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Un Poema de Don Pedro Casaldáliga

Para saber más de Don Pedro Casaldáliga, se puede leer Semblanza de Don Pedro Casaldáliga

 

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ME LLAMARÁN SUBVERSIVO

 

 

Con un callo por anillo,

monseñor cortaba arroz.

¿Monseñor “matillo

y hoz”?

 


Me llamarán subversivo.

Y yo les diré: lo soy.

Por mi pueblo en lucha, vivo.

Con mi pueblo en marcha, voy.

 


Tengo fe de guerrillero

y amor de revolución.

Y entre Evangelio y canción

sufro y digo lo que quiero.

Si escandalizo, primero

quemé el propio corazón

al fuego de esta Pasión,

cruz de Su mismo Madero.

 


Incito a la subversión

contra el Poder y el Dinero.

Quiero subvertir la Ley

que pervierte al Pueblo en grey

y al Gobierno en carnicero.

(Mi pastor se hizo Cordero.

Servidor se hizo mi Rey).

Creo en la Internacional

de las frentes levantadas,

de la voz de igual a igual

y las manos enlazadas…

 


Y llamo al Orden de mal,

y al Progreso de mentira.

Tengo menos Paz que ira.

Tengo más amor que paz.

 


…! Creo en la hoz y el haz

de estas espigas caídas:

una Muerte y tantas vidas!

! Creo en esta hoz que avanza

- bajo este sol sin disfraz

y en la común Esperanza -

tan encurvada y tenaz!

 

 

 

Autor: Pedro Casaldáliga


Más en Poesias de Pedro Casaldáliga

En El Comienzo de Un Largo Viaje

Jorge Beinstein (Economista con análisis marxista)

     ¿Comienzo del fin (o fin del comienzo) de la crisis?

 

Desde el inicio de 2009 Ben Bernanke señalaba que antes del fin de ese año comenzarían a verse síntomas claros de superación de la crisis y hacia el mes de agosto anunció que “lo peor de la recesión ha quedado atrás” (1). Antes de que estallara la bomba financiera en septiembre de 2008 Bernanke pronosticaba que dicho estallido nunca iba a ocurrir, y cuando finalmente ocurrió su nuevo pronóstico era que en poco tiempo llegaría la recuperación, ahora el Presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos ha decidido no esperar más y le anuncia al mundo el comienzo del fin de la pesadilla.


No ha sido el único en hacerlo, una apabullante campaña mediática ha venido utilizando algunas señales aisladas para imponer esa idea. Así fue como el renacimiento de la burbuja bursátil global desde mediados de marzo fue presentada como un síntoma de mejoría económica general, una nube de “expertos” nos explicó que la euforia de la Bolsa estaba anticipando el fin de la recesión. En realidad las inyecciones masivas de dinero de los gobiernos de las grandes potencias económicas beneficiando principalmente al sistema financiero generaron enormes excedentes de fondos que, en condiciones de enfriamiento generalizado de la producción y el consumo, encontraron en los negocios bursátiles un espacio favorable para rentabilizar sus capitales. Jugando al alza de los valores de las acciones empujaban hacia arriba sus precios lo que a su vez incitaba a invertir más y más dinero en la Bolsa. A esto debemos agregar que el motor de la euforia bursátil mundial, la bolsa de los Estados Unidos, además del dinero derivado de los salvatajes locales ha estado recibiendo importantes flujos de fondos especulativos externos que aprovechando la persistente caída del dólar se precipitaron a comprar acciones baratas y en alza.


Se repitió así la secuencia especulativa de fines de los años 1990 y de 2007 pero con una diferencia decisiva: el contexto de la burbuja actual no es el crecimiento de la economía sino la recesión (o en el mejor de los casos el estancamiento). Las burbujas anteriores (bursátiles, inmobiliarias, comerciales, etc.) interactuaban “positivamente” con el resto de las actividades económicas; la subas en los precios de las acciones o de las viviendas alentaban el consumo y la producción y a su vez estos crecimientos generaban fondos que en buena medida se volcaban hacia los negocios especulativos produciéndose así una suerte de circulo virtuoso especulativo-consumista-productivo de carácter global en última instancia perverso, destinado a mediano plazo al desastre pero que causaba prosperidad en el corto plazo. Por el contrario la burbuja bursátil de 2009 contrasta con bajos niveles de consumo e inversiones productivas y altos niveles de desocupación. Los excedentes de capitales bloqueados por una economía productiva declinante consiguen beneficios en la especulación financiera, lo que se produce entonces gracias a los fabulosos salvatajes financieros de los gobiernos es un circulo vicioso basado en la especulación financiera y el crecimiento débil o negativo.


En el caso del gobierno norteamericano este efecto negativo fue suavizado a través de enormes subsidios que consiguieron apuntalar algunos consumos y de ese modo desacelerar primero y más adelante revertir la curva descendente del Producto Bruto Interno. A las fuertes caídas del último trimestre de 2008 y del primero de 2009 le sucedió un descenso suave en el segundo trimestre y un crecimiento en el tercero empujado por los subsidios gubernamentales para la compra de automóviles y viviendas más los gastos militares, pero detrás de esa efímera recuperación aparece la expansión desenfrenada del déficit fiscal y del endeudamiento público.


Es evidente que la economía norteamericana no sale de la trampa de la decadencia, los alivios transitorios, las tentativas de recuperación, los crecimientos drogados fortalecen, recomponen los mecanismos parasitarios que la han llevado al desastre actual. Y el hundimiento del imperio (del centro articulador del mundo capitalista) arrastra al conjunto del sistema mundial. Ahora, hacia fines de 2009, nos encontramos a la espera de una próxima segunda caída recesiva (el año 2010 podría ser el período de dicha catástrofe) seguramente mucho más fuerte que la desatada en el último trimestre de 2008. Los salvatajes financieros globales de 2008-2009 desaceleraron la caída económica pero generando enormes déficits fiscales en las potencias centrales que las coloca ante graves amenazas inflacionarias y de debilitamiento extremo en la capacidad de pago de sus Estados, cuya generosidad fiscal (hacia las grandes empresas y las instituciones financieras) no
consiguió generar el ansiado despegue de la inversión y el consumo que anunciaban sus dirigentes.

Según ellos ese prometido golpe de demanda debería producir la reactivación durable de la economía mundial y en consecuencia la reducción de los déficits, la anulación del peligro hiper-inflacionario, etc. Apenas lograron modestas reactivaciones de ciertos consumos, algunas ilusiones estadísticas (crecimientos del PBI, etc.) y más parasitismo. El fracaso es evidente, lo que no impide que vuelvan una y otra vez a aplicar sus inútiles medicinas intervencionistas (en una curiosa combinación ideológica de neoliberalismo y neokeynesiamo financiero), lo harán hasta que se les agoten los recursos, prisioneros de la locura general del sistema. En sus cerebros no entra la realidad del violento cambio de época que ha convertido en obsoletos sus viejos instrumentos.


Peor aún, no se trata solo de una “crisis económica”, otras “crisis” están a la vista y en cualquier momento podrían golpear con fuerza a un sistema global muy frágil, entre ellas debemos destacar a las crisis energética y alimentaria (que se hicieron presentes durante el año 2008). O a la degradación del complejo militar-industrial de los Estados Unidos involucrando al conjunto de aparatos militares de la OTAN empantanados en las guerras de Irak y Afganistán-Pakistán, sumergido en una catastrófica crisis de percepción: la sorprendente resistencia de esos pueblos periféricos desborda su capacidad de comprensión de la realidad, se repite a niveles mucho más elevados el “efecto Vietnam” o el desconcierto de Hitler ante la avalancha soviética. También es necesario mencionar a las crisis urbana y ambiental que junto a la declinación de valores
morales y culturales, de creencias sociales, van ahogando gradualmente a los paradigmas decisivos del mundo burgués, desordenando, deteriorando a los sistemas políticos, a las estructuras de innovación productiva, a los mecanismos de manipulación mediática.


En suma, nos encontramos ante la apariencia de una convergencia de numerosas “crisis”, en realidad se trata de una única crisis gigantesca, con diversos rostros, de dimensión (planetaria) nunca antes vista en la historia, su aspecto es el de un gran crepúsculo que amenaza prolongarse durante un largo período.

 


                               1968-2007: la etapa preparatoria

 

La crisis actual ha tenido un largo período de gestación (aproximadamente entre 1968 y 2007), durante el cual se desarrolló una crisis crónica de sobreproducción que fue acumulando parasitismo y depredación del ecosistema. El proceso de esas cuatro décadas puede ser interpretado como una postergación del desastre gracias a la expansión financiera-militar (centrada en los Estados Unidos), la integración periférica de mano de obra industrial barata (China, etc.), la depredación acelerada de recursos naturales (en especial los energéticos no renovables) y el pillaje financiero de una amplio abanico de países subdesarrollados. También puede ser visto bajo la forma de una “fuga hacia adelante” del sistema impulsada por sus grandes motores parasitarios. Ambas visiones deberían ser integradas utilizando el concepto de “capitalismo senil” (2), es decir de un fenómeno de envejecimiento avanzado del sistema que despliega todo su complejo instrumental anti-crisis acumulado en una larga historia bisecular pero que sin embargo no puede impedir el agravamiento de sus enfermedades, su decadencia.

La expansión del parasitismo y la declinación de la dinámica productiva global constituyen procesos estrechamente vinculados: desde mediados de los años 1970 las tasas de crecimiento del Producto Bruto Mundial se movieron de manera irregular en torno de una linea descendente mientras que la especulación financiera se expandía a un ritmo vertiginoso. Si observamos el comportamiento de las tres economías centrales: los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, constataremos que a lo largo de las tres últimas décadas la caída de sus tasas de crecimiento del capital neto (la tasa de acumulación) contrastó con el aumento de los beneficios empresarios, la clave del fenómeno está en la creciente orientación del conjunto de esas economías hacia la especulación financiera (3). La hipertrofia financiera fue a la vez causa y efecto de la decadencia productiva; la desaceleración de la llamada “economía real” generaba fondos ociosos que eran derivados hacia la especulación como vía de salida para rentabilizar el capital, en consecuencia dichas actividades se expandían absorbiendo capitales disponibles, dominando con su subcultura virtualista del beneficio inmediato a la totalidad del sistema, degenerándolo, haciéndole perder dinamismo. Un estudio riguroso del fenómeno demuestra que no existen dos esferas opuestas una financiera y otra productiva con comportamientos diferenciados, por el contrario nos encontramos
ante un único espacio de negocios fuertemente interrelacionados, muchas veces con operadores económicos combinando ambas actividades. Desde el punto de vista macroeconómico no es posible describir sus trayectorias sin integrarlas en una dinámica capitalista común apuntando hacia la maximización de los beneficios.

 

Por su parte el Complejo Militar-Industrial norteamericano sufrió un golpe muy duro al ser derrotado en Vietnam a mediados de los años 1970, pero las necesidades estructurales del capitalismo le dieron nuevo impulso y realizó un enorme salto cuantitativo al comenzar la década de los 1980 con el mega programa militar del presidente Reagan. Luego pareció quedar bloqueado al ganar los Estados Unidos la Guerra Fría a comienzos de los 1990, ¿como legitimar aumentos de gastos cuando había desaparecido el enemigo?, sin embargo al concluir esa década el Imperio había podido fabricar un extraño “enemigo” que permitió una nueva expansión militarista. Se trató del “terrorismo internacional”, un contrincante difuso, altamente virtual, justificación de una prolongada aventura colonial en Eurasia, tratando de controlar la franja territorial que se extiende desde los Balcanes hasta Pakistán, atravesando Irak, Irán, los países del Asia Central, en cuyo corazón (alrededor del Golfo Pérsico y la Cuenca del Mar Caspio) se encuentra cerca del 70 % de los recursos petroleros del planeta. La victoria en esa guerra le habría permitido al Imperio acorralar a Rusia y a China y asegurar la fidelidad de su gran aliado estratégico: la Unión Europea, consolidando así su hegemonía, imponiendo condiciones financieras y comerciales muy duras al resto del mundo ya que la economía imperial declinante necesitaba dosis crecientes de riquezas externas para sobrevivir.

Como en el pasado se conjugaron las necesidades “internas”. propias de la reproducción de la economía norteamericana (donde los gatos militares cumplen un rol decisivo) con la necesaria reproducción de la explotación imperialista. En ese sentido no se trató de un fenómeno nuevo; en los años 1930 los gastos militares les permitieron a los Estados Unidos salir de la recesión y al mismo tiempo emerger como la gran superpotencia capitalista después de la Segunda Guerra Mundial, luego más de cuarenta años de Guerra Fría constituyeron una importante contribución al crecimiento de su Producto Bruto Interno superando diversas amenazas recesivas (hacia fines de los años 1940, a comienzos de los años 1980, etc.). Lo novedoso de la última militarización (a partir del final de la década de los 1990) estuvo dado por la extrema deformación parasitaria de la sociedad imperial lo que significó el desarrollo de una etapa radicalmente diferente de todas las anteriores.


                              Declinación del centro del mundo


Es necesario constatar que nos encontramos ante la declinación del centro del mundo: los Estados Unidos, y que esa decadencia no se corresponde con el ascenso de ningún otro centro imperialista mundial de remplazo, las otras grandes potencias (Unión Europea, Japón, Rusia, China) se encuentran todas embarcadas en el mismo buque global a la deriva. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial el capitalismo se estructuró en torno de los Estados Unidos, espacio fundamental de todos los negocios (productivos, financieros, mediáticos, etc.), su degradación desde comienzos de los años 1970 y su descenso actual expresa un mal universal, el parasitismo estadounidense no ha sido otra cosa que su manifestación específica, central, acelerada por la crisis crónica global de sobreproducción (incluidos los seudo milagros como la expansión china, el renacimiento ruso o la integración europea). El parásito norteamericano consumía por encima de su capacidad productiva porque las economías de Europa, China, Japón, etc., necesitaban venderle sus bienes y servicios, invertir sus excedentes financieros. Se trató de una interdependencia cada vez más profunda, se la llamó “globalización” y la propaganda neoliberal la describió como una suerte de etapa superior del capitalismo, superadora positiva del sistema vigente entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y la crisis de los años 1970.

 

Fue construida la imagen idílica de un capitalismo transnacional liberado de la tutela de los grandes estados nacionales y creciendo indefinidamente en torno de los círculos virtuosos interrelacionados de la revolución tecnológica, la expansión del consumo y de las finanzas globales, en realidad lo que se impuso fue un capitalismo global completamente hegemonizado por los negocios financieros y articulado en torno de un gran centro imperialista con claros síntomas de decadencia, acumulando deudas públicas y privadas, externas e internas, cada vez más dependiente de sus periferias desarrolladas y subdesarrolladas. Sería un grueso error señalar al fenómeno parasitario como a un hecho específico, exclusivo de la sociedad norteamericana, deberíamos entenderlo como un proceso mundial. La financierización, la proliferación de redes mafiosas y negocios gangsteriles (como el tráfico de drogas, la prostitución, los saqueos de empresas públicas periféricas, etc.) atraviesa a todas las elites capitalistas de los países centrales y produjo una rápida reconversión-degradación de numerosas burguesías del llamado mundo subdesarrollado transformadas en auténticas lumpen-burguesías periféricas.

Podría decirse que el caso chino es la excepción pero no es así, China es una gran exportadora industrial pero acumula fabulosos excedentes financieros, cumple un rol muy importante en los negocios especulativos mundiales, sus elites dirigentes son altamente corruptas y en última instancia su industrialización es completamente funcional a la reproducción del capitalismo finanancierizado global, especialmente del desarrollo mas reciente de la economía norteamericana suministrandole mercancías baratas y acumulando a cambio dólares, bonos del tesoro y otros papeles. De ese modo la elite china participa activamente en la fiesta parasitaria global, forma parte del restringido club de los ricos del mundo (su base social de obreros y campesinos forma parte de la masa proletaria universal de pobres, oprimidos y explotados). Por otra parte la realidad de la crisis desmiente las fantasías de los “desacoples” nacionales o regionales respecto del hundimiento de los Estados Unidos, muestra por el contrario la desesperación de las otras grandes potencias ante la declinación de su espacio central de negocios. Lo que estamos presenciando no es el remplazo de la unipolaridad por alguna forma de multipolaridad eficaz, por un reparto completo del mundo entre potencias centrales, sino su desplazamiento paulatino por un proceso de despolarización donde se van abriendo múltiples espacios en los que los controles imperialistas (norteamericanos, europeos u otros) se están aflojando, es decir donde la articulación capitalista del mundo se debilita al ritmo de la crisis. Y los antecedentes históricos (sobre todo si pensamos en lo que ocurrió a partir de la Primera Guerra Mundial) señalan que si eso ocurre, si la jerarquia mundial del capitalismo (económica, política, cultural, militar) entra en crisis entonces irrumpen las condiciones objetivas y subjetivas para las rebeliones de las víctimas del sistema. No se trata de un proceso ordenado, incluye tentativas de redespliegue imperialista, de reconversión estratégica de los mecanismos de dominación (como el actualmente en curso en los Estados Unidos bajo la presidencia de Barak Obama), de aprovechamientos por parte de otras grandes potencias que tratan de apropiarse de espacios donde el poder imperial norteamericano se ha debilitado, de autonomizaciones periféricas a veces exitosas y otras muy embrolladas y condenadas al fracaso.

Cuando ciertos gurúes occidentales muestran su preocupación ante el posible desarrollo de lo que califican como despolarización caótica (4) están expresando un gran miedo universal, consciente o inconsciente, frente a la perspectiva de la reaparición del odiado fantasma anticapitalista, varias veces declarado muerto y exorcizado, pero siempre amenazante. De las crisis de sobreproducción a la crisis general de subproducción (agotamiento de la civilización burguesa) El desenlace de 2007-2008, inicio del largo crepúsculo del sistema, no constituyó ninguna sorpresa, estaba escrito en los avatares de la crisis-controlada de las últimas cuatro décadas. Más aún, es posible detectar caminos, procesos que a lo largo de cerca de dos siglos recorren toda la historia del capitalismo industrial desembocando ahora en su declinación general, gérmenes de parasitismo anunciadores de la futura decadencia presentes desde el nacimiento del sistema, durante su expansión juvenil y mucho más en su madurez. La sucesión de las crisis de sobreproducción en el capitalismo occidental durante el siglo XIX no marcó un sencillo encadenamiento de caídas y recuperaciones a niveles cada vez más altos de desarrollo de fuerzas productivas, luego de cada depresión el sistema se recomponía pero acumulando en su recorrido masas crecientes de parasitismo.

El cáncer financiero irrumpió triunfal entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX y obtuvo el control absoluto del sistema siete u ocho décadas después, pero su desarrollo había comenzado mucho tiempo antes, financiando a estructuras industriales y comerciales cada vez más concentradas y a los estados imperialistas donde se expandían las burocracias civiles y militares. La hegemonía de la ideología del progreso y del discurso productivista sirvió para ocultar el fenómeno, instaló la idea de que el capitalismo a la inversa de las civilizaciones anteriores no acumulaba parasitismo sino fuerzas productivas que al expandirse creaban problemas de inadaptación superables al interior del sistema mundial, resueltos a través de procesos de “destrucción-creadora”. El parasitismo capitalista a gran escala cuando se hacía evidente era considerado como una forma de “atraso” o una “degeneración” pasajera en la marcha ascendente de la modernidad. Dicha marea ideológica atrapó también a buena parte del anticapitalismo (en última instancia “progresista”) de los siglos XIX y XX, convencido de que la corriente imparable del desarrollo de las fuerzas productivas terminaría por enfrentar al bloqueo de las relaciones capitalistas de producción, saltando por encima de ellas, aplastándolas con una avalancha revolucionaria de obreros industriales de los países más “desarrollados a los que seguirían los llamados “países atrasados”. La ilusión del progreso indefinido (más o menos turbulento) ocultó la perspectiva de la decadencia, de esa manera dejó a medio camino al pensamiento crítico, le quitó radicalidad con consecuencias culturales negativas evidentes para los movimientos de emancipación de los oprimidos del centro y de la periferia.


Por su parte el militarismo moderno hunde sus raíces en el siglo XIX occidental, desde las guerras napoleónicas, llegando a la guerra franco-prusiana hasta irrumpir en la Primera Guerra Mundial como “Complejo Militar-Industrial”. Fue percibido en un comienzo como un instrumento privilegiado de las estrategias imperialistas y más adelante como reactivador económico del capitalismo. Solo se veía un aspecto del problema pero se ignoraba o subestimaba su profunda naturaleza parasitaria, el hecho de que detrás del monstruo militar al servicio de la reproducción del sistema se ocultaba un monstruo mucho más poderoso a largo plazo, consumidor improductivo, multiplicador de desequilibrios, de irracionalidad en el sistema de poder.
Actualmente el Complejo Militar-Industrial norteamericano (en torno del cual se reproducen los de sus socios de la OTAN) gasta en términos reales más de un billón (un millón de millones) de dólares (5), contribuye de manera creciente al déficit fiscal y por consiguiente al endeudamiento del Imperio (y a la prosperidad de los negocios financieros beneficiarios de dicho déficit). Su eficacia militar es declinante pero su burocracia es cada vez mayor, la corrupción ha penetrado en todas sus actividades, ya no es el gran generador de empleos como en otras épocas, el desarrollo de la tecnología industrial-militar ha reducido significativamente esa función. La época del keynesiamismo militar como eficaz estrategia anti-crisis pertenece al pasado (6).

Presenciamos en los Estados Unidos la integración de negocios entre la esfera industrial-militar, las redes financieras, las grandes empresas energéticas, las camarillas mafiosas, las “empresas” de seguridad y otros actividades muy dinámicas conformando el espacio dominante del sistema de poder imperial. Tampoco la crisis energética en torno de la llegada del “Peak Oil” (la franja de máxima producción petrolera mundial a partir de la cual se desarrolla su declinación) debería ser restringida a la historia de las últimas décadas, es necesario entenderla como fase declinante del largo ciclo de la explotación moderna de los recursos naturales no renovables, desde el comienzo del capitalismo industrial que pudo realizar su despegue y posterior expansión gracias a esos insumos energéticos abundantes, baratos y fácilmente transportables desarrollando primero el ciclo del carbón bajo hegemonía inglesa en el siglo XIX y luego el del petróleo bajo hegemonía norteamericana en el siglo XX. Ese ciclo energético bisecular condicionó todo el desarrollo tecnológico del sistema y expresó, fue la vanguardia de la dinámica depredadora del capitalismo extendida al conjunto de recursos naturales y del ecosistema en general.

Lo que durante casi dos siglos fue considerado como una de las grandes proezas de la civilización burguesa, su aventura industrial y tecnológica, aparece ahora como la madre de todos los desastres, como una expansión depredadora que pone en peligro la supervivencia de la especie humana que la había desatado. En síntesis, el desarrollo de la civilización burguesa durante los dos últimos siglos (con raíces en un pasado occidental mucho más prolongado) ha terminado por engendrar un proceso irreversible de decadencia, la depredación ambiental y la expansión parasitaria, estrechamente interrelacionadas, están en la base del fenómeno.


La dinámica del desarrollo económico del capitalismo marcada por una sucesión de crisis de sobreproducción constituye el motor del proceso depredador-parasitario que conduce inevitablemente a una crisis prolongada de subproducción. Desde una mirada superficial se podría concluir que dicha crisis ha sido causada por factores exógenos al sistema: perturbaciones climáticas, escasez de recursos energéticos, etc., que bloquean o incluso hacen retroceder al desarrollo de las fuerzas productivas. Sin embargo una reflexión más rigurosa nos demuestra que la penuria energética y la degradación ambiental son el resultado de la dinámica depredadora del capitalismo obligado a crecer indefinidamente para no perecer, aunque precisamente dicho crecimiento termina por destruir al sistema. Existe una interrelación dialéctica perversa entre la expansión de la masa global de ganancias, su velocidad creciente, la multiplicación de las estructuras burocráticas civiles y militares de control social, la concentración mundial de ingresos, el ascenso de la marea parasitaria y la depredación del ecosistema.

Las revoluciones tecnológicas del capitalismo han sido en apariencia sus tablas de salvación, y lo han sido durante mucho tiempo incrementando la productividad industrial y agraria, mejorando las comunicaciones y transportes, etc., pero en el largo plazo histórico, en el balance de varios siglos constituyen su trampa mortal: terminan por degradar el desarrollo que han impulsado al estar estructuralmente basadas en la depredación ambiental, al generar un crecimiento exponencial de masas humanas súper explotadas y marginadas. La cultura técnica de la civilización burguesa se apoya en un doble combate: el del hombre contra la “naturaleza” (el contexto ambiental de su vida) convertida en objeto de explotación, realidad exterior y hostil a la que es necesario dominar, devorar, y en consecuencia del hombre (burgués) contra el hombre (explotado, dominado) convertido en objeto manipulable. El progreso técnico integra así el proceso de auto destrucción general del capitalismo en la ruta hacia un horizonte de barbarie, esta idea va mucho más allá del concepto de bloqueo tecnológico o de “limite estructural del sistema tecnológico” tal como fue formulado por Bertrand Gille (7). No se trata de la incapacidad de sistema tecnológico de la civilización burguesa para seguir desarrollando fuerzas productivas sino de su alta capacidad en tanto instrumento de destrucción neta de fuerzas productivas.


En síntesis, la historia de las crisis de sobreproducción concluye con una crisis general de subproducción, como un proceso de destrucción, de decadencia sistémica en el largo plazo. Esto significa que la superación necesaria del capitalismo no aparece como el paso indispensable para proseguir “la marcha del progreso” sino en primer lugar como tentativa de supervivencia humana y de su contexto ambiental. El proceso de decadencia en curso debe ser visto como la fase descendente de un largo ciclo histórico iniciado hacia fines del siglo XVIII (8) que contó con dos grandes articuladores hoy
declinantes: el ciclo de la dominación imperialista anglo-norteamericano (etapa inglesa en el siglo XIX y norteamericana en el siglo XX) y el ciclo del estado burgués desde su etapa “liberal industrial” en el siglo XIX, pasando por su etapa intervencionista productiva (keynesiana clásica) en buena parte del siglo XX para llegar a su degradación “neoliberal” a partir de los años 1970-1980. En fin, es necesario señalar que la convergencia de numerosas “crisis” mundiales puede indicar la existencia de una perturbación grave pero no necesariamente el despliegue de un proceso de decadencia general del sistema. La decadencia aparece como la última etapa de un largo súper ciclo histórico, su fase declinante, su envejecimiento irreversible (su senilidad), el agotamiento de sus diversas funciones. Extremando los reduccionismos tan practicados por las “ciencias sociales” podríamos hablar de “ciclos” energético, alimentario, militar, financiero, productivo, estatal, etc., y así describir en cada caso trayectorias que despegan en Occidente entre fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX con raíces anteriores e involucrando espacios geográficos crecientes hasta asumir finalmente una dimensión planetaria y luego declinar cada uno de ellos. La coincidencia histórica de todas esas declinaciones y la fácil detección de densas interrelaciones entre todos esos “ciclos” nos sugieren la existencia de un único súper ciclo que los incluye a todos. Dicho de otra manera, la hipótesis es que se trata del ciclo de la civilización burguesa que se expresa a través de una multiplicidad de “aspectos” (productivo, moral, político, militar, ambiental, etc.).

 

                              Nostalgias, herencias y esperanzas

 

En la izquierda pululan los nostálgicos del siglo XX que es presentado como un período de grandes revoluciones socialistas y antiimperialistas, desde la revolución rusa hasta la victoria vietnamita pasando por la revolución china, las victorias anticolonialistas en Asia y África, etc. Frente a esa sucesión de olas revolucionarias lo que llegó después, en las últimas décadas del siglo XX, aparece como una desgracia.


Aunque también es posible mirar a ese “periodo maravilloso” como a una sucesión de desilusiones, de tentativas liberadoras fracasadas. Además las esperanzas (acunadas desde mediados del siglo XIX) en victorias proletarias en el corazón del mundo burgués, en la Europa más desarrollada e incluso en la neo-Europa norteamericana: los Estados Unidos, nunca se concretaron, el peso cultural del capitalismo generando barbaries fascistas o “civilizadas” integraciones keynesianas disipó toda posibilidad de superación poscapitalista. La ultima gran crisis del sistema desatada a comienzos de los años 1970 no produjo un corrimiento hacia la izquierda del mundo sino todo lo contrario. Todo ello contribuyó a confirmar la creencia simplista, demoledora, de que el capital “siempre encuentra alguna salida” (tecnológica, política, militar, etc.) a sus crisis, se trata de un prejuicio con raíces muy profundas forjado durante mucho tiempo. Destruir ese mito constituye una tarea decisiva en el proceso de superación de la decadencia, si ese objetivo no es logrado la trampa burguesa nos impedirá salir de un mundo que se va hundiendo en la barbarie, así ocurrió a lo largo de la historia con otras civilizaciones decadentes que pudieron preservar su hegemonía cultural degradando, neutralizando una tras otra todas las posibles salidas superadoras.

Sin embargo el hecho de que el capitalismo haya ingresado en su período de declinación significa entre otras cosas la aparición de condiciones civilizacionales para la irrupción de elementos prácticos y teóricos que podrían servir como base para el despegue (destructivo-creador) del anticapitalismo en tanto fenómeno universal. Para ello es necesario (urgente) desplegar la crítica radical e integrarla con las resistencias y los movimientos insurgentes y a partir de allí con el abanico más amplio de masas populares golpeadas por el sistema. La clave histórica de ese proceso necesario es la aparición de un movimiento anticapitalista plural, innovador (que podríamos denominar en una primera aproximación como humanismo revolucionario o comunismo radical) consagrado al desarrollo de sujetos populares revolucionarios, de rupturas, revoluciones, destrucciones de los sistemas de poder, de opresiones imperialistas, de estructuras de reproducción del capitalismo. Su despliege puede ser pensado como un doble fenómeno de innovación social y de recuperación de memorias, de proyectos de igualdad y libertad que atravesaron los dos últimos siglos siglos en los paises centrales y periféricos. Complejo proceso universal teórico-práctico de recuperación de raíces, identidades aplastadas por las modernizaciones capitalistas, de critica integral, intransigente contra las trampas ideológicas del sistema, sus diversos fetichismos (de la tecnología, de la auto-realización individualista, disociadora, del consumo desenfrenado, de la cosificación del ecosistema). Guerra global prolongada, conquista destructiva (revolucionaria) de los sistemas de poder es decir renacimiento de la idea de revolución, de ofensiva liberadora contra los opresores internos y externos, autopraxis emancipadora de los oprimidos, rechazo combatiente de todas las tentativas de estabilización del sistema. La decadencia aparece bajo la forma de una inmensa totalidad burguesa ineludible, su superación solo es posible a partir del desarrollo de su negación absoluta, de la irrupción de una “totalidad negativa” universal (9) que en la condiciones concretas del siglo XXI debería presentarse como convergencia de los marginados, oprimidos y explotados del planeta. No como sujeto solitario o
aislado sino como aglutinador, como espacio insurgente de encuentro de una amplio abanico de fuerzas sociales rebeldes, como víctima absoluta de todos los males de la civilización burguesa y en consecuencia como líder histórico de la regeneración humana (reinstalación-recomposición de la visión de Marx del “proletariado” como sujeto universal emancipador).


Aquí es necesario señalar una diferencia decisiva entre la situación actual y las condiciones culturales en las que se apoyó el ciclo de revoluciones que despegó con la Primera Guerra Mundial. El actual comienzo de crisis dispone de una herencia única que es posible resumir como la existencia de un gigantesco patrimonio democrático, igualitario, acumulado a lo largo del siglo XX a través de grandes tentativas emancipadoras revolucionarias, reformistas, atiimperialistas más o menos radicales, incluso con objetivos socialistas muchas de ellas. Centenares de millones de oprimidos y explotados, en todos los continentes, realizaron un aprendizaje excepcional, obtuvieron victorias, fracasaron, fueron engañados por usurpadores de todo tipo, recibieron el ejemplo de dirigentes heroicos, etc. Esta es otra manera de mirar al siglo XX: como una gigantesca escuela de lucha por la libertad donde lo mejor de la humanidad ha aprendido muchas cosas que han quedo grabadas en su memoria histórica no como recuerdo pesimista de un pasado irreversible sino como descubrimiento, como herramienta cultural cargada definitivamente en su mochila de combate. Hacia 1798, cuando las esperanzas generadas por la Revolución Francesa agonizaban Kant sostenía con tozudez que “un fenómeno como ese no se olvida jamás en la historia humana... es demasiado grande, demasiado ligado al interés de la humanidad , demasiado esparcido en virtud de su influencia sobre el mundo, por todas sus partes, para que los pueblos no lo recuerden en alguna ocasión propicia y no sean incitados por ese recuerdo a repetir el intento” (10). El siglo XX equivale a decenas de revoluciones libertarias como la francesa, y mucho más que eso si lo vemos desde el punto de vista cualitativo.


El patrimonio cultural democrático disponible ahora por la humanidad oprimida, almacenado en su memoria, al comenzar la crisis mas grande de la historia del capitalismo es mucho más vasta, rica, densa que la existente al comenzar la anterior crisis prolongada del sistema (1914-1945). El poscapitalismo no solo constituye una necesidad histórica (determinada por la decadencia de la civilización burguesa) sino una posibilidad real, tiene una base cultural inmensa nunca antes disponible. La esperanza, el optimismo histórico aparecen, son visibles a traves de las ruinas, de las estructuras degradadas de un mundo injusto.

Cuatro aclaraciones son necesarias.

Primero, a comienzos del siglo XXI el sistema global ha ingresado en el período de crecimiento cero, negativo o muy débil, ello no se debe a la rebelión popular contra el crecimiento alienante y destructor del medio ambiente sino a la decadencia de la civilización burguesa. En los años 1970 Joseph Gabel expresaba sus temores ante las consecuencias del agotamiento de los recursos naturales (era la época de los shocks petroleros y de la teoría de “los límites del crecimiento”) y en consecuencia de la instalación de sociedades de penuria, de supervivencia, fundadas en la distribución autoritaria, hiper-
elitista de los escasos bienes disponibles. Gabel señalaba que las utopías igualitarias se basan en la abundancia de bienes, en el fin de la miseria, etc., opuestas a las experiencias de las sociedades de supervivencia basadas en la distribución jerárquica del poder y los bienes (11).


Podríamos imaginar un escenario siniestro donde luego del desmoronamiento de la cultura del consumismo ante la evidencia del fin del crecimiento (por lo menos a mediano plazo) el sistema genere una suerte de reconversión ideológica apoyada en la idea de austeridad autoritaria, en la instalación de un conformismo profundamente conservador y ultra elitista apuntalado por un bombardeo mediático gigantesco e ininterrumpido y por sistemas represivos eficaces, en suma, algo así como un neofascismo estabilizador. Para realizar exitosamente esa reconversión cultural el capitalismo necesitaría disponer de una capacidad de control social universal, de asimilación de sus contradicciones y de un tiempo de desarrollo que actualmente no son visibles, todo parece indicar que su dinámica cultural, el inmenso peso de sus intereses inmediatos, las debilidades de sus sistemas de control social (incluída el arma mediática), su fragmentación, hacen muy poco probable semejante futuro. Por el contrario la reciente experiencia de los halcones norteamericanos, la esencia parasitaria de las elites dominantes mundiales sugiere escenarios turbulentos de redespliegues militaristas-imperialistas, de rebeliones sociales, etc. Queda pendiente el tema del decrecimiento de los recursos naturales disponibles y en consecuencia de las técnica productivas y del tipo de bienes producidos. Una metamorfosis social compleja es posible sobre la base de la decadencia del sistema reinstalando utopías igualitarias basadas a su vez en la abundancia (punto de partida para la superación del mercado, para la extensión de la gratuidad, etc.). Obviamente abundancia de “otro tipo”, fraternal, creativa y no consumista-pasiva, econciliada con la comunidad y la naturaleza. De esa manera la farsa capitalista de la “abundancia
general” (objetivo inalcanzable, contradictorio con la reproducción del sistema) o la pesadilla de la sociedad de supervivencia (autoritaria, represiva, elitista) se contrapone a la utopía de la sociedad igualitaria de abundancia (otros bienes, otras técnicas, otras formas de relación entre los seres humanos y de estos con su contexto ambiental).

Segundo, ese protagonismo radical de los oprimidos no tiene porque nacer durante el primer día de la crisis, es necesario un inmenso proceso de gestación atravesado por rebeliones populares y reacciones conservadoras, con avances y retrocesos, una larga marcha durante un período muy denso, turbulento (cuya duración real es impredecible) del que estamos dando los primeros pasos. Tiempo de recuperación de memorias, de aprendizajes nuevos, de construcción compleja de una nueva conciencia.


Tercero, la existencia del patrimonio democrático global antes mencionado podría ser la base histórica de la superación de las frustraciones socialistas del siglo XX donde la reproducción de la hegemonía cultural del capitalismo enlazada con muy viejas tradiciones de sometimiento bloqueaban los procesos de autoemancipación. Los reducían a movimientos de masas dirigidos por elites radicales, por dirigentes inevitablemente autoritarios, cuyas victorias derivaban en nuevos mecanismos de opresión. El despliegue de la historia salta por encima de la disputa sin solución entre comunistas estatistas y libertarios, los primeros desarrollando la posibilidad concreta de la revolución pero postergando para un futuro nebuloso la democracia de base (en consecuencia produciendo al mismo tiempo el hecho revolucionario y las condiciones de su fracaso) y los segundos ignorando la existencia de una densa trama cultural negativa penetrando hasta el fondo de la conciencia popular y
entonces la necesidad de complejas transiciones, desmantelamientos de estructuras y estilos de vida, combinanciones pragmáticas, plurales entre lo viejo y lo nuevo.


Cuarto, la periferia del capitalismo, el espacio de los pueblos pobres y marginados del planeta aparece como el lugar privilegiado para la irrupción de esas fuerzas liberadoras, así lo va demostrando la realidad, desde la resistencias al Imperio en Irak y Afganistan hasta la ola popular democratizadora en América Latina que ya incluye algunos espacios más avanzados donde se postula la superación socialista del capitalismo. Aunque no deberíamos subestimar sus probables futuras prolongaciones, interacciones con fenómenos de igual signo en los países centrales corazón visible de la crisis, allí la concentración de ingresos, la desocupación, el empobrecimiento a gran escala se extiende al ritmo de la decadencia del sistema. Cuyas elites aceleran su degeneración parasitaria lo que plantea el peligro de renovadas aventuras neofascistas e imperialistas pero también la esperanza en la rebeldía de sus retaguardias populares internas. La barbarie ya está en marcha, pero también lo está la insurgencia de los oprimidos.

 

Notas


(1), “Fed says worst of recession over”, BBC News, 12 August 2009
(2), El concepto de capitalismo senil tal como es utilizado en este texto aparece en los años 1970 en un trabajo de Roger Dangeville (Roger Dangeville, “Marx-Engels. La crise”, editions 10/18, Paris 1978) y retomado por varios autores en la década actual: Jorge Beinstein, “Capitalismo Senil”, Ediciones Record, Rio de Janeiro, 2001; Samir Amin , “Au delà du capitalisme senile”, Actuel Marx -PUF, Paris 2002.
(3), MIchel Husson, "Crise de la finance ou crise du capitalisme", http://hussonet.free.fr/denkntzf.pdf
(4), Richard N. Haass, “The Age of Nonpolarity. What Will Follow U.S. Dominance”, Foreign Affairs , May/June 2008.
(5), Esta cifra se obtiene sumando al gasto del Departamento de Defensa los gatos militares de otras áreas de la administración Publica. Chalmers Johnson, “Going bankrupt: The US's greatest threat “, Asia Times, 24 Jan 2008.
(6), Scott B. MacDonald, “End of the guns and butter economy”, Asia Times, October 31, 2007.
(7), Bertrand Gille, “Histoire des techniques”, La Pléiade, Paris, 1978.
(8), Una visión mucho más extendida lo integraría en el mega ciclo de la civilización occidental despegando a
comienzos del segundo milenio con las cruzadas y los primeros gérmenes comerciales de capitalismo en
Europa, atravesando la conquista de América, hasta llegar a la revolución industrial inglesa, las guerras
napoleónicas y la expansión planetaria de la modernidad (imperialista, de raíz occidental, es necesario
subrayarlo).
(9), Franz Jakubowsky, “Les superestructures idéologiques dans la conception matérialiste de l'histoire”, Etudes
et Documentetion Internationales (EDI), París, 1976.
(10), Emmanuel Kant, “Filosofia de la historia”, Fondo de Cultura Económica, México, 1992.
(11), Joseph Gabel, “Idéologies II”, éditions anthropos, París, 1978.

 

Sigue Guerra Sucia en Honduras, Secuestran a Hijo de Periodista en Resistencia

www.kaosenlared.net/noticia/secuestran-hijo-eduardo-maldonado-periodista-hondureno

La ingobernabilidad, la inseguridad y el desorden político de Honduras sigue causando actos delincuenciales, ayer 10 de Enero el Tegucigalpa específicamente en la Colonia Miraflores fue secuestrado el hijo adolecente del periodista Eduardo Napoleón Maldonado, individuos fuertemente armados y encapuchados sometieron a los presentes en la casa del periodista y se llevaron al joven.
 
No es posible que los que paguen los platos rotos de los padres sean lo hijos, si lo que paso no es un acto de delincuencia común podría ser una represalia contra las actuaciones del padre, en estos casos la diferencia es que las cantidades que exigen como rescate son bastantes altas, con la finalidad de darle un tinte de delincuencia común, pero que el afectado no pueda pagar la cantidad solicitada, ojala no sea estos los casos que se presentan actualmente en mi país.
 
El periodista Maldonado ha sido fuertemente cuestionado por los dos bandos, por un lado el de facto lo presiono por sus comentarios a favor del Presidente Mel y obviamente en contra del Mich, pero luego tomo una posición de gallo gallina como el mismo dice  y la resistencia fue quien condeno su posición, últimamente volvió al romance con la resistencia.
 
Pero insisto los hijos no tienen la culpa de los actos de los padres, por eso espero que estos delincuentes cobardes no tomen ninguna represalia contra el inocente joven.
 
Después del golpe fatídico del 28 de Junio Honduras es diferente, los índices de asesinatos, secuestros han aumentado en forma escandalosa, lo que pasa es que los medios golpistas con la finalidad de no ensuciar la cara del de facto no brindan la información de estos crímenes, la policía presenta estadísticas favorables al trabajo de ellos, pero nosotros los habitantes de Tegucigalpa y San Pedro Sula si estamos enterados de la situación, no hay semana que no haya 3 4 y hasta cinco muertes , de los cuales los culpables nunca son encontrados.
 
Tenemos oficiales bien preparados como el caso de Martínez Madrid graduado de Quántico, Buro de investigación Federal FBI, pero él se dedica a su programa tipo Swat y a la captura de prostitutas y homosexuales con quienes hay mucha afinidad.
 
La esperanza que nos queda es que superman Álvarez venga a resolver todos estos desmanes y en los primeros 100 días de gobierno Pepe-Mich-Usa todos los casos pendientes sean resueltos, resignándonos con la idea que los muertos, muertos están.
 
Lic. Maldonado tenga fortaleza y nos unimos a su sentir, Ud. Sabe como vencer estos obstáculos y sabe a quién acudir para que le de la fortaleza que necesita nosotros lo único que le podemos dar es apoyo moral.
 
Pedimos a los secuestradores el respeto a la integridad física del joven que piensen que él no tiene la culpa del pensar y actuar de su padre.

El 2010 Para El Mundo Económico

2010: ¿Qué se puede esperar?
Juan Torres López

 

 

Es inevitable que al iniciarse un nuevo año nos preguntamos por lo que puede depararnos y parece evidente en ese sentido que lo que suceda en materia económica tendrá mucho que ver con el desarrollo de la crisis. Pero no es fácil establecer con seguridad lo que puede ocurrir en los próximos meses con una crisis que se manifestó con una contundencia devastadora y que, sin embargo, ha dado señales de ir amainando con rapidez para muchos inusitada.

En mi opinión, las claves para tratar de predecir el futuro económico inmediato se encuentran en el tipo de mal que ha afectado a la economía mundial y en lo que hasta ahora se ha hecho y se ha dejado de hacer para enfrentarlo. Lo que ha sucedido parece que está bien claro. Las desigualdades y la desregulación financiera crearon un caldo de cultivo que ha terminado por producir una bancarrota bancaria prácticamente generalizada, de la cual se derivó una letal escasez de financiación que frenó la actividad económica y destruyó millones de empleos en todo el mundo. Lo que se ha hecho frente a ello no ha sido poco, desde luego, pero está por ver si es suficiente.

La masiva intervención gubernamental en forma de nacionalizaciones bancarias y ayudas de todo tipo a los bancos, de gigantescas inyecciones de liquidez y de masivos planes de gasto público ha evitado lo que sin duda hubiera sido un colapso sin precedentes de la economía mundial y el inicio de una depresión de incalculables consecuencias.

Tan contundentes y amplias han sido esas medidas que, en un tiempo verdaderamente récord, muchas economías han vuelto a registrar tasas positivas de crecimiento o, al menos, han frenado su caída. Aunque eso no significa ni mucho menos que hayan entrado definitivamente en la senda de la recuperación.

La cuestión central de la que depende lo que ocurra en los próximos meses radica en saber si el efecto que han producido estas medidas será sostenido durante el tiempo suficiente para que la actividad se restaure tomando ritmo por sí misma y se recupere el empleo.

Puestos a aventurar escenarios se podría pensar que eso es lo que pueda ocurrir casi con toda seguridad en Estados Unidas, donde los programas de gasto son más potentes y donde tienen un lapso temporal más amplio. Pero que, por el contrario, podrían producirse problemas en Europa si predominan las tesis más fundamentalistas que ya han empezado a reclamar que se ponga fin al gasto extraordinario y se vuelvan a disciplinar los presupuestos públicos.

Pero, incluso a pesar de que las autoridades económicas europeas están mostrando mucho menor savoir faire frente a la crisis que las estadounidenses, lo más seguro es que la tozudez de los hechos les obligue a renunciar a sus continuas proclamas y que tengan que aceptar que los estados sigan apoyando con fuerza a sus economías. Una apresurada y errónea confianza en su fortaleza que llevara a poner trabas a este apoyo podría traer gravísimas consecuencias, sobre todo, para los países que, como señalaré enseguida, corren el riesgo de no poder seguir el cambio de tendencia de los más fuertes.

Pero si las intervenciones masivas han evitado el colapso y están permitiendo que las economías al menos mantengan el tipo, sería ingenuo creer que con ellas se han hecho desaparecer los factores de inestabilidad y riesgo sistémico que provocaron la crisis.

Hay que tener en cuenta, por el contrario, que no se han adoptado terapias que eran imprescindibles y que algunas de las medidas aplicadas tienen a la larga consecuencias claramente contraproducentes que quizá comiencen a manifestarse más pronto que tarde.

No se olvide, sobre todo, que el sistema financiero y bancario cuyo irracional y perverso modo de funcionamiento provocó la crisis no se ha reformado, y que, aunque ahora se esté operando con más obligadas cautelas, lo cierto es que no se han puesto en marcha mecanismos de supervisión y control acordes con el peligro potencial que todavía encierra el sistema.

En realidad, lo que ha provocado el principio de que había que actuar porque los bancos quebrados o que podían quebrar eran demasiado grandes para dejarlos caer es la consolidación de bancos aún más grandes pero, por tanto, mucho más peligrosos si, como está sucediendo, se les deja actuar bajo la misma lógica de los últimos años.

Téngase en cuenta, por ejemplo, que la regulación contable adoptada ha servido para disimular y no poner en claro la situación patrimonial real de los bancos (el Fondo Monetario Internacional estima que la mitad de los 3 billones de dólares de sus perdidas estimadas -más bien a la baja- no han sido aún reconocidas), que no se están frenando incipientes burbujas en diversos mercados y que, mientras que la economía sigue sin financiación bancaria, los bancos más potentes, como los grandes españoles, dedican miles de millones a especular y a comprar entidades, aumentando su dimensión y diversificando su balance para tratar simplemente de consolidar su poder de mercado.

No se puede descartar, por tanto, que haya brotes renovados de crisis bancarias a lo largo del año. Además, y aunque se han apuntado algunas líneas de actuación, no puede decirse que se hayan tomado medidas que supongan un avance sustancial en la reorientación del modelo productivo. En ningún caso, las que podrían suponer un freno a la financiarización de las economías y a la desigualdad crecientes. A la vista de cómo han evolucionado las bolsas y la gestión de los patrimonios, puede decirse más bien lo contrario: la crisis está sirviendo para que quienes se hacen ricos a través de la especulación financiera lo sean en aún mayor medida.

Por otro lado, las imprescindibles medidas de gasto que se han debido adoptar están provocando un incremento de la deuda global y de la liquidez que podrían ser materialmente indigeribles a corto y medio plazo si la economía productiva no se pusiera en funcionamiento rápidamente con la misma aceleración. A corto plazo, la deuda que se está generando es una buena fuente de ganancias para los ahorradores y la liquidez ingente agua de mayo para los financieros pero puede empezar a desbordarse si la producción real no responde enseguida. En ese caso, los bancos centrales comenzarán a elevar los tipos de interés (quizá este mismo año) poniendo de nuevo en jaque al capital productivo, pero si la situación prosiguiera solo una inflación galopante o un plan militar de inusitado alcance podrían echar abajo el soufflé que se está cocinando.

Finalmente, otras recesiones, incluso de menor intensidad que la actual, ya han puesto de manifiesto que el empleo se recupera con un considerable retardo respecto al crecimiento y que su efectos inmediatos y subsiguientes son de una gran desigualdad, de modo que casi con toda seguridad las economías (incluida la española) recuperarán solo muy lentamente las tasas de ocupación, si es que realmente llegan a mejorar este año, y verán aumentar la polarización social.

Pero posiblemente el peor problema que pudiera darse en 2010, además de que el ciclo tomara forma de W y volviera a ralentizarse el crecimiento, es que algunos países de las periferias, como Grecia o incluso España en la Unión Europea, no pudieran seguir la dinámica de recuperación y entrasen en depresión o vieran empeorar peligrosamente sus registros macroeconómicos, algo que posiblemente pueda o no descartarse a tenor de lo que ya haya sucedido y no se ha conocido aún en el último trimestre de 2009. Si esto se produjera, estaríamos ya hablando de un año con algo más que problemas económicos.

Juan Torres es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla.

Cerco Sobre Venezuela

Cercando a Venezuela
Ignacio Ramonet

 

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La llegada al poder, en Venezuela, del Presidente Hugo Chávez el 2 de febrero de 1999 coincidió con un acontecimiento militar traumático para Estados Unidos: la clausura de su principal instalación militar en la región, la base Howard, situada en Panamá, cerrada en virtud de los Tratados Torrijos-Carter (1977).

En sustitución, el Pentágono eligió cuatro localidades para controlar la región: Manta en Ecuador, Comalapa en El Salvador y las islas de Aruba y Curazao (de soberanía holandesa). A sus -por decirlo así- ‘tradicionales’ misiones de espionaje, añadió nuevos cometidos oficiales a estas bases (vigilar el narcotráfico y combatir la inmigración clandestina hacia Estados Unidos), y otras tareas encubiertas: luchar contra los insurgentes colombianos; controlar los flujos de petróleo y minerales, los recursos en agua dulce y la biodiversidad. Pero desde el principio sus principales objetivos fueron: vigilar Venezuela y desestabilizar la Revolución Bolivariana.

Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Secretario norteamericano de Defensa, Donald Rumsfeld, definió una nueva doctrina militar para enfrentar al “terrorismo internacional”. Modificó la estrategia de despliegue exterior, fundada en la existencia de enormes bases dotadas de numeroso personal. Y decidió reemplazar esas megabases por un número mucho más elevado de Foreign Operating Location (FOL, Sitio Operacional Preposicionado) y de Cooperative Security Locations (CSL, Sitio Compartido de Seguridad) con poco personal militar pero equipado con tecnologías ultramodernas de detección.

Resultado: en poco tiempo, la cantidad de instalaciones militares estadounidenses en el extranjero se multiplicó, alcanzando la insólita suma de 865 bases de tipo FOL o CSL desplegadas en 46 países. Jamás en la historia, una potencia multiplicó de tal modo sus puestos militares de control para implantarse a través del planeta.

En América Latina, el redespliegue de bases ya permitió que la de Manta (Ecuador) colaborase en el fallido golpe de Estado del 11 de abril de 2002 contra el Presidente Chávez. A partir de entonces, una campaña mediática dirigida por Washington empieza a difundir falsas informaciones sobre la pretendida presencia en ese país de células de organizaciones como Hamás, Hezbolá y hasta Al Qaeda.

Con el pretexto de vigilar tales movimientos, y en represalia contra el gobierno de Caracas que puso fin, en mayo de 2004, a medio siglo de presencia militar estadounidense en Venezuela, el Pentágono amplia el uso de sus bases militares en las islas de Aruba y Curazao, situadas muy cerca de las costas venezolanas, donde últimamente se han incrementado las visitas de buques de guerra estadounidenses.
Lo cual ha sido recientemente denunciado por el Presidente Chávez: “Es bueno que Europa sepa que el imperio norteamericano está armando hasta los dientes, llenando de aviones de guerra y de barcos de guerra las islas de Aruba y Curazao. (…) Estoy acusando al Reino de los Países Bajos de estar preparando, junto al imperio yanqui, una agresión contra Venezuela” (1).

En 2006, se empieza a hablar en Caracas de “socialismo del siglo XXI”, nace la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) y Hugo Chávez es reelegido presidente. Washington reacciona imponiendo un embargo sobre la venta de armas a Venezuela, bajo el pretexto de que Caracas “no colabora suficientemente en la guerra contra el terrorismo”. Los aviones F-16 de las fuerzas aéreas venezolanas se quedan sin piezas de recambio. Ante esa situación, las autoridades venezolanas establecen un acuerdo con Rusia para dotar a su fuerza aerea de aviones Sukhoi. Washington denuncia un presunto “rearmamento masivo” de Venezuela, omitiendo recordar que los principales presupuestos militares de América Latina son los de Brasil, Colombia y Chile.

Y que, cada año, Colombia recibe una ayuda militar estadounidense de 630 millones de dólares (unos 420 millones de euros).

Apartir de ahí, las cosas se aceleran. El 1 de marzo de 2008, ayudadas por la base de Manta, las fuerzas colombianas atacan un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) situado en el interior del territorio de Ecuador. Quito, en represalia, decide no renovar el acuerdo sobre la base de Manta que vence en noviembre de 2009. Washington responde, el mes siguiente, con la reactivación de la IV Flota (desactivada en 1948, hace sesenta años…) cuya misión es vigilar la costa atlántica de América del Sur. Un mes más tarde, los Estados sudamericanos, reunidos en Brasilia, replican creando la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), y, en marzo de 2009, el Consejo de Defensa Suramericano.

Unas semanas después, el embajador de Estados Unidos en Bogotá anuncia que la base de Manta será relocalizada en Palanquero, Colombia.

En junio, con el apoyo de la base estadounidense de Soto Cano, se produce el golpe de Estado en Honduras contra el Presidente Manuel Zelaya quien había conseguido integrar a su país en el ALBA. En agosto, el Pentágono anuncia que dispondrá de siete nuevas bases militares en Colombia. Y en octubre, el presidente conservador de Panamá, Ricardo Martinelli, admite que ha cedido a Estados Unidos el uso de cuatro nuevas bases militares.

De ese modo, Venezuela y la Revolución Bolivariana se ven rodeadas por nada menos que trece bases estadounidenses, situadas en Colombia, Panamá, Aruba y Curazao, así como por los portaaviones y navíos de guerra de la IV Flota. El Presidente Obama parece haber dejado manos libres al Pentágono. Todo anuncia una agresión inminente. ¿Consentirán los pueblos que un nuevo crimen contra la democracia se cometa en América Latina?

NOTA: (1) Discurso en el Encuentro del ALBA con los Movimientos Sociales de Dinamarca, Copenhague, 17 de diciembre de 2009.

Ignacio Ramonet fue director de Le Monde Diplomatique entre 1990 y 2008.

Latinoamérica Exorcizada

"América Latina está exorcizando la cultura de la impotencia." Entrevista
Entrevista a Eduardo Galeano

 

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Ana Delicado entrevistó en Buenos Aires para el diario español Público al escritor uruguayo Eduardo Galeano.  

El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano se consagró hace casi 40 años con el libro Las venas abiertas de América Latina, la obra que el presidente venezolano, Hugo Chávez, escogió para regalarle a su homólogo estadounidense, Barack Obama. Pero la fascinación que Galeano despierta perdura hasta hoy. Un testimonio cotidiano de esa admiración: durante la entrevista, que se realiza en un café de Buenos Aires, un hombre se acercó con discreción con su hija y se sentó en una mesa cercana para poder escucharle. Su último libro, Espejos, habla de un mundo contradictorio que tiene miedo de mirarse, y de reconocerse.

«El descubrimiento de América fue un encubrimiento de una realidad diversa»

¿Cómo define América Latina?

Es una tierra de encuentros de muchas diversidades: de cultura, religiones, tradiciones, y también de miedos e impotencia. Somos diversos en la esperanza y en la desesperación.

¿Cómo incide esa variedad en el presente?

«Una triste herencia del estalinismo es el criterio de que la unidad es la unanimidad»

En estos últimos años hay un proceso de renacimiento latinoamericano en el que estas tierras del mundo comienzan a descubrirse a sí mismas en toda su diversidad. El llamado descubrimiento de América fue, en realidad, un encubrimiento de la realidad diversa. Este es el arcoiris terrestre, que ha sido mutilado por unos cuantos siglos de racismo, de machismo y de militarismo. Nos han dejado ciegos de nosotros mismos. Es necesario recuperar la diversidad para celebrar el hecho de que somos más que lo que nos dijeron que somos.

¿Esa diversidad puede ser un impedimento para la integración?

Creo que no. Toda unidad fundada en la unanimidad es una falsa unidad que no tiene destino. La única unidad digna de fe es la unidad que existe en la diversidad y en la contradicción de sus partes. Hay una triste herencia del estalinismo y eso que llamaron socialismo real a lo largo del siglo XX que ha traicionado la esperanza de millones de personas justamente porque impuso ese criterio, el de que la unidad es la unanimidad. Se confundió así la política con la religión. Se aplicaron criterios que eran habituales en los tiempos de la Santa Inquisición, cuando toda divergencia era una herejía digna de castigo. Eso es una negación de la vida. Es una suerte de ceguera que te impide moverte porque el motor de la historia humana es la contradicción.

«Obama está pecando contra la esperanza que él mismo despertó, en su país y en el mundo»

¿La diversidad puede establecer caminos de vida irreconciliables?

No siempre. En cualquier caso, no hay que tenerle miedo a la verdad de la vida. Hay que celebrarla, porque lo mejor que tiene la vida es su diversidad. El sistema que domina el planeta nos propone una opción muy clara. Hay que elegir, a ver si querés morirte de hambre o de aburrimiento. Yo no me quiero morir de ninguna de las dos. El sistema dominante de hoy nos impone una verdad única, una única voz, la dictadura del pensamiento único que niega la diversidad de la vida y que por lo tanto la encoge, la reduce a la casi nada. Lo mejor que el mundo tiene está en la cantidad de mundos que él alberga, y eso vale a su vez para América Latina. Lo mejor de ella es la cantidad de Américas que contiene.

Hablaba de un redescubrimiento latinomericano. ¿Un ejemplo?

«Los países dominantes tienen un complejo de superioridad y dan lecciones de democracia»

Bolivia, con Evo Morales, ha redescubierto su diversidad con mucha dignidad y con el orgullo de decir: "Somos diversos, y somos indígenas. Pero no sólo indígenas. Somos diversos". Claro que Bolivia es un país como Paraguay, y hasta cierto punto Uruguay, sometido en cierta medida al peso avasallante de los vecinos grandes, y sobre todo de Brasil, que hoy por hoy se opone a que en el Banco del Sur cada país tenga un voto.

¿Cuál es la fuerza de ese proyecto?

El Banco del Sur es la base financiera de la unidad latinoamericana, un proyecto de Chávez, por cierto. Nace como una respuesta a la dictadura financiera del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, en donde no rige el sistema de "un país, un voto". Los votos dependen del capital invertido: tanto dinero, tantos votos, de modo que el Fondo está dirigido por cinco países, y el Banco por ocho, aunque uno se llame Mundial y el otro Internacional.

«Venezuela, Ecuador y Bolivia buscan dejar de mirarse con los ojos de los que los desprecian»

¿Se puede recuperar un funcionamiento democrático?

Es muy difícil, por la sencilla razón de que la democracia ha sido más formal que real en los procesos históricos latinoamericanos; y en las democracias, para que lo sean de verdad, no tienen que regir relaciones verticales o jerárquicas, donde hay un mandón y un mandado. Tienen que ser horizontales, solidarias, entre iguales capaces de respetarse y reconocerse, porque la verdad es que no nos conocemos. Tenemos que conocernos para empezar a reconocernos, para saber todo lo que podemos aprender del otro. Desde la conquista española hemos sido entrenados por imperios sucesivos para la ignorancia mutua, para el divorcio y el odio mutuo. La especialidad latinoamericana es la guerra de vecinos.

Brasil puede argumentar que, puesto que es más grande, debe tener más voz.

«El miedo de vivir de recordar, de ser, de cambiar es peor que el miedo de morir»

Eso parte de la base de que la grandeza coincide con lo grandote. Mi experiencia me enseñado que la grandeza no habita lo grandote. Está escondida en la gente anónima, en el día a día que parece insignificante e indigno de atención. Lo grandote suele ser muy mezquino y de alma chiquita. No quiero decir que Brasil tenga alma chiquita, pero no hay que confundir dónde está la grandeza brasileña, que reside en alguna de sus gentes peor tratadas.

¿Héroes anónimos?

En una charla me preguntaron cuál era mi héroe preferido. Yo dije: "El día que me iba al aeropuerto para iniciar este viaje tomé un taxi, y estuve conversando con el conductor. El taxista trabajaba en el taxi entre 10 y 12 horas, pero después tenía otro empleo. Dormía entre tres y cuatro horas por día para dar de comer a sus hijos. Para él no existían los domingos, ni se acordaba de qué eran". Ese es mi héroe preferido.

Decía antes que el motor de la historia humana es la contradicción. ¿Cree que hay contradicciones dañinas?

No tiene por qué ser así. Toda contradicción es una señal de movimiento. Lo que sí hay son injusticias objetivamente dañinas. En América Latina, el abismo que separa a los que tienen de los que necesitan, a la minoría dominante de la mayoría dominada, es cada vez mayor. Esta es una región desigual en un mundo cada vez más injusto, donde los hambrientos superan los 1.000 millones de personas.

¿Observa hoy día un cambio significativo en América Latina?

Sí. Está ocurriendo algo muy lindo, que es una suerte de exorcismo colectivo de los viejos demonios. Y de algunos nuevos también. Uno de los que dejó la herencia colonial fue la cultura de la impotencia, que te mete la idea en la cabeza de que "no se puede". Y eso vale para los países pobres y para los ricos. Porque Venezuela es un país objetivamente rico, tiene petróleo, pero tiene metido adentro ese concepto de la impotencia contra el que ahora se intenta luchar. Es difícil, porque la cultura del petróleo te entrena para comprar y no para crear.

¿Qué quiere decir?

Te entrenan con la idea de que no hay que tomarse el trabajo de crear las cosas si se las puede consumir comprando. Es la cultura de consumo, no de creación. Nace de la cultura de la impotencia, que es la peor de las herencias coloniales. Te enseña a no pensar con tu cabeza, a no sentir con tu propio corazón, y a no moverte con tus propias piernas. Te entrena para andar en silla de ruedas, para repetir ideas ajenas y para experimentar emociones que no son las tuyas.

¿Son diferentes las izquierdas de América Latina?

Hay de todo, por suerte, justamente porque somos diversos. Por eso es muy injusto generalizar, sobre todo cuando la generalización proviene de miradas ajenas, que miran juzgándote, y juzgándote te condenan. Hay un complejo de superioridad que tienen los países dominantes en el mundo, que se sienten en condiciones de obligar a los demás a rendir exámenes de la democracia, que son los grandes maestros para decidir quién es demócrata y quién no, qué procesos están bien y cuáles están mal. Y cuando esos profesores de democracia vienen a juzgarnos, a mirarnos desde afuera y a condenarnos de antemano, están ejerciendo un derecho de propiedad que es uno de los derechos más repugnantes de todos.

¿Qué diferencia hay entre los presidentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia?

Muchas, porque son expresiones de tres países diferentes. La lista de diferencias es interminable. Pero no es tan interminable la lista de las coincidencias de países que están buscando caminos de liberación después de siglos de opresión y de negación de sí mismos. Son experiencias diferentes de tres países que deciden dejar de escupirse al espejo, dejar de odiar su propia imagen, dejarse de mirar con los ojos de los que los desprecian.

¿Qué papel cumple Brasil en esto?

Uno muy importante, pero el problema es la tentación de una palabra abominable: el liderazgo. Todos los países se atribuyen la intención de ejercerlo y esto genera relaciones contaminadas por el orden jerárquico que niega la igualdad de derechos. Yo no quiero que nadie sea mi líder. No quiero mandar ni ser mandado. No nací para obedecer. Nací para ejercer mi libertad de conciencia. No puedo aceptar la idea de que entre las personas o entre los países haya conductores o conducidos. Hay que ir hacia una sociedad de veras libre.

¿Qué opina de la reelección presidencial?

No me gusta mucho, porque implica cierto apego al poder y eso no es aconsejable en ningún ámbito. El poder en sí, aunque sea un poderito, envenena bastante el alma. Sé que hay que ejercerlo, pero sabiendo que es peligroso. El poder genera monarquías, poderes absolutos, voces que sólo escuchan sus propios ecos incapaces de escuchar otras voces.

¿De dónde procede ese intento de perpetuarse en el liderazgo?

En Europa esto lo atribuyen a la herencia del caudillismo en América Latina, al subdesarrollo, a la ignorancia, a nuestra tendencia al populismo y a la demagogia. Pero hay que asomarse a la historia de los países dominantes para ver hasta qué punto ellos han estado sometidos a la voluntad, por ejemplo, de un tipo complemente loco como Hitler. Es inverosímil: en el país más culto de Europa, millones de personas lo aclamaban. Y los líderes de ahora, ¿qué tienen que venir a enseñarnos? Uruguay tiene una democracia más antigua que la mayoría de los países europeos. Y en materia de derechos humanos, conquistó antes que Estados Unidos y que muchos países europeos la jornada laboral de ocho horas, el derecho al divorcio, y la educación gratuita y obligatoria.

¿Por qué no hay apenas relación entre América Latina y África?

Es un escándalo. Eso proviene del sistema educativo y de los medios de la comunicación. En la mayoría de países de América Latina hay una influencia africana enorme: en la cocina, el deporte, el lenguaje, el arte. Y sin embargo nosotros, de África, no sabemos nada.

¿Por qué?

Por racismo. Sabemos lo que nuestros amos de siglo en siglo han querido que supiéramos, y de nosotros ignoramos casi todo porque a ellos les convenía. Por ejemplo, no les convenía que supiéramos que aquellos esclavos que llegaron de África cargados como cosas traían sus dioses, sus culturas. De todos modos, el desvínculo con África que nació del racismo y la explotación esclava no es latinoamericano, sino de todas las Américas. Por eso me pareció digna de celebración la elección de Obama, aunque luego lo que ha hecho no me convence demasiado.

¿Qué representa Obama?

Uno de mis maestros, don Carlos Quijano, solía decir: "Todos los pecados tienen redención. Todos menos uno. Es imperdonable pecar contra la esperanza". Con el tiempo aprendí cuánta razón tenía. Lamentablemente, Obama está pecando contra la esperanza que él mismo supo despertar, en su país y en el mundo. Aumentó los gastos de guerra, que ahora devoran la mitad de su presupuesto. ¿Defensa contra quién, en un país invadido por nadie, que ha invadido y sigue invadiendo a casi todos los demás? Y, para colmo, ese chiste de mal gusto de recibir el Nobel de la Paz pronunciando un elogio de la guerra.

¿Cuáles son, en su opinión, los miedos del siglo XXI?

El arte de narrar nació del miedo de morir. Está en Las mil y una noches. Cada noche, Sherezade iba cambiando un cuento por un nuevo día de vida. Pero también creo que el miedo de vivir es peor que el miedo de morir. Y me parece que el asunto, en este mundo y en este tiempo, es ese: el miedo de recordar, el miedo de ser, el miedo de cambiar. O sea: el miedo de vivir.

¿Ve un ejemplo de ese miedo en la Cumbre de Copenhague?

Los asesinos del planeta derraman de vez en cuando alguna lágrima, para que la platea sepa que también tienen su corazoncito. Pero es puro teatro. Bien saben que los modelos de vida de hoy, que ellos imponen, son modelos de muerte. Me pregunto a qué planeta se mudarán estos elegidos del Señor cuando terminen de exprimir la Tierra hasta la última gota.

Eduardo Galeano, escritor y periodista. Alma crítica de América Latina y figura señera del movimiento antiimperialista internacional. Entre sus escritos más conocidos internacionalmente: la trilogía Memoria del fuego (1986), El fútbol a sol y sombra (1995), Las venas abiertas de América latina (1971),  Patas arriba. La historia del mundo al revés (1999).

Vuelven las Masacres A Gaza

¿Vuelve Plomo fundido? Tres palestinos mueren en ataques aéreos israelíes contra Gaza

Agencia EFE

Tres palestinos murieron y un cuarto sufrió heridas el viernes en ataques aéreos israelíes contra siete blancos en la franja de Gaza, incluyendo túneles en la frontera entre Egipto y el territorio controlado por Hamas, según los servicios de socorro palestinos. Los cuatro palestinos, todos civiles, fueron alcanzados cuando aviones israelíes bombardearon antes de la madrugada dos túneles limítrofes de la frontera egipcia, indicaron fuentes médicas y de seguridad palestinas. La aviación también atacó el viernes de mañana tres blancos cerca de la ciudad de Gaza y dos a poca distancia de Jan Yunes (sur), según testigos

08/01/2010

Destacados de la Semana

La ONG israelí 'Paz Ahora' presenta a las autoridades hebreas objeciones para la construcción de una carretera sólo para israelíes en territorio palestino

La ONG israelí "Shalom Ajsav" (Paz Ahora, en hebreo) ha presentado a las autoridades del país una serie de objeciones a la planeada construcción de una carretera "sólo para israelíes".

Luz verde a la construcción de cuatro edificios para judíos en Jerusalén Este

El Comité de Planificación y Edificación de Jerusalén ha aprobado la construcción de cuatro edificios residenciales para 24 familias judías en el este de la ciudad, en territorio palestino ocupado, informaron a Efe fuentes municipales. La construcción tendrá lugar cerca de la escuela talmúdica Beit Orot.

Las agencias humanitarias detallan la devastación social en Gaza

El ilegal bloqueo israelí de Gaza supera en duración a los asedios de Leningrado, Stalingrado y del gueto de Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial, y no se ve señal alguna de que este crimen humanitario vaya a terminar. El informe publicado por 16 agencias humanitarias, Failing Gaza: no rebuiliding, no recovery, no more excuses, [Fracaso en Gaza: ni reconstrucción, ni compensaciones, ya está bien de excusas] describe un panorama terrorífico de la creciente crisis humanitaria en Gaza.

Se acabó la Marcha por la Libertad de Gaza; Algunas reflexiones críticas desde dentro

Estoy seguro que voy a necesitar tiempo poder procesar todo lo que sucedió la pasada semana y lo que va de esta en El Cairo con la Marcha por la Libertad de Gaza (MLG), pero aquí van mis primeros pensamientos y sentimientos. Quiero dejar claro que estas líneas expresan mis propias opiniones y reflexiones y que seguramente no son las mismas que podrían escribir los otros 1.300 compañeros que estaban en El Cairo. No obstante, por si sirviera para algo, ahí van:

Marcha por la libertad de Gaza: Declaración de El Cairo: Poner fin al apartheid israelí

(El Cairo.) Los participantes en la Marcha por la Libertad de Gaza han aprobado hoy una declaración dirigida a intensificar la campaña mundial de boicot, desinversión y sanciones (BDS) contra el apartheid israelí. Alrededor de 1.400 activistas de 43 países se reunieron en El Cairo, camino de Gaza, para unirse a los palestinos que marchan para romper el cerco ilegal de Israel. Las autoridades egipcias les impidieron la entrada en Gaza.

Participantes en la Marcha por la Libertad de Gaza dan a conocer la Declaración de El Cairo: La solidaridad internacional lanza nuevas iniciativas mientras Israel bombardea Gaza

La aviación israelí atacó en la madrugada de ayer al menos cuatro blancos en la franja de Gaza, dejando dos heridos, aparentemente en represalia por un disparo de cohete contra Israel, según anunciaron fuentes médicas. El ataque aéreo se producía mientras los participantes en la Marcha por la Libertad de Gaza daban a conocer la Declaración de El Cairo, un texto con una serie de propuestas para presionar al Gobierno de Israel de modo que cumpla con el Derecho Internacional.

Carta abierta a los manifestantes de la Marcha de la Libertad en Gaza:

Los conocidos intelectuales palestinos Haidar Eid y Omar Barghouti, difundieron ayer el siguiente comunicado desde Gaza y Jerusalén: Queridos organizadores y participantes en la Marcha de la Libertad en Gaza: Después de muchas dudas y discusiones, les escribimos para pedirles que rechacen el ‘acuerdo de saldo’ al que han llegado con los dirigentes egipcios (con la señora Mubarak). Dicho acuerdo es malo para nosotros y, estamos profundamente convencidos, terrible para el movimiento de solidaridad.

Activistas españoles por Gaza continúan retenidos en Egipto

Crece la tensión en la Marcha por la Libertad de Gaza, en territorio egipcio. La activista catalana Teresa Sala inició el pasado día 27 de diciembre una huelga de hambre que ya cuenta con 30 personas, más de un centenar de participantes siguen retenidos y otros se encuentran en paradero desconocido.

Gaza marca el camino para la exigencia de responsabilidades

El primer ministro británico Gordon Brown y el secretario de Estado para Asuntos Exteriores David Milliband actuaron rápidamente para retirar la orden de detención de la ex ministra de Asuntos Exteriores israelí Tzipi Livni, una de los artífices del ataque israelí a Gaza del invierno pasado.

Egipto deporta al diputado británico George Galloway, por promover la ayuda humanitaria a gaza

El diputado británico George Galloway fue deportado este viernes por las autoridades egipcias a Reino Unido después de que éste intentara regresar a Egipto desde la Franja de Gaza, donde el miércoles llegó el convoy con ayuda humanitaria de la campaña 'Viva Palestina', de la que es promotor, tras saber que algunos de sus miembros habían sido detenidos.

Caravana 'Viva Palestina' entra en Gaza, tras disturbios en Egipto

La caravana "Viva Palestina" consiguió entrar anoche a Gaza con una carga solidaria de alimentos y medicinas, tras tensiones en Egipto y enfrentamientos en la frontera con saldo de un muerto y varios heridos. Los 528 pacifistas de 17 países llegaron juntos y comenzaron hoy a repartir la ayuda a los palestinos en medio del júbilo popular.

Israel instalará en su frontera con Gaza un sistema interceptor de misiles

El Gobierno israelí anunció este miércoles el despliegue, a partir de junio, de un sistema interceptor de misiles de corto alcance y morteros con el que pretende evitar los ataques perpetrados por milicianos palestinos desde el área controlada por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), según explicó un portavoz del Ministerio de Defensa hebreo.

'El Rugir de las Piedras', crítica literaria de Fernando Barraza

Teniendo como telón de fondo el drama que vive el pueblo palestino, en el sanguinario conflicto del medio oriente, la primera novela de esta autora chilena, ágil y entretenida se deja leer fácilmente, con su cautivamente trama de amor, odio, venganza y misterio

¿Cuándo caerá el muro?

Conforme Israel termina de construir el gran muro para vigilar a los palestinos de Cisjordania, los judíos lúcidos se preguntan: ¿quiénes serán los auténticos prisioneros: ellos o nosotros?. El muro de Cisjordania fue concebido a partir de un gran plan estratégico: el lento y sostenido exterminio de 4.5 millones de palestinos. Esta vez, sin cámaras de gas.

Gaza, sin esperanza

Un año después del demoledor ataque israelí, saldado con cerca de 1.500 víctimas, en su mayoría civiles, la reconstrucción de la franja de Gaza sigue paralizada por las dificultades que interpone deliberadamente el Gobierno de Benjamín Netanyahu. La imposibilidad de que los palestinos accedan a bienes imprescindibles para levantar de nuevo las viviendas e infraestructuras destrozadas durante los bombardeos es la prueba de que, en contra de lo que establece el discurso oficial en Israel, nunca hubo una retirada en sentido estricto de Gaza

Israel aplaza la visita de militares a Gran Bretaña por temor a denuncias judiciales

Una delegación de militares israelíes de alto rango ha aplazado una visita a Gran Bretaña por temor a que sus miembros fuesen objeto de denuncias judiciales por crímenes de guerra, según ha indicado hoy martes el vicecanciller israelí, Danny Ayalon.

Cineasta de origen palestino lleva al cine la dificultad de ser árabe en EEUU

La cineasta de origen palestino Cherien Dabis estrena el 15 de enero en las salas españolas "Amerrika", un filme que ha presentado hoy como "muy personal" y en el que narra, de la mano de una mujer palestina, la dificultad de ser árabe en Estados Unidos. El filme recrea las dificultades de la protagonista, Muna (Nisreen Faour).

VIDEOS: La vida en Gaza - Una fria tienda de campaña bajo la lluvia

Un año después de la masacre de Gaza por Israel, las familias todavía siguen viviendo en tiendas de campaña. Prácticamente no ha habido reconstrucción en Gaza - a pesar de las más de 6.300 casas destruidas por completo

Entrevista a Ilan Pappe: La limpieza étnica de Palestina

Según Pappe, la limpieza étnica de Palestina continúa todavía y es una política deliberada del Estado de Israel. Por desgracia, la comunidad internacional no está haciendo prácticamente nada para detener la expansión ilegal de Israel. Pero Pappe iluminó la tarde para una audiencia compuesta de unas cien personas. Ilustró con ejemplos concretos y con un testimonio vívido cómo todos y cada uno pueden hacer algo para contribuir a la justicia y a la paz en Oriente Medio. Tanto sus investigaciones y conclusiones como sus ideales han sido considerados de forma negativa por los israelíes

Ciudadanos palestinos de Israel protestan a las afueras del cruce fronterizo de Erez: Fin al bloqueo de Gaza

Unos 1.000 ciudadanos palestinos de Israel y varias docenas de judíos israelíes se han manifestado esta mañana a las afueras del cruce fronterizo de Erez, exigiendo un final del bloqueo israelí de la Franja de Gaza. Organizada por el Alto Comité Árabe de Observación, la manifestación coincidió con el primer aniversario del ataque de Israel sobre la Franja de Gaza, que arrojó un resultado de 1.400 muertos y centenares de heridos.

Gaza. Desde hace un año, Rasmia ya no duerme al lado de la ventana

Desde hace un año Rasmia ya no duerme al lado de las ventanas. Su amiga Shifa tampoco soporta oír el ruido de los helicópteros. Su casa fue destruida por una bomba israelí durante la guerra. En esta escuela para niñas en el centro de Gaza, la guerra ha dejado profundas heridas. “muchas chicas ya no trabajan como antes, y prácticamente todas tienen problemas de insomnio, explica Imarat, una joven psicóloga que trabaja toda la semana en el establecimiento.

Cientos de activistas protestan contra las colonias judías en Jerusalén Este

Cientos de activistas, en su mayoría israelíes, comenzaron el año tomando parte en Jerusalén en una manifestación contra las colonias judías en la parte oriental de la ciudad. La marcha se inició a primera hora de la tarde en la plaza Mashbir, en el oeste de Jerusalén, y siguió hasta el barrio árabe de Sheij Jarrah, en el este de la ciudad donde en los últimos meses se han registrado múltiples desalojos de viviendas palestinas y enfrentamientos entre colonos judíos y la población local.

 

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Obama y América Latina

Pacificación presidencial en América Latina

 

 

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Noam Chomsky

Barack Obama es el cuarto presidente estadunidense en ganar el Premio Nobel de la Paz y se une a otros dentro de una larga tradición de pacificación que desde siempre ha servido a los intereses estadunidenses.

Los cuatro presidentes dejaron su huella en nuestra pequeña región de allá, que nunca ha molestado a nadie como caracterizó al hemisferio el secretario de Guerra, Henry L. Stimson, en 1945.

Dada la postura del gobierno de Obama hacia las elecciones en Honduras de noviembre último, vale la pena examinar el historial.

Theodore Roosevelt

En su segundo mandato como presidente, Theodore Roosevelt dijo que la expansión de pueblos de sangre blanca o europea durante los pasados cuatro siglos se ha visto amenazada por beneficios duraderos para los pueblos que ya existían en las tierras en que ocurrió dicha expansión (pese a lo que puedan pensar los africanos nativos americanos, filipinos y otros beneficiados puedan creer).

Por lo tanto, era inevitable y en gran medida deseable para la humanidad en general, que el pueblo estadunidense terminara por ser mayoría sobre los mexicanos al conquistar la mitad de México”, además de que estaba fuera de toda discusión esperar que los (texanos) se sometieran a la supremacía de una raza inferior.

Utilizar la diplomacia de los barcos artillados para robarle Panamá a Colombia y construir un canal también fue un regalo para la humanidad.

Woodrow Wilson

Woodrow Wilson es el más honrado de los presidentes galardonados con el Nobel y posiblemente, el peor para América Latina. Su invasión a Haití en 1915 mató a miles, prácticamente reinstauró la esclavitud y dejó a gran parte del país en ruinas.

Para demostrar su amor a la democracia, Wilson ordenó a sus marines desintegrar el Parlamento haitiano a punta de pistola en represalia por no aprobar una legislación progresista que permitía a corporaciones estadunidenses comprar el país caribeño. El problema se remedió cuando los haitianos adoptaron una Constitución dictada por Estados Unidos, redactada bajo las armas de los marines. Se trataba de un esfuerzo que resultaría benéfico para Haití, aseguró el Departamento de Estado a sus cautivos.

Wilson también invadió República Dominicana para garantizar su bienestar. Esta nación y Haití quedaron bajo el mando de violentos guardias civiles. Décadas de tortura, violencia y miseria en ambos países fueron el legado del idealismo wilsoniano, que se convirtió en un principio de la política exterior estadunidense.

Jimmy Carter

Para el presidente Jimmy Carter, los derechos humanos eran el alma de nuestra política exterior. Robert Pastor, asesor de seguridad nacional para temas de América Latina, explicó que había importantes distinciones entre derechos y política: lamentablemente la administración tuvo que respaldar el régimen del dictador nicaragüense Anastasio Somoza, y cuando esto resultó imposible, se mantuvo en el país a una Guardia Nacional entrenada en Estados Unidos, aun después de que se habían perpetrado matanzas contra la población de una brutalidad que las naciones reservan para sus enemigos, según señaló el mismo funcionario, y en que murieron unas 40 mil personas.

Para Pastor, la razón es elemental: Estados Unidos no quería controlar Nicaragua ni ningún otro país de la región, pero tampoco que los acontecimientos se salieran de control. Quería que los nicaragüenses actuaran de forma independiente, excepto cuando esto podía afectar los intereses de Estados Unidos.

Barack Obama

El presidente Barack Obama distanció a Estados Unidos de casi toda América Latina y Europa al aceptar el golpe militar que derrocó a la democracia hondureña en junio pasado.

La asonada reflejó abismales y crecientes divisiones políticas y socioeconómicas, según el New York Times. Para la reducida clase social alta, el presidente hondureño Manuel Zelaya se había convertido en una amenaza para lo que esa clase llama democracia, pero que en realidad es el gobierno de las fuerzas empresariales y políticas más fuertes del país.

Zelaya adoptó medidas tan peligrosas como el incremento del salario mínimo en un país en que 60 por ciento de la población vive en la pobreza. Tenía que irse.

Prácticamente solo, Estados Unidos reconoció las elecciones de noviembre (en las que resultó victorioso Pepe Lobo); las que se celebraron bajo un gobierno militar y que fueron una gran celebración de la democracia, según el embajador de Obama en Honduras, Hugo Llorens.

El apoyo a los comicios también garantiza para Estados Unidos el uso de la base aérea de Palmerola, en territorio hondureño, cuyo valor para el ejército estadunidense se incrementa medida de que está siendo expulsado de la mayor parte de América Latina.

Después de las elecciones, Lewis Anselem, representante de Obama ante la Organización de Estados Americanos, aconsejó a los atrasados latinoamericanos que aceptaran el golpe militar y secundaran a Estados Unidos en el mundo real, no el el mundo del realismo mágico.

Obama abrió brecha al apoyar un golpe militar. El gobierno estadunidense financia al Instituto Internacional Republicano (IRI, por sus siglas en inglés) y al Instituto Nacional Democrático (NDI, por sus siglas en inglés) que, se supone, promueven la democracia.

El IRI regularmente apoya golpes militares para derrocar a gobiernos electos como ocurrió en Venezuela, en 2002, y en Haití, en 2004. El NDI se ha contenido. En Honduras, por primera vez, éste instituto acordó observar las elecciones celebradas bajo un gobierno militar de facto, a diferencia de la OEA y la ONU, que seguían paseándose por el mundo del realismo mágico.

Debido a la estrecha relación entre el Pentágono y el ejército de Honduras, así como la enorme influencia económica estadunidense en el país centroamericano, hubiera sido muy sencillo para Obama unirse a los esfuerzos de latinoamericanos y europeos para defender la democracia en Honduras.

Pero Barack Obama optó por la política tradicional.

En su historia de las relaciones hemisféricas, el académico británico Gordon Connell-Smith escribe: Mientras se habla de dientes para afuera en favor de una democracia representativa para América Latina, Estados Unidos tiene importantes intereses que van justo en la dirección contraria, y que requieren de la democracia como un mero procedimiento, especialmente cuando se celebran elecciones que, con mucha frecuencia, han resultado una farsa.

Una democracia funcional puede responder a las preocupaciones del pueblo, mientras Estados Unidos está más preocupado en coadyuvar las condiciones más favorables para sus inversiones privadas en el extranjero.

Se requiere una gran dosis de lo que a veces se conoce como ignorancia intencional para no ver estos hechos.

Una ceguera así debe ser celosamente guardada si es que se desea que la violencia de Estado siga su curso y cumpla su función. Siempre en favor de la humanidad, como nos recordó Obama otra vez en su discurso al recibir el Premio Nobel.