita acaso de un “espaldarazo” artístico de esta índole para afianzarse en el poder o para legitimarse? ¡Por favor, señora!

Un país que mantiene relaciones diplomáticas, comerciales, políticas, culturales y de todo género , con casi la totalidad de las naciones de este planeta no es precisamente un Estado ausente, envilecido o desterrado, es una nación digna y respetada por los hombres de bien que nos ven como paradigma de lo justo, de la equidad real y, sobre todo, por la solidaridad que brindamos, no como las sobras de la mesa, sino porque sabemos compartir lo  poquísimo que tenemos , conocedores de que otros tienen menos.
 
Como eco constante, Yoani, repite lo que le ordenan que diga, al menos es evidente, cuando oímos sus comentarios sobre la conferencia de Juanes en Madrid, teniendo como fondo una propaganda del Havana Club, marca que ella sabe muy bien había perdido los derechos al triunfo de la Revolución cubana, por  no usarse y que fue retomada a raíz de la tenebrosa campaña lanzada por Bacardí; cuando la nueva-vieja marca la sustituyó y se convirtió  en el líder del ron cubano, indiscutible por  su calidad única, amparada en aguas, clima y secretos añejados por generaciones, entonces comenzaron las odiseas ante los tribunales, ganadas siempre por Cuba, que defendía su verdad con las pruebas a la vista - no hablar del tema en Estados Unidos donde no vale siquiera mencionar la palabra justicia o si no, que lo digan nuestros cinco  compatriotas presos desde hace o­nce años allá por el delito de protegernos contra el terrorismo irracional que contra nuestra patria se engorda en Miami.

Pero la autora, precisamente  señala lo terrible de promover una marca proveniente de “un país que figura en la lista del Departamento de Estado, de países que auspician el terrorismo”, como si esa fuera la verdad irrebatible…

¿quién cree en esa lista, que de tan vieja y retorcida, hace mucho es usada como papel sanitario por los hombres y mujeres dignos de este mundo y que muchos sabemos es una vergüenza porque incluye a Cuba, a sabiendas de que no hay razón para ello, cuando otros se han encargado de  poner de relieve nuestro papel en la búsqueda de soluciones a los problemas más acuciantes que ese aspecto  han aparecido en las últimas décadas…pero esas verdades tampoco pagan si ellas las dijera.
 
¿De qué cantantes habla nuestra bloguera de éxito cuando dice que no los dejan actuar en Cuba? Realmente deben ser muy malos para que así sea, porque desde Occidente a Oriente acá hay grupos y cantantes con talento para aparecer en cualquier escenario y de hecho, en este último verano, el país vibró con espectáculos en los lugares más inimaginables donde aficionados y artistas profesionales ofrecieron su arte al pueblo, muchas veces –como en el concierto que se anuncia- de manera gratuita y sin que mediara ningún beneficio político, sólo la recreación sana de nuestros paisanos y de cuantos quisieran disfrutar de sus bondades creativas, no importa si era rock, o son, o boleros o la novísima trova, lo importante era llegar a todos como debe ser.
 
Yoani  la arremete contra el trovador Amaury Pérez, a quien luego de calificar de “oficialista”, dice que no tuvo que padecerlo…pero yo sí, lo padecí, lo padezco y sentiría mucho el día en que gente como él no me regalen sus canciones, el día que los discos de Silvio o Pablo o Buena Fe, no estén en mi modesta colección,  porque ese día habré perdido mucho como el ser humano que quiere ser mejor y amar lo que me rodea, incluyendo la familia, aunque también los ladridos de los perros callejeros y  hasta las casas sin pintura y los baches infinitos, porque han sido acompañantes de mi tiempo; viví los tiempos de la prohibición de  Los Beatles y muchos más pero, señora, rectificar es de sabios y hace mucho que usted puede oír, literalmente, no sólo a este fenomenal grupo británico, sino a todos los que quiera en nuestras emisoras, en las fiestas caseras o en la calle, porque siendo buen arte, nada está prohibido en este bendito país, ¿para qué entonces sólo  sacar las manchas del sol?

Eso que usted cuenta - pues no creo lo recuerde, por su edad-,  sucedió hace cuatro décadas y la vida siguió adelante, ¿no es hora de que usted haga lo mismo o es que  quiere emparentarse con los dinosaurios de Miami que no reconocen que el tiempo ha pasado y que si queremos verdaderamente unir pueblos los anquilosados discursos del  pasado no  harán que germinen las nuevas semillas . Es posible que a usted le gusten más las siemprevivas “muertas”, que los girasoles que hoy abren, esa es su alternativa.
 
 
La autora del artículo, haciendo galas de sensiblería para incautos dice que “cuatro jóvenes fueron pulverizados por los Migs castristas” –habla de las avionetas de Hermanos al Rescate- y que los mismos estaban en “misión humanitaria”…bueno, será esta una nueva acepción en el diccionario porque, hasta donde sé, ningún país permite la penetración ilegal en sus fronteras –sí, no en aguas internacionales, como dice- de ningún avión, barco u otro, sin  los debidos permisos y menos aun, como era el caso, de individuos provocadores que lanzaban propaganda contraria a un gobierno legitimado muchas veces por la inmensa mayoría de este pueblo que no la reconoce a ella , es más, ni la conoce siquiera. No es que aplauda la muerte de esas cuatro personas, como tampoco la del joven de la lancha, pero los que tenemos memoria histórica sabemos de que nada sucedió como Yoani recita , pues ahí está la prensa de la época lista para desmentirla y en la que minuto a minuto este pueblo conoció la verdad incuestionable.

Pero más lamentable es  hacerse pasar por oráculo cuando conoce lo que habría hecho Amaury Pérez hace quince años si hubiese tenido valor, porque claro, para ella, como para el resto de los de su especie y sueldo, la única alternativa es abandonar la patria que los vio nacer y que no responde a cuestiones de política más o menos y , si este artista se quedó en Cuba, pues lo más normal es considerarlo cobarde porque no cumplió sus expectativas. Gracias , Amaury, por ser tan cobarde y seguir compartiendo con nosotros tu obra de amor y paz.;gracias por regalarnos un día “Acuérdate de Abril” o ponerle música a los versos de José Martí pues con sólo ese legado tu cobardía la hago mía .
 
Que Juanes y sus amigos canten en La Habana no es  lo importante, lo esencial es que se van abriendo puertas entre los pueblos y es lo que no pueden perdonar personas como Yoani Sánchez; esos espacios  los recordará la historia porque pusieron  fin a los antifaces, a los paños en los ojos y las mentes abiertas al amor en el universo comienzan a pensar diferente, como distinta va siendo esta América que nada se parece a la que existía hace cinco décadas, cuando decíamos : Yes, Sir.
 
La Habana , septiembre del 2009

 

 

El Pueblo Hondureño A Un Paso de Lograr El Retorno de la Democracia


Honduras: Frente de Resistencia analiza huelga nacional
Gerardo Chévez, Radio Progreso (Honduras)
Las organizaciones sociales preparan una huelga general que paralice el país, la población hondureña está preocupada por la crisis económica y por la condición de los centros de salud pública, muchos hospitales no reciben medicamentos.
Foto: tercerainformacion.es

Sigue La Polémica Sobre El Supuesto Vampirismo Sionista

 

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El forense olvidado por Aftonbladet

¿El eslabón perdido en el robo israelí de órganos?

Jonathan Cook

Traducción de Germán Leyens. Seguido de la correspondencia del autor con la editora del periódico británico The Guardian. Traducción de Atenea Acevedo.


NAZARET – La hiperventilación de los dirigentes israelíes [1] por una historia publicada en un periódico sueco el pasado mes [2] que sugirió que el ejército israelí colaboró en el robo de órganos de palestinos ha distraído la atención de las inquietantes afirmaciones hechas por familias palestinas que constituían la base para la reclamación principal del artículo.

Los temores de las familias de que autopsias no autorizadas realizadas en Israel hayan extraído partes de los cuerpos de sus parientes muertos por el ejército israelí, han sido eclipsados por acusaciones de “calumnia de crimen ritual” dirigidas contra el periodista, Donald Boström, y el periódico Aftonbladet, así como contra el gobierno y el pueblo de Suecia.

No tengo la menor idea de si la historia es verídica. Como la mayoría de los periodistas que trabajan en Israel y en Palestina, no oigo esos rumores por primera vez. Que yo sepa, ningún periodista occidental los había investigado, hasta que Boström escribió su artículo. Después de tantos años, la suposición de los periodistas era que había pocas esperanzas de encontrar pruebas, aparte de la exhumación de los cuerpos. Sin duda, la acusación inevitable de antisemitismo que atraen semejantes informaciones también actuó como un poderoso disuasorio.

Lo que es impactante en este episodio es que nunca se ofreció a las familias que formulan las reclamaciones la oportunidad de una audiencia a fines de los años ochenta y comienzos de los noventa, durante la primera Intifada, cuando apareceron la mayoría de los informes, y que todavía se les niegue el derecho a expresar su preocupacón.

La sensibilidad de Israel a la afirmación del robo de órganos – o “cosecha”, como muchos observadores llaman la práctica – parece triunfar sobre la genuina preocupacón de las familias por el posible abuso de sus seres queridos.

Boström ha sido muy criticado por la frágil evidencia que presentó en apoyo de su incendiaria historia. Ciertamente hay mucho que criticar en la presentación que hizo, y también su periódico, de la noticia.

Más significativamente, Boström y Aftonbladet se expusieron a la acusación de antisemitismo – por lo menos de funcionarios israelíes ansiosos de causar daño – mediante un importante desacierto.

Enmarañaron las cosas al tratar de hacer una tenue conexión entre las afirmaciones de las familias palestinas sobre el robo de órganos mediante autopsias no autorizadas, y las revelaciones enteramente separadas de este mes de que un grupo de judíos estadounidenses había sido arrestado por lavado de dinero y comercio de órganos. [3]

Al hacer esa conexión, Boström y Aftonbladet sugirieron que el problema del robo de órganos era actual, en circunstancias que han presentado sólo ejemplos de un problema semejante de comienzos de los años noventa. También implicaron, intencionalmente o no, que los abusos supuestamente cometidos por el ejército israelí podían ser extrapolados de alguna manera para aplicarlos de modo más general a los judíos.

En lugar de hacerlo, el periodista sueco debería haberse concentrado en la cuestión válida presentada por las familias de por qué el ejército israelí, por su propia admisión, se llevó los cuerpos de docenas de palestinos muertos por sus soldados, permitió que se les hicieran autopsias sin permiso de las familias y luego devolvió los cuerpos para enterrarlos en ceremonias realizadas bajo estrictas medidas de seguridad.

El artículo de Boström destacó el caso de un palestino, Bilal Ahmed Ghanan, de 19 años, de la aldea Imatin en el norte de Cisjordania, que fue muerto en 1992. Una fotografía impresionante del cuerpo suturado de Bilal acompañó el informe. [4]

Boström ha dicho a los medios israelíes que sabe de por lo menos 20 casos de familias que afirman que los cuerpos de sus seres queridos fueron devueltos con partes de sus cuerpos faltantes, [5] aunque no dijo si alguno de esos supuestos incidentes ocurrió más recientemente.

Boström dice que en 1992, el año en cuestión, el ejército israelí le admitió que se llevó para realizar autopsias a 69 de los 133 palestinos que murieron por causas no naturales. El ejército no ha negado esta parte de su informe.

Una pregunta justificable de las familias transmitida por Boström es: ¿Por qué quería realizar el ejército las autopsias? A menos que se pueda demostrar que el ejército se proponía realizar investigaciones por las muertes – y al parecer no hay sugerencias de que lo haya querido – las autopsias eran innecesarias.

De hecho, eran más que innecesarias. Eran contraproducentes si asumimos que el ejército no tiene interés en reunir pruebas que puedn ser utilizads en futuros procesamientos por crímenes de guerra contra sus soldados. Israel tiene un largo historial de obstaculización de muertes de palestinos a manos de sus soldados, y continuó esa innoble tradición después de su reciente ataque contra Gaza.

Mayor preocupación causa todavía a las familias palestinas el hecho de que aproximadamente cuando el ejército se llevó los cuerpos de sus seres queridos para realizar las autopsias, existía casi la absoluta certeza de que el único instituto que realiza esas autopsias en Israel, Abu Kabir, cerca de Tel Aviv, estaba en el centro de un comercio de órganos que después se convirtió en un escándalo dentro de Israel.

De un modo igualmente desconcertante, el forense responsable del saqueo de órganos, el profesor Yehuda Hiss, nombrado director del instituto Abu Kabir a fines de los años ochenta, nunca ha sido encarcelado a pesar de admitir el robo de órganos y sigue siendo patólogo jefe del Estado en el instituto.

Hiss estaba a cargo de las autopsias de palestinos cuando Boström escuchó las quejas de las familias en 1992. Hiss fue subsiguientemente investigado dos veces, en 2002 y 2005, por el robo de partes corporales en gran escala.

Afirmaciones sobre el comercio ilegal de órganos de Hiss fueron reveladas por primera vez en el año 2000 por periodistas investigativos del periódico Yediot Aharonot, que informó que Hiss tenía “listas de precios” para partes corporales que vendía sobre todo a universidades y escuelas de medicina israelíes. [6]

Sin inmutarse al parecer ante esas revelaciones, Hiss todavía tenía una serie de partes corporales en su posesión en Abu Kabir cuando los tribunales israelíes ordenaron un allanamiento en 2002. Israel National News informó entonces: “Durante los últimos años, parece que jefes del instituto han entregado miles de órganos para investigación sin permiso, mientras mantenían un ‘almacén’ de órganos en Abu Kabir.” [7]

Hiss no negó el saqueo de órganos, y admitió que las partes corporales pertenecían a soldados muertos en acción y habían sido entregadas a institutos médicos y hospitales con el fin de hacer progresar la investigación. Comprensiblemente, sin embargo, es poco probable que las familias palestinas queden satisfechas con la explicación de Hiss. Si Hiss no respetó los deseos de la familia de un soldado, ¿por qué no iba a hacer también caso omiso de los deseos de familias palestinas?

Se permitió que Hiss continuara como directos de Abu Kabir hasta 2005 cuando las afirmaciones sobre un comercio de órganos volvieron a aparecer. En esa ocasión, Hiss admitió que sacó partes de 125 cuerpos sin autorización. Después de una negociación con el Estado, el procurador general decidió no seguir adelante con acusaciones criminales e Hiss sólo recibió una reprimenda. [8] Continuó como patólogo jefe en Abu Kabir.

También habría que destacar, como señala Boström, que a comienzos de los años noventa Israel sufría de una aguda escasez de donantes de órganos, hasta tal punto que Ehud Olmert, ministro de salud de entonces, lanzó una campaña pública para alentar a los israelíes a donar.

Esto ofrece una posible explicación para las acciones de Hiss. Puede haber actuado para ayudar a subsanar la escasez.

Ante los hechos conocidos, tiene que haber por lo menos una fortísima sospecha de que Hiss removió órganos sin autorización de algunos palestinos a los que hizo autopsias. Tanto este tema, como el posible rol del ejército en el suministro de cadáveres, requiere investigación.

Hiss también está implicado en otro antiguo escándalo no resuelto de los primeros años de Israel, en los años cincuenta, cuando niños de inmigrantes judíos recientes de Israel provenientes de Yemen fueron adoptados por parejas askenazíes después que los padres yemenitas habían sido informados del fallecimiento de su hijo, [9] usualmente después de su admisión a un hospital.

Después de un encubrimiento inicial, los padres yemenitas siguieron presionando para obtener respuestas del Estado, y obligaron a los funcionarios a reabrir los expedientes. [8] Las familias palestinas tienen derecho a lo mismo.

Sin embargo, a diferencias de los padres yemenitas, sus probabilidades de obtener algún tipo de investigación, transparente o no, parecen prácticamente inexistentes.

Cuando los pedidos palestinos para obtener justicia no son respaldados por investigaciones de periodistas o protestas de la comunidad internacional, Israel puede ignorarlas con seguridad.

Vale la pena recordar en este contexto la repetición constante por parte del campo por la paz de Israel en el sentido de que las brutales cuatro décadas de ocupación de los palestinos han corrompido profundamente la sociedad israelí.

Cuando el ejército goza de poder sin tener que rendir cuentas, ¿cómo sabrán los palestinos, o cómo sabremos nosotros, qué cosas se permite que hagan los soldados bajo la capa de la ocupación? ¿Qué límites se han establecido para impedir abusos? ¿Y quién les lee la cartilla cuando cometen crímenes?

Del mismo modo, si políticos israelís pueden gritar “calumnia de crimen ritual” o “antisemitismo” al ser criticados, dañando las reputaciones de las personas a las que acusan, ¿qué incentivo tienen para iniciar investigaciones que puedan dañarlos a ellos o a las instituciones que supervisan? ¿Qué motivo tienen para ser honestos si pueden silenciar a golpes a un crítico, sin tener que pagar el precio?

Es el significado de la frase “el poder corrompe”, y los políticos y soldados israelíes, así como por lo menos un patólogo, tienen evidentemente demasiado poder, - especialmente sobre los palestinos bajo la ocupación.

……….

Jonathan Cook es escritor y periodista. Vive en Nazaret, Israel. Sus libros más recientes son: “ Israel and the Clash of Civilisations: Iraq , Iran and the Plan to Remake the Middle East ” (Pluto Press) y “Disappearing Palestine : Israel ’s Experiments in Human Despair” (Zed Books). Su página web es: www.jkcook.net

Enlaces

[1] http://www.haaretz.com/hasen/spages/1109437.html

[2] http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=8390&lg=en

[3] http://www.slate.com/id/2223559/

[4] http://www.aftonbladet.se/kultur/article5652583.ab

[5] http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-3766093,00.html

[6] http://www.pubmedcentral.nih.gov/articlerender.fcgi?artid=1173179

[7] http://www.israelfaxx.com/webarchive/2002/01/2fax0104.html

[8] http://www.israelnationalnews.com/News/News.aspx/90518

[9] http://www.independent.co.uk/news/world/israel-seeks-lost-children-of-yemen-exodus-1318037.html

 

Fuente: http://www.counterpunch.org/cook09042009.html

* * * *


Breve correspondencia con la editora de la sección Comment is Free

The Guardian muestra de qué está hecho

Jonathan Cook

4 de septiembre de 2009

Traducción de Atenea Acevedo

Los periodistas liberales en los medios dominantes siempre se indignan ante la más mínima insinuación de que sus reportajes o artículos estén de alguna manera influidos por la amenaza de represalias por parte de quienes tienen intereses y poder. En las facultades de periodismo se enseña que en las democracias occidentales los periodistas de diarios serios trabajan en pos de la verdad y, excepto por una que otra manzana podrida, rechazan ceder a intimidaciones. En este sentido, Israel ofrece un caso de particular interés que sienta precedentes.

En la realidad, el temor a cargar con el sambenito de “antisemita” constituye, para la mayoría de los periodistas, un poderoso elemento de disuasión cuando se trata de elaborar una crítica contundente contra Israel. Tanto Israel como sus partidarios son demasiado concientes de su poder, razón por la cual, cuando las publicaciones convencionales se pasan de la raya y plantean temas cuyo análisis Israel preferiría evitar, se abalanzan sobre ellas y prodigan irresponsablemente la consabida acusación. La furia orquestada que respondió al artículo que publicó el diario sueco Aftonbladet en agosto de 2009 acerca de la posible participación del ejército israelí en el robo de órganos tenía precisamente el objetivo de recordar a otros medios que lo mejor es no cometer este tipo de equivocación.

La lección para el periodismo a partir del jaleo por la nota del diario sueco es que al adoptar una postura crítica sobre Israel más vale investigar el tema a fondo, aprehender las pruebas y no llevar el argumento más allá de los límites de lo que puede inferirse razonablemente. Se trata de principios que bien vale la pena seguir por cualquier periodista (y, en este caso, principios que Aftonbladet no acató), aun cuando constituyen requisitos mucho más rigurosos que cuando se escribe de cualquier otro país. Pensemos, por ejemplo, si los periodistas occidentales desistirían de cubrir una noticia que implicara al Estado venezolano en el tráfico de órganos de campesinos, incluso si Hugo Chávez se mostrara furibundo ante semejante insinuación.

No obstante, por desgracia, la verdadera lección del caso Aftonbladet, la única lección aparentemente deliberada y digerida por nuestros medios, es bajar la voz y no tocar los temas que podrían importunar a Israel.

Una semana después envié un artículo de opinión sobre el caso Aftonbladet a la sección virtual Comment is Free del diario The Guardian (puede consultarse aquí), el cual fue rechazado por Georgina Henry, editora ejecutiva de la sección. Su explicación, al menos a un servidor, ex periodista de The Guardian que dedicó muchos años a la sección de noticias internacionales de ese diario, resultaba más que extraña y no coincidía con los criterios usuales del periódico para evaluar una nota periodística o un artículo de opinión. Brian Whitaker, la primera persona que recibió mi texto y es ex editor de la sección de Oriente Próximo del diario, dejó claro que le gustaba y respondió “nos interesa publicarlo”, pero también dejó ver ciertas dudas acerca de la posibilidad de que su criterio contara con el respaldo del personal ejecutivo del sitio, mencionó que se trataba de “un asunto espinoso” y que la decisión tendría que esperar porque “tenemos a un par de personas de vacaciones”.

Desconcertado por las explicaciones de Georgina Henry en su mensaje de rechazo, inicié un intercambio epistolar electrónico. Su voluntad inicial de responder parece generosa, pero sospecho que, en realidad, la motivaba la necesidad de persuadirme, en tanto ex periodista de The Guardian, y convencerse a sí misma de que rechazar mi artículo era algo razonable. Cuando insinué de manera cortés pero irritante que sus propias palabras implicaban que no rechazaba el artículo por falta de mérito, sino por miedo a la reacción violenta que era de esperarse, y le pedí que explicara cuáles eran los hechos en la nota que necesitaban de “una verificación absolutamente independiente” (algo que no suele exigirse a quien escribe un artículo de opinión), se apresuró a poner fin al debate.

Me parece que el intercambio ofrece una mirada interesante al autoengaño en el que caen muchos de nuestros periodistas liberales más destacados, periodistas que necesitan desesperadamente creer que son, tal como lo pregonan, audaces paladines en busca de la verdad.

La correspondencia tomó un total de 90 minutos durante la tarde del 3 de septiembre.

Georgina Henry: “Perdón por [el] retraso de mi respuesta. Lo lamento, pero no voy a publicarlo en Comment is free, me resisto a publicar algo que tal vez quedaría mejor como mera noticia y no como artículo de opinión, y que nuestro propio corresponsal en Oriente Próximo no ha verificado, sobre un tema tan delicado y polémico como este. Además, como sabes, publicamos el comentario de Seth Freedman sobre el reportaje original del diario sueco, así que ya hubo todo un debate en el sitio. Lamento no poder ayudarte”.

Cabe destacar que desde el primer momento (y también después, a lo largo del intercambio) la editora hace referencia a que Comment is Freeaquí). La referencia tiene la intención de convertirse en prueba perentoria y decisiva de que no “teme” al lobby israelí ni a las posibles amenazas de ser etiquetada como antisemita. Implica que tanto ella como Comment is Free tomaron la valiente decisión de publicar el artículo de Freedman (que para el caso podría haber sido cualquier artículo sobre el tema). Sin embargo, objetivamente, fue la opción menos arriesgada: difícilmente puede considerarse osado o audaz publicar el artículo de un judío, que vive en Israel y suele señalar que sirvió en el ejército israelí, donde afirma que el reportaje sueco era un disparate y carecía de calidad periodística, pero que las acusaciones de los dirigentes israelíes de antisemitismo fueron juzgadas mal y contraproducentes.
incluyó una nota de Seth Freedman sobre el jaleo en torno al robo de órganos (puede leerse

Jonathan Cook: “Evidentemente tu postura es inamovible, pero tus explicaciones me resultan bastante extrañas. En el artículo de Seth Freedman y en el debate entre quienes leen Comment is Free no se discutió para nada el asunto de las pruebas de posible participación del Profr. Yehuda Hiss [Director de Patología de Israel] en el robo de órganos de cuerpos palestinos, es decir, la aportación más importante de mi artículo al debate. En cuanto a que esto quedaría mejor como un reportaje periodístico, ¿cómo puede ser? La ‘noticia’ que vincula a Hiss con el robo de órganos tiene varios años (aunque fue desoída en su momento) y hoy no despertaría el interés de ningún editor de noticias. Además, vincular a Hiss al caso requiere de especulación, aunque sea especulación informada, algo que es aceptable en un artículo de opinión pero que difícilmente sería materia prima para las páginas de noticias.

“En lo que respecta al tema como algo polémico y delicado, bueno, ese es precisamente el meollo del asunto, ¿o no? Me interesa aclarar lo que está en disputa. Supongo que usas ‘delicado’ para referirte a la sensibilidad de Israel que nos exige mantener el debate cerrado a costa de la sensibilidad de las familias palestinas que llevan casi 20 años esperando saber qué pasó con sus seres queridos. Siempre ha sido así”.

Georgina Henry: “Es un tema delicado porque, de nuestra parte, necesitamos estar absolutamente seguros de que lo dicho resistirá el escrutinio. Serás el primero en aceptar que los partidarios de Israel revisarán cualquier cosa que escribas de la manera más minuciosa en busca de pruebas de parcialidad y/o antisemitismo. Es por eso que todo lo que tiene que ver con esta noticia debe ser verificado de manera independiente por uno de nuestros corresponsales y no tengo los recursos para que Comment is Free haga ese trabajo. Como dije, puedo ponerte en contacto con Rory McCarthy, nuestra corresponsal en Jerusalén, a través de la sección de noticias.

“Por favor no saques conclusiones precipitadas como lo hacen los peores teóricos de la conspiración en los comentarios a los artículos sobre Israel/Palestina que publicamos. Creo que difícilmente puede acusarse a The Guardian o a Comment is free de rehuirle a la controversia”.

De hecho, por supuesto que podría acusarlos de eso, pero prefiero ahorrármelo para otro día y otra discusión. Resulta interesante notar que en esta parte Henry parece insinuar que actúa por mi bien, ya que cualquier cosa que escriba será sometida al escrutinio de los partidarios de Israel. ¿Por qué se preocupa más por mi reputación que yo? Además, sus comentarios vuelven a apuntar a que su razonamiento es resultado del miedo a reacciones violentas que son de esperarse.

Jonathan Cook: “En lo que respecta al escrutinio, es por ello que incluí los enlaces a los artículos publicados en medios israelíes. La implicación de Yehyda Hiss en el robo de órganos es indiscutible, aun cuando se le haya dado escasísima cobertura en su momento. Curiosamente, aunque Haarets y otros medios tocaron el tema, la cobertura más destacada estuvo en manos de Israel National News (el servicio de noticias para colonos) porque considerar que Hiss había violado el carácter sagrado del cuerpo judío conforme a la religión judía al retirar órganos de cadáveres judíos antes de su sepultura.

“El lema de Comment is Free reza “Facts are sacred, comment is free” (Los hechos son sagrados, comentar no cuesta nada), por eso me limité estrictamente a los hechos reportados, fácilmente comprobables mediante la lectura de las fuentes israelíes señaladas en los enlaces correspondientes, y aventuré la especulación más cautelosa posible: hay preguntas razonables acerca de lo que sucedió con los cuerpos durante las autopsias; las familias [palestinas] merecen respuestas, pero no las obtendrán debido a las relaciones de poder en un territorio ocupado. (Por cierto, y no sin un toque de ironía, intenté plantear que, como periodistas, es común que no cumplamos con el deber de investigar las afirmaciones de la población palestina, en este caso y en otros, porque estamos más preocupados por la reacción de Israel que por los derechos de los palestinos).

“Por otra parte, la insinuación de que sostengo la existencia de algún tipo de conspiración es infundada y está fuera de lugar. En mi opinión, lo que pasa es que Comment is Free está tomando el camino más fácil para evitar verse presa de un jaleo que ya envolvió a otro diario y prefiere hacer la vista gorda a una problemática de derechos humanos de la población palestina. Sin duda y ante todo, esa fue la razón por la que Netanyahu y Lieberman se lanzaron sobre Aftonbladet”.

Georgina Henry: “La verdad es que te equivocas. Si estuviera tratando de evitar el jaleo no habría publicado el artículo de Seth. Pero eso no importa, al igual que mucha de la gente con la que trato por Comment is Free, ya te formaste una opinión sobre mis motivos y no vale la pena continuar con este intercambio.

“La realidad es que en este caso quiero que un corresponsal de The Guardian verifique de manera independiente lo que escribiste y en Comment is Free no dispongo de los recursos para ello. Sigo pensando que sería mejor pasar el tema a la sección de noticias, así que definitivamente te recomiendo que contactes a noticias internacionales”.

Declina seguir con el debate no sin antes acallar la voz de su conciencia al repetir una sugerencia que yo, con argumentos, ya había calificado de inviable: volver a escribir el artículo como una noticia. Su argumento sobre la verificación de los hechos no es sino un recurso para desviar la atención del tema central.

Jonathan Cook: “No me he formado una opinión: son tus propia palabras. Este artículo será sometido a un minucioso escrutinio (debido al intimidante lobby israelí) y, por ende, necesitas un estándar de prueba, una verificación completamente independiente, como la llamas, antes de publicar mi artículo de opinión fundada sobre el tema. Si ese estándar se aplicara a otros temas en Comment is Free no publicarían absolutamente nada. De tus observaciones solo se desprende una inferencia razonable: piensas que este artículo es demasiado espinoso. Si tienes otra interpretación razonable, me encantaría conocerla.

“Podrías haberme dicho qué hechos necesitan comprobarse a pesar de los enlaces a fuentes israelíes reconocidas que incluí en mi texto. Entonces podría haber revisado si era posible aportar pruebas satisfactorias. Desde luego, yo también estoy esforzándome por entender el problema. En todos los medios israelíes se dice que Hiss reconoció haber cometido robo masivo de órganos y que fue patólogo de Abu Kabir en la década de 1990. El ejército reconoció ante Aftonbladet, y nadie lo ha desmentido a lo largo de todo el jaleo en torno a este asunto, que se realizaron muchas autopsias de cuerpos palestinos a principios de esa misma década. Los medios israelíes divulgan ampliamente que todas esas autopsias se llevan a cabo en Abu Kabir, donde Hiss trabajaba como patólogo (Rory puede confirmar esto último en unos minutos). Lo demás es especulación y opinión fundada e informada que, por definición, no puede verificarse.

“Además hay que señalar que incluso los ‘hechos’ citados en el artículo no necesitan demostrarse hasta que no quepa lugar a dudas. Me baso en informes creíbles de reconocidas fuentes israelíes sobre lo que se afirma que sucedió en una investigación policíaca. (Por cierto, se trata del mismo tipo de pruebas que los periodistas de The Guardian usan todos los días cuando redactan sus notas). En el caso extremadamente improbable de que después de tantos años resultara que alguno de esos informes fuera erróneo, eso no dañaría mi reputación ni la de Comment is Free. De cualquier modo habríamos presentado un argumento razonable: las afirmaciones de las familias son verosímiles y necesitan investigarse, de buena fe y con base en las pruebas creíbles de que se dispone.

“Mi problema con tu respuesta hasta ahora es que exiges un nivel de pruebas poco razonable ante este tema, un nivel que nunca podría alcanzar un artículo de opinión”.

Henry ya no contestó. Paradójicamente, poco después The Forward, periódico del establishment de la comunidad judía estadounidense, publicó un artículo de opinión que confirma todos los hechos que, según Henry, era necesario verificar.

Fuente: Fuente: http://www.jkcook.net/Articles3/0419.htm#Top

Germán Leyens y Atenea Acevedo son miembros de Rebelión. Acevedo pertenece asimismo al colectivo Tlaxcala.
 



 

 

 

 

Segunda Edición de ALER - Contacto Sur de la Fecha

 


El Salvador: 71 migrantes detenidos en barco que salió de Ecuador
Juan Vivas, Radio Bálsamo (El Salvador)
El fin de semana, la Fuerza Naval de El Salvador interceptó un barco que transportaba a 71 migrantes. El barco salió desde Manta, Ecuador. La meta era llegar a Estados Unidos. Primero llegarían por mar a Guatemala y México y luego por tierra a EE.UU.

 

 

Honduras, a 79 días del golpe de estado
Entrevista: Leonel Munios (Universidad Central, Venezuela) Reporte: José Peraza (Radio Progreso, Honduras)
EE.UU. ya calificó como golpe de estado lo que se vive en Honduras; también rompió las relaciones comerciales y desconocerá las elecciones que se realicen. Siguen aumentando las medidas de presión contra el gobierno de facto que preside Roberto Micheletti.
Foto: cnnexpansion.com

 

 

 

Memoria de la Masacre del Salado

 

Kaosenlared.net

 

Abel Montes Fuentes cumplió 99 años el 7 de agosto pasado y le ruega a Dios que se lo lleve antes de los 100. "Quiero morir de viejo y no como vi morir a tantos en El Salado -dice-. No he perdido la memoria".

Está vivo de milagro y espera que la muerte le llegue, sin espanto, un día no muy lejano. Está preparado. Hace dos años compró un ataúd que guarda en su casa para cuando la hora llegue. "Espero que me entierren en él porque después de vivir lo que he vivido aprendí a que hay que tener listo el cajón, no vaya a ser que por morir en una masacre y no tener todo listo termine metido en una fosa y nadie sepa dónde estoy", afirma con convicción, y agrega que además lo hace "para ahorrarles a los hijos los 600.000 pesos que cuesta mi caja".

Su historia parece de novela pero, como ya es lugar común decirlo, la realidad supera la ficción. Pudo morir en 10 oportunidades pero sobrevivió. Abel tiene más vidas que un gato. La primera vez que sintió la muerte de cerca fue en 1972. "Llovía, salí al patio a sacar agua y me cayó un rayo -cuenta-. No sé cómo pero no me morí, perdí el sentido y cuando abrí los ojos estaba enterito, aunque el rayo me había quemado todo por dentro. Desde entonces supe que era especial".

Siguió su vida como si nada hubiera pasado pero la muerte seguiría pisándole los talones. "Por poco caigo en los años de la violencia entre liberales y conservadores y luego cuando aparecieron las Farc y me negué a ayudarles -relata Abel-. Ahí la vi unas cinco veces". Más tarde, en marzo de 1997, llegaron los paramilitares. "Mataron a cuatro, entre ellos a la profesora Doris Torres y al presidente de la junta de acción comunal Álvaro Pérez -continúa el relato-. En cada época estuve a punto de ser asesinado porque pensaban que por viejo sabía mucho, pero siempre me salvaba. En cambio, vi morir y desaparecer a gente por montones".

Sí, está vivo de milagro. "Si sobrevivo a esto no voy a morirme nunca", se dijo en febrero de 2000 cuando cerca 400 paramilitares rodearon El Salado con la intención de no dejar a nadie vivo para contar el cuento. "Un helicóptero se acercó disparando -asegura-. Me dijeron que lo manejaba el señor ese Mancuso, mató a varios desde el aire y yo, con mis 90 años a cuestas, pensé que era mi día".

Fue el viernes 18. Un negro grandote llegó a la casa que había construido 25 años atrás y le ordenó ir a la cancha de baloncesto donde los ’paras’ estaban reuniendo a todo el pueblo. "Le dije que estaba cansado y que si me iban a matar, que procediera porque yo, ni guerrillero, ni ladrón, no le debía nada a nadie -recuerda-. Cerré los ojos, me dio duro con la cacha del fusil en la costilla y me obligó a ir a la cancha". Allí, los niños estaban de un lado, las mujeres del otro, los hombres en el medio. En las escaleras de la iglesia, los viejos. "Era el infierno, el sol quemaba como nunca, nos estábamos muriendo de sed y ellos, los ’paracos’, a la sombra, desde una casa, iban diciendo ’este muere, este no"... -continúa Abel-. Eran como las dos de la tarde cuando empezaron a hacer un sorteo, mataban al que le cayera el número 28. Así mataron a varios. Mientras tanto, todos los demás calladitos, viendo matar, torturar, cortar orejas, cabezas..." Fueron asesinadas 28 personas ese día. "Por guerrilleros", dijeron. "Al final del día ya no había sed, lo que dolía era el alma", afirma Abel. La masacre siguió durante varios días. Un olor fétido se apoderó del pueblo, los cadáveres estaban en proceso de descomposición. Los sobrevivientes improvisaron ataúdes con puertas y madera de las casas pero no hubo para todos los muertos. La mayoría fueron enterrados en una fosa común. "Desde ese día pensé que tenía que tener listo mi ataúd por si me mataban -asegura Abel-. Después de sobrevivir a ese horror uno quiere tener una muerte digna, cuando Dios quiera".

Lotería de la muerte
Eusebia Castro, de 43 años, madre de tres niños, sobrevivió a la masacre porque se escondió detrás de un árbol y solo la encontraron a eso de las cuatro de la tarde. "Yo casi ni respiraba porque temía que me escucharan, pero me delató una chancla que se veía al lado del árbol -cuenta-. Me llevaron para la cancha y allí un paramilitar me dijo, ’Vas a morir como el resto", y luego gritó: ’¡No se escondan guerrilleras!’. Pregunté por qué, yo no había hecho nada. Me explicaron que traían una gente especial, desertores de las Farc, que señalaban quién era y quién no era guerrillero".

La condujeron a la cancha y la hicieron parar junto a la iglesia. Allí otras mujeres temblaban como ella. Muy cerca, el cadáver de Judith Arrieta estaba amarrado a un árbol. La habían degollado. A Nayibe Osorio la arrastraron del pelo por todo el pueblo hasta que murió. La acusaron de ser la mujer de un guerrillero. Y a Francisca Cabrera la molieron a golpes y luego la asesinaron de un disparo. "Por guerrillera", repitieron.

El resto de mujeres, aterrorizadas, se miraban unas a otras preguntándose en silencio quién sería la próxima. Los verdugos les asignaron los números de unas balotas que echaban en una bolsa para luego hacer el sorteo de la persona que iba a ser asesinada. "Luego unos hombres nos miraban y decían ’esta sí, esta no’ -relata Eusebia-. Cuando me miraron a mí sonó un teléfono, como que dieron la orden de no seguir matando".

La escena era dantesca. Muertos aquí y allá, llanto, gemidos contenidos, terror a flor de piel, agazapado. "Los paramilitares buscaron a unos que tenían un conjunto con caja y guacharacha y los obligaron a tocar y luego pusieron música en un equipo de sonido -recuerda la mujer-. Empezaron a gritar ’¡Aquí ya no mandan los guerrilleros, los reyes somos los paramilitares!’ ".

Al final de la tarde, los paramilitares mandaron a los que habían dejado vivos para la casa de Luis Ortega y les ordenaron permanecer allí hasta nueva orden. "Al día siguiente, como a las 11, escuchamos una sirena, pensamos que era la Cruz Roja -cuenta Eusebia-. Fuimos a la cancha, los animales se estaban comiendo a los muertos, pedimos que nos dejaran enterrarlos. Al ratico llegó el Ejército preguntando por los paramilitares. ¿No saben ustedes que eran los que andaban con ellos?, les pregunté, y contestaron: ’Nosotros solo llegamos hasta ahora’. ¿Demasiado tarde, no?, les repliqué".

En la actualidad, sin poder borrar los recuerdos de lo ocurrido, Eusebia pide justicia y reza para que paguen los culpables. "Vinieron a matarnos a todos, sin distinciones, y nadie vino a salvarnos", dice con rabia.

Hombre antes de tiempo
Cristian Alberto, de 20 años, vive desplazado en Cartagena y estudia en la Universidad. "A los 11 años tuve que ver cómo los paramilitares mataban a toda la gente de El Salado, mi pueblo. Mi padre pensó que si salía corriendo con nosotros, sus hijos, era mayor el riesgo de que nos mataran a todos y por eso el día de la masacre, mientras él huía, mi hermanita y yo nos escondimos en la casa. Mi padre creyó que a los niños no nos iba a pasar nada pero se equivocó. Lo hizo por amor y, bueno, esa es la vida, decisiones que hay que tomar".

Los paramilitares los encontraron escondidos en la casa de Libardo Trejos, los llevaron con el resto de los niños a las gradas de la iglesia."Un helicóptero que volaba bajito ametrallaba y mató al señor Trejos -recuerda Cristian-. Salimos corriendo y a la niña que estaba junto a mí le cayó la sangre del señor y desde ese día está mal".

No llegaron muy lejos. Los llevaron a la cancha, al rayo del sol. Antes de agarrarlos habían encontrado a Helen Margarita Arrieta Martínez, una niña de 6 años, hija de la señora Pura Chamorro a quien acusaban de guerrillera. Las pusieron bajo el sol, sin agua o alimentos. La niña murió insolada y deshidratada. El joven insiste en que tuvo que ver lo que no tendría por qué ver un niño. "Ejecutaban la gente mientras consumían licor y tocaban música -dice-. Mataron a Rosmira Torres Gamarra y a Luis Pablo Redondo con armas de fuego y cortopunzantes, y otros los ahorcaron o los degollaron y les cercenaron partes del cuerpo y luego les hicieron tiros de gracia. Y violaron a varias mujeres, algunas de ellas menores de edad".

"El pueblo quedó de psiquiatra y el Gobierno no nos acompañó -se queja Cristian-. Todos fueron desplazados y en dos años, salvo unos pocos, nadie quiso volver. "Yo no quiero regresar. Ver matar y, peor aun, ver a unos tipos riéndose mientras matan lo deja a uno marcado. Desde ese día supe que ya no era un niño". Y ahora lucha con otros sobrevivientes de la masacre para evitar ser presas del odio. "No solo fue una masacre, separaron familias, me pusieron a ser hombre antes de tiempo -asegura-. De milagro, después de eso no nos volvimos malos y vengativos".

"Esa guerra no era nuestra"
El grupo Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación presentará, el 13 de septiembre en El Salado, el informe "Esa guerra no era nuestra", un documento que reconstruye lo que sucedió entre el 16 y el 20 de febrero de 2000, cuando paramilitares asesinaron y torturaron a 60 personas: 52 hombres y ocho mujeres, entre ellos tres menores de edad. La noche anterior, un avión fantasma de las Fuerzas Armadas sobrevoló el pueblo y al día siguiente un helicóptero que pilotaba Mancuso disparó sobre la población. Tras la matanza, 7.000 campesinos abandonaron la zona. El sociólogo Andrés Suárez, coordinador de la investigación, sostiene que la reconstrucción del caso indica que hubo planeación previa para justificar la ausencia de la fuerza pública en el lugar de los hechos. Y agrega que la masacre no se limitó a El Salado y se extendió a otras poblaciones limítrofes, y los muertos pudieron ser más de 100 en los alrededores.

Impunidad

El 3 de enero de 2006, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recibió una petición de las víctimas según la cual entre el 15 y 19 de febrero de 2000 cerca de 350 paramilitares, con aquiescencia y participación de agentes de la fuerza pública, cometieron la masacre de El Salado. La CIDH admitió el reclamo pero aún no ha fallado.

De los paramilitares que participaron en la masacre solo hay 15 condenados, entre ellos Jhon Jairo Esquivel, ’el Tigre’, y Úber Bánquez, ’Juancho Dique’. En 2008 fue llamado a juicio por homicidio agravado el capitán (r) de la Armada Héctor Martín Pita Vásquez, quien actuaba en la zona de los hechos. Por el mismo caso, en junio de 2007 la Fiscalía llamó a juicio como determinador de la masacre a ’Jorge 40’ .

El Salado hoy
El Salado es un corregimiento de Carmen de Bolívar de 700 habitantes, cuando en 2000 eran 7.000. La masacre los obligó a buscar refugio en otros lugares. Muy pocos quieren regresar y los que allí viven luchan contra la pobreza en labores como cultivar tabaco, ñame y yuca. No será por mucho tiempo, pues las 1.100 hectáreas de cultivos fueron vendidas por personas que dijeron ser los verdaderos dueños de la tierra. Los saladeños se resisten a dejar sus tierras. "Nos están pidiendo la tierra porque las necesitan para sembrar palma y otras cosas, y dicen que a nosotros no nos necesitan", asegura Eusebia Castro.

A la población se llega por una trocha destapada -solo hay 200 metros pavimentados-. Año tras año, los distintos gobiernos han prometido construirla pero todo se ha quedado en palabras, pese a que hay asegurados para su construcción 1.500 millones de pesos del Fondo de Inversiones para la Paz y 100 millones de la Gobernación de Bolívar. El Salado no tiene agua potable ni puesto de salud, y buena parte de sus habitantes sufre trastornos psicológicos. Solo desde hasta hace poco son atendidos por profesionales de la Comisión Nacional de Reparación. La muerte es lo único que no les ha llegado tarde.

¿No es cierto el artículo sobre el vampirismo sionista?

El artículo sueco sobre el robo de órganos es periodismo barato y dañino

 

Haaretz

 

Traducido del inglés por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.


El ministro de Asuntos Exteriores Avigdor Lieberman, debería haber enviado un gran ramo de flores a Donald Bostrom, el periodista y fotógrafo sueco que escribió el artículo en el que se afirmaba que el ejército israelí robó órganos de palestinos muertos. Y el ministerio de Asuntos Exteriores debería escribir una carta de agradecimiento a los editores del periódico, Aftonbladet. Hacía mucho tiempo que no caía un activo propagandístico semejante en manos de los amigos de la ocupación. Hacía mucho tiempo que no se hacía tanto daño a las personas que intentan documentar sus horrores con seriedad.

El estrafalario informe sueco condujo a una no menos estrafalaria respuesta israelí. El periodismo malo e irresponsable cruzó su camino con la diplomacia mala e irresponsable. En vez de negar simplemente la noticia, Lieberman, fiel a su estilo, actuó como un bravucón. En su bronca respuesta -desde la irrespetuosa mención del Holocausto para asimilar cualquier crítica a Israel como antisemitismo, hasta su ridícula exigencia de que el ministerio de Asuntos Exteriores sueco condenase el artículo- Lieberman causó mucho daño diplomático a Israel. Incluso atacó escandalosamente a Noruega por conmemorar el 150 aniversario de su autor principal. Sin embargo, el daño del artículo a la lucha contra la ocupación no puede ignorarse.

La labor del periodismo serio consiste en documentar, investigar y demostrar; no en llamar a otros para que investiguen, como hizo el diario sensacionalista sueco. Se puede, por ejemplo, acusar al reportero sueco de un delito por escribir sobre violaciones de niños o niñas, todo en base a sospechas y rumores, y llamar a la policía sueca para que investigue. Eso es lo que hizo el periodista con sus afirmaciones de tráfico de órganos de palestinos.

Hubo casos en que se extrajeron sin permiso órganos de palestinos asesinados, algo que también ha hecho el Instituto de Medicina Forense de Israel con otras personas para fines de investigación. Pero hay un gran trecho de esto a la sospecha de tráfico de órganos basada únicamente en el hecho de que en 1992 apareciese un palestino al que habían matado cuyos órganos se habían extraído y su cuerpo devuelto a la familia con una gran costura. Y 17 años después algunos judíos fueron arrestados bajo sospecha de traficar con órganos humanos. Eso no es periodismo profesional, es periodismo barato y dañino.

La ocupación israelí ya es bastante fea sin ayuda de cuentos de hadas nórdicos. Sus atropellos son abominables incluso sin exageraciones ni invenciones. Nosotros, un pequeño grupo de periodistas israelíes que tratamos de documentar la ocupación, siempre supimos que no debemos publicar una noticia infundada. Una equivocación, y toda la empresa periodística caería en manos de la propaganda oficial, que automáticamente niega todas las sospechas y está a la espera de cualquier error. Miren lo que hizo la Oficina del Portavoz del ejército israelí a la organización «Rompiendo el Silencio», simplemente porque se fundó como una sociedad limitada sin ánimo de lucro y no como una organización sin ánimo de lucro; como si eso fuera relevante para la calidad de los testimonios que aporta.

A lo largo de los años, el ejército israelí ha matado a miles de civiles inocentes, entre ellos mujeres y niños. Los servicios de seguridad del Shin Bet han torturado a cientos de personas sometidas a interrogatorios, a veces hasta matarlas. Israel impide que alimentos y medicinas lleguen a Gaza. El Shin Bet extorsiona a los enfermos para que se conviertan en colaboracionistas a cambio de tratamiento médico. Miles de hogares en los territorios ocupados se han demolido para nada. Docenas de personas han sido asesinadas por unidades especiales cuando en vez de ello podrían haber sido arrestadas. Miles de detenidos están encarcelados durante meses o años sin juicio. ¿No es suficiente para dibujar un retrato de la ocupación digno de crédito? ¿No es bastante escandaloso?

Como la perversa comparación con los nazis, cualquier exageración al describir la crueldad de la ocupación dañará finalmente la lucha contra ella. Es fácil demostrar que Israel no traficó con órganos palestinos, como es fácil demostrar que los soldados israelíes no actúan como los nazis o que Israel no comete genocidio. Lo cual no significa que la ocupación no sea perversa, criminal y brutal. Las historias falsas sirven a la propaganda israelí: Miren, hemos publicado un desmentido, hemos demostrado que la ocupación no es tan cruel como dicen y hemos puesto en duda todos los demás testimonios serios y bien fundados.

Quienes conocen a Bostrom dicen que es un maravilloso fotógrafo y un menos afortunado periodista. Lo ha demostrado con su artículo. Bostrom está involucrado con el movimiento sueco de solidaridad con los palestinos, pero esto no significa necesariamente que haya ocultado móviles antisemitas. Perfectamente puede haber tenido buenas intenciones, pero las buenas intenciones no son suficientes.

Ahora todos los investigadores, periodistas y grupos de derechos humanos serios tienen que probar la exactitud de sus hallazgos. La verdad es que la ocupación es muy malvada, aunque no de la forma que la ha presentado Aftonbladet.

Original en inglés: http://www.haaretz.com/hasen/spages/1110401.html